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miércoles, 4 de agosto de 2021

Soy Nudista. Capítulo 2

 


Al principio fue poco a poco, en esas primeras veces solo fueron eyaculaciones compartidas en la boca de ambas, y esos largos chorros de placer caliente y espeso que inundaba mi recién estrenado coño al sexo… solo roces en mis labios y el clítoris con regadas cuantiosas en la vulva. Era increíble cuanta lefa sacaba la polla de papá, y el olor fuerte de su testosterona que impregnaba mi chochito durante horas antes de enjabonármelo a conciencia. Así fueron pasando los días, con la necesidad de estar los tres juntos, de noches interminables de sexo y placer, de buscarnos mutuamente para satisfacer esa necesidad antes de dormir, de esos encuentros femeninos cuando nuestro hombre de la casa se queda vacío de semen y necesita un descanso, y de nuestros juguetes sexuales que calman esos momentos. Sin embargo mamá no estaba por la labor de prestarme a papá para hacerme definitivamente mujer siendo tan jovencita… ella alegaba que una cosa era el nudismo y dejarme participar en sus folladas, a modo de aprendizaje en el liberalismo sexual, y otra que su esposo se tirase a otra mujer, aunque esta fuese su propia hija. Mi calentón iba creciendo día a día tras participar activamente en el sexo con mis padres… ya no era el aséptico nudismo de casero, ahora era una hembra más como mamá, y ya no me conformaba solo con mamar la polla de mi padre para sacarle la leche o sentirla sobre mí esparcida en mi pubis, barriga o embarrando toda la vulva de mi coño… ¡necesitaba sentir su pedazo de carne dura y de deforme dentro de mí…que me desvirgara y me llenase!

(De mujer a mujer)

     Mamá por favor porque no me prestas a papá, juro que no te lo voy a quitar.

     Nena… ¿por qué no esperas a ser mayor y te dejas follar por los chicos de tu edad?

     Es que el viejo me copa, os veo a vosotros follar tan rico y me deshago de ganas.

     Pues no nos espíes más y listo... ¿Acaso no tienes bastante con lo que te dejo hacer?

     Pues ya no. Que fácil lo dices porque a ti no te hace falta una polla y a mí sí.

     ¿Qué me quieres decir…?

     Sí mamá, follas con los maridos de tus amigas y tortilleas con ellas, es más… incluso con una hija de ellos que tiene mi edad.

     ¿Cómo lo sabes?

     Yo sé todo de ti…. Y de vosotros dos.

     ¡Ah, sí! ¡Qué bien! ¿Dónde lo averiguaste?

     Tú y papá me lo contasteis.

     ¿Cuándo? Una noche que nos amamos los tres…. Un poco bebidos vosotros, eso sí.

     Bueno eso fue hace tiempo…cuando tú eras muy pequeña…

   Recuerdo que me contasteis que gozabas mucho con aquellos encuentros…, con tus amigas mucho más que dos avezadas putas.

     ¿Y qué más sabes… yo ya no recuerdo que te contáramos tanto?

     Me confesasteis que follabais todos con todos… ¡¡lo mismo no soy hija de papá!!

     Ahora la desfasada eres tú… no digas estupideces. Tu padre es tu padre. No debiste entender bien las cosas ¡¡Yo siempre he sabido bien que me ha preñado!! ¡¿Acaso piensas que tu madre es un PUTA que se tira a cualquiera…?!

     No mamá, pero te puedo contar todos los detalles. Y no solo eso sino también sé lo tuyo con el abuelo… ¡Y eso es incesto! Que es lo mismo que te estoy pidiendo yo.

     Pues cuéntamelos, no amenaces nena.

     No te amenazo, simplemente escucha, esta conversación entre madre e hija tuvo lugar hace un par de años, en ella me contaste que las primeras sensaciones se las hiciste sentir al abuelo, el padre de tu padre.

     Bueno eso es verdad y qué otra cosa dije…

Que estaba sentado en su sillita en la playa a la sombra de su gran sombrilla, cuando la pelotita con que jugabas se va debajo de su sillita, la fuiste a buscar y lo ves que de su bañador salía una cosa roja, brillante unida a un acordeón de carne que se perdía en unas bolsas enormes que le balanceaban… aquello por extraño te gustó y lo tocaste. Estaba calentito y al abuelo parece que le picó porque se rascó, siguió leyendo. Supusiste que tu mano era suave para una polla de orografía tan deforme por las venas y los años de uso dentro en innumerables coños…continuaste pasando la mano de arriba abajo guiada por la suya mano sobre la tuya. Al tiempo de estar así te puso una mano en la cabeza indicándote que acercaras la boca a ella y se la chupaste, te agachaste y te la pusiste en la boca, estaba saladita, escuchas al abuelo decir…“¿qué bien lo haces nena…?”

Seguiste jugando con tu lengua en esa ciruela gorda, miras hacia arriba y el abuelo sonreía con una cara de tonto que nunca le habías visto, supusiste que le gustaba. Con su periódico te cubría la cabecita, pensaste que para resguardarte de la arena me dijiste. Estuviste allí un largo rato mamándosela. Notabas como la piel del prepucio que cubría su ciruela se estiraba, no mucho pero cada vez se asomaba más el glande, pensaste que deseaba se la comieras más adentro. Era grande pero cupo en tu boquita más allá del gordo capullo. Al rato sientes que débilmente esa ciruela se puso a llorar una baba blancuzca con olor fuerte y de sabor bastante diferente a cualquier cosa, en el fondo era el sabor al abuelo… el cabrón te sujetó haciéndote tragar toda su lefa…acabaste con la boca llena de leche por primera vez en tu vida. Luego te fuiste a jugar como si nada hubiese ocurrido. Pasados los años, averiguaste que le habías chupado la verga al abuelo, tenías no más de cinco añitos.

     Si así fue, que recuerdos.

     Te convertiste en la putita del abuelo hasta que dos años después se murió…

     ¿Tanto detalle te conté? ¿Sí? ¡¡Qué recuerdos mira como me pones, tócame!! El pobre disfrutaba mucho de mis mamadas. Apenas se ponía dura, por eso creo que nunca me folló el coñito, pero se corría muy abundante el semental.

     Seguro que te hubieras dejado follar bien a gusto por el viejo, ja, ja, ja.

Lo que tal vez no sepas niña, es que luego ya con 9 añitos, jugaba a los médicos con mis primitos mayores…, me mostraban sus pollas, y me pedían que se los besara, pero no lo hacía tras el recuerdo del sabor que tenía del jugo del abuelo no me apetecía…daba repulsión. Pero a mí sí me hacían de todo en el coñito y era muy agradable. Mi hermanito a veces venía a jugar con nosotros, era más chiquito, a él si le besaba su pija cuando estábamos solos en casa, me gustaba mucho…no le salía aún leche, porque solo tenía 7 añitos. Luego en la escuela hacíamos lo que los chicos decían hacían sus padres, me ponían su pija en el coñito. Yo quería más por mi vaginita era más rico aunque alguno decía de metérmela en el culo, nunca les dejé, me parecía demasiado asqueroso y más difícil de abrir con sus pollas. Allí descubrí que sus vergas también echaban lechita…, me tentaba probarla y al final lo hice, fue algo placentero, nada feo o desagradable, y sentía mil cosquillas en mi chochito. Me calmaba tocándomelo o haciendo que los nenes me lo tocaran. Era época de ir sabiendo sobre sexo. Y yo trataba de aprender lo máximo en los rincones que teníamos en el patio.

Una mañana amanezco con sangre en mi vagina, lloré de miedo pensando que de tocarme me producía el sangrado, llame a mi mamá y como una tonta le conté que algún chico me habría lastimado. Ella indulgente me lavó y puso un apósito, me abrazaba preguntándome si me dolía algo, no me dolía nada. Entonces me explicó todo lo que ya sabía y un poco más, recomendándome dejar de jugar con los chicos, y prohibiéndome que me metieses sus pollas en mi coñito, pues podían preñarme a partir de ese momento… que si tengo ganas que juegue con las nenas. Así lo hice, pero con chicos era mejor, me daban más gusto en el chochito y de vez en cuando me dejaba follar. Sin embargo me aficioné también a las chicas…. Mis primeras tortillas fueron con amiguitas del instituto. Con varones, solo jugaba con mi hermanito que todavía no largaba ningún juguito. Según me había informado mamá, no podía preñarme si no me daba su lechita dentro de mi coñito. Luego mis tetitas crecieron un poquito y mi chochito se mojaba muy de seguido, estaba necesitando algo más que caricias y deditos de mis amiguitas…. Por entonces me gustaba Carlos de 3º de BUP, pero a él le gustaba Sofía que era de su misma clase, por suerte Sofía no le hacía y yo cara dura me ofrecía Carlos para reemplazarla pese a ir dos cursos por detrás en 1º de BUP.

El aceptó y la largó cuando vio que conmigo no solo podía hacer de todo sino que le chupaba la polla sin desagrado hasta tragarme su leche, era su primera vez y lo hizo conmigo. Una semana después, ya se atrevió a ir más lejos…me dejé usar porque ya estaba que trinaba sin una verga en mi coño. Me la apuntó debajo de las bragas y la clavo, me dolió bastante pero estaba logrando mi sueño, que un hombre me follase otra vez. Me sangró un rato y paró, le dejé su pañuelo empapado con mi sangre…la pollas anteriores habías sido tan pequeñas que no lograron desvirgarme, Carlos fue quien rompió el himen. No cumplió con lo prometido de sacarla a tiempo, y se corrió dentro del coño, por suerte no me preñó.

     Pues también sé que luego pasaron otros… Gustavo, Oscar, Roberto, con este último sí te quedaste preñada, y la abuela te hizo abortar. Sufriste penitencia y te dejaron sin salidas bastante tiempo, pero te las ingeniaste para que tu vecinito te la metiese, también estrenaste al tío, lo desvirgaste. A los pocos meses de no dejar de follar con él estuviste otra vez con la panza llena…te volvieron a preñar, pero como ya conocías a la partera lo gestionaste solita sin que la abuela no se enterase.

Pues mira hija seguí siendo una putita…pocos chicos del barrio me quedaba por probar. Mi madre no sabía qué hacer conmigo. Por fin tuve un novio formal, ni sé ni porque lo elegí, pues su verga no era nada especial, pero si su pinta de galán recio, aunque realmente bastante canalla, tal vez esto es lo que me atrajo, como a la mayoría de las putas. De andar con uno y otro pesé a tener novio, sin embargo eso no evitó lo peor y casi esperado… me violaron. Fue un tipo bastante grande me tomó de la cintura mientras caminaba para casa a media tarde con un sol justicia que no invitaba a salir fuera de las casas… con la calle solitaria a esas horas, me metió en un zaguán fuera de la vista de cualquiera, se sacó la polla y me levantó la falda mientras me daba una par de ostias que me doblaron la cara.

Me hizo quitarme las bragas y agacharme, pensé que querría darme por el culo, pero no, me folló bien follada por el coño y se descargó a gusto dentro de mí útero, creo que nunca recibí un solo polvo tan copioso, ni tan rápido ¡¿Cuánto haría que no descargaban sus huevos?! Él se marchó tranquilamente. Casi ni le vi la cara. Arreglé mi vestido y volví a casa casi agradecida por lo que había gozado con el orgasmo que me había sacado el cabrón… cierto que se dejó toda la lefa en mi coño y la cara condolida, pero lo compensó con el placer que me dio en el coño. No me vino la regla de ese periodo… otras vez estaba preñada… y eso que tomaba pastillas, no entendía nada, otro aborto y este ya sería el último. Como puedes imaginar no iba a tener un bebé de un desconocido.

     ¿Quieres decir que yo tendría tres hermanos o hermanas?

     Sí hija, algo mayores que tú, y cada uno de un padre diferente.

Luego tuve otro episodio lamentable pero con final feliz. Con mis amigas me fui de veraneo a la playa, nos hospedábamos en el camping a unos dos kilómetros de la playa. Follábamos como locas a veces nos quedábamos todo el fin de semana completo encamadas con el hijo de puta de turno. ¡Nos lo pasábamos de puta madre! Una tarde de regreso desde el pueblo tras una larga fiesta de sexo sin paliativos con desborde total, se detiene un coche junto a mí, baja un tipo me abraza y me empuja dentro de la parte trasera del coche, allí otro me aferra y besuquea. Les digo… “Bueno si queréis follarme que sea de uno a la vez, pero por favor no me hagáis daño… yo os hago lo que sea”. Se portaron bien, y nos fuimos hasta la playa. Allí hay varias casitas vacías para turistas que fueron de antiguos pescadores y estaban casi todas vacías por temporada baja.

Se nos hizo de noche enseguida, era brumosa con calima, entramos a una de ellas por la parte trasera accediendo por un patio contigo al callejón donde dejamos el coche. Fuerzan la puerta y entramos arrastrándome hasta la alcoba. Me desvisten rompiendo mi ropa, se desnudan y brutalmente me dan mordiscos y chupones muy intensos mientras uno apunta a mi ojete, nunca había sido follada hasta ese momento por ahí…me lo rompe el culo de un solo pollazo. De repente siento que algo también se me mete en el coño, no me dolió en absoluto, pero obviamente no estaba preparada ni lubricada, ni nada. Siento como el dedo sale y entra. Estoy muy aterrada. Cuando me giro, una mano me tapa la boca, impidiéndome gritar, y me aprieta contra el pecho del hombre… con la otra mano que tiene en mi coño me levanta y me arrastra pero sigue moviendo mi dedo hacia adentro, intento gritar y patear, pero todo eso es inútil.

Una vez que estoy noqueada, lo primero que hace es amarrar mis manos a una columna, se lo pongo difícil, intentado zafarme, pero al final lo consigue. Una vez que me tiene atada, estoy agotada de golpearlo y de intentar gritar, pero nada ha funcionado y para terminar me ponen una mordaza. Me agarra uno de las piernas y me arranca la ropa interior, lloro con el corazón roto… veo mi final. Mi vida gira ante mis ojos… repitiendo los momentos más intensos. Estoy desesperada. No sé qué van a hacer conmigo, puede que me maten. Ignoran mis lágrimas y empieza a comerlo, siento emociones contradictorias dentro de mí. Fisiológicamente siento algo que debería disgustarme y mentalmente me disgusta, me gusta y me siento como una puta… una puta. Pero es que lo está haciendo increíblemente bien. No puedo dejar de sentir que no quiero eso y me va a matar. Estoy siendo violada en una casa apartada donde solo se oyen las olas del mar romper contra la playa. Entonces, cuando lo tengo lubricado, saca el mástil.


Abro los ojos de par en par, ahora me va a violar por el coño también y, de hecho me pone su verga dura en la entrada y la clava sin piedad. Lo aprieto en un vano intento de no meter nada, pero estoy tan hinchada y tan lubricada, que no hago más que darle más placer. Estoy siendo violada en un lugar tan bonito que me parece mentira y… me duele que me guste. Me doy asco a mí misma porque veo la satisfacción en su cara a pesar de la oscuridad. Lo peor de todo esto es que entre el dedo, la comida del coño y el polvo al pelo, me gusta y si sigue así mucho tiempo correré…. Me odio incluso por esa posibilidad, me retuerzo pero eso sólo hace que me guste más y también a ellos. Tengo ganas de vomitar cuando la polla se cala hasta los mismos huevos en mi garganta, cada vez me da más fuerza y rapidez.

Me están dando y tocando el cuerpo a voluntad, lamiéndome las tetas, chupándome el cuello y los pechos, comiéndome la oreja… follándome el coño, y el culo a la vez, mientras otro me da la verga en mi boca. En el último momento, lanza un gemido ronco, y eyacula como un loco dentro de mí culo, casi de inmediato se el otro quien me folla el coño quien se deslecha y me se sostiene por un momento inseminándome a conciencia. Puedo notar el olor macho del que me está follando la boca…pronto va a correrse. Le sostengo los huevos para que lo haga rápido, se los masajeo y obtengo el néctar en mi lengua. Otro empieza a tocar mi clítoris con una sonrisa malvada, lo niego con la cabeza y él insiste, el segundo me come la teta y los pezones. No aguanto más de dos minutos y me corro brutalmente otra vez… mientras mi alma, mi mente y mi corazón se desgarran por mi propio orgasmo.

Sentí puntazos mis tetas chicas eran mordidas y un pezón comenzó a sangrar, no podía más, tres pollas a la vez nunca las había probado, la sensación de miedo, dolor y calentura era algo terrible y excitante a la vez. Se cansaron de magrearme, follarme por todos los agujeros disponibles llenándome de leche la boca, el culo y el coño. Estaba mucho más que usada con todo el pelo desgreñado, enlechado y ese olor a semen que me volvía loca. Me sacan a la playa me dejan embarrada de lefa y desnuda, tirada sobre la arena casi muerta. Con lo que me hicieron, más las folladas previas que había tenido ese finde, más la falta de aire pues soy asmática… ¡Me desmayé quedando casi inerte sobre la arena de la playa!

Unas cachetadas me despiertan, era tu padre. Me tomó en sus brazos, así hecha un asco. Era de madrugada, me metió en la bañera de su casita en la playa, me lavó con sumo cuidado, al sentir mis ahogos rápidamente me dio a respirar un espray de ventolín que tenía por casualidad entre los medicamentos del botiquín de urgencias. Por el olor y el sabor lo reconocí, pensé… ¡¿Cómo tendría eso, el también será asmático?! ¡¡Qué agradable ejemplar de hombre y que suave me trata!! Le debo la vida. Bien limpia y sin olor me seca y deposita en la cama.

Me trae un té con galletitas. Yo en bolas, tiene el detalle de cubrirme con la sabana, me siento en el borde de la cama envuelta a tomar el té. Le preguntó su nombre… responde que Alberto, también le pregunto a qué se dedica… si es pescador con este tiempo a la orilla del mar. Gentilmente me contesta que no…médico.

     ¿y qué haces aquí… estás de veraneo?

Muy compungido me dice que no, de reclusión. Fue una respuesta muy extraña.

     ¿Qué crimen cometiste?

     Yo ninguno, bueno no lo sé.

     ¡¡Explícame!!

     Hace un mes mi novia se suicidó.

     ¿No sabes la razón?

     No, eso me intriga. Estábamos tan enamorados que no logro entender nada.

     Yo en cambio.

     Calla, ya lo sé, te han violado en manada… así dejan a las chicas luego de haberlas disfrutado… no es la primera vez que ocurre por aquí. ¿Ahora estás más tranquila?

     Sí, mucho más sabiendo que estoy en las mejores manos.

     Bueno te haré algunas curaciones, acuéstate.

No imaginas lo protegida que me sentí. Tras curar mis heridas me puso apósitos algunas vendas y pomadas calmantes en las tetas, los moretones y en el ano… allí me dolió mucho. Me dejo acostada para que durmiera, me trajo parte de su comida y hasta me acompañó al baño porque sola no podía. ¡¡Era mi ángel de la guarda!! Me pregunto quién era y de dónde venía, nada más. Me habían robado el bolso con dinero, el móvil y toda la documentación y tarjetas de banco. Fue a la casa donde le dije que me violaron y no encontró nada. Los hijos de puta se llevaron hasta la ropa, no obstante buscó por los contenedores de alrededor y dio con la documentación e hizo la oportuna denuncia.

El me dio una camiseta y pantalones de runner suyos. A la noche había una sola cama, él durmió a mi lado con calzoncillos y camiseta, ni me tocó. Me dijo que pusiera cualquier excusa mis padres por qué no regresaba a casa…, hasta que estuviera restablecida me quedaría con él allí. Así cuatro noches, a la quinta lo busque yo. Siempre fui muy buscona con el sexo masculino. El dándome la espalda y yo detrás, deslicé mi mano hasta pasarla por debajo de sus bóxer y acaricié su verga…, estaba muerta, pero con mi contacto comienza a crecer, como tú la conoces ya sabes que es algo excepcional, añadido a que le estaba tan agradecida, que con bastante esfuerzo me volqué sobre él y se la mamé, hasta que me largo una fuerte dosis de su lefa. Quedé con ganas de más, pero estaba todavía dolorida y me dormí satisfecha con solo su leche en mi estómago, al menos algo hice por él.

Luego nos hicimos novios y nos vinimos aquí a su casa…nos juntamos, nunca nos casamos, ni nos reprochamos nuestros vicios, es más cuando podemos los compartimos, es mi Dios, tan callado, tan tierno, tan dominante y tan bien armado ¡¡Lo adoro!! Lo volqué en mis gustos por compartir nuestro sexo, lo cual nos unió más si cabe.

Yo tengo como preferido al grandote, peludo y ordinario de Manuel, cada vez que busco brutalidad le invitamos a pasar el día con nosotros con su pareja que tanto le gusta a tu padre. Por otro lado tengo a mis amigas de siempre, con ellas a veces tu padre interviene. María de vez en cuando trae a su hija, desde muy niña, papá y ella se encantan mutuamente…no siempre la folla, en ocasiones solo ejerce de padre, se lo pide María dado que es madre soltera, y la cría necesita consejos que solo sabe dar un varón. Él a cambio tenía a la nena como su hija, y la cría no podía más a que agradecerle ser su papi, dándole su coñito complacida y agradecida… era muy parecida a ti. Tu padre también se tiraba la niñata de su auxiliar del centro médico privado donde ejerce por las tardes, y la ayudaba.

Papá me hizo hacer las tetas porque las mías daban lastima, me hizo arreglar mi culo y rejuvenecer el coño hinchándome los labios externos, me lo dio todo… le costó una pasta, pero no tanto porque su amigo cirujano plástico le hizo precio. Con nuestros amigos no animamos a hacer nudismo de manera eventual un verano, y desde entonces nos aficionamos tanto a ese estilo de vida, que durante años lo practicamos en todas nuestras vacaciones o fines de semana… en la playa, camping, albergues o casas rurales de este tipo que buscábamos por toda España. También nos apuntábamos a orgías…

(La orgía de swinger)

Nos enteramos de que había una orgía con escorts de lujo, a la que no podíamos faltar y se lo dijimos a Esperanza y Lorenzo si les gustaba la idea, les encantó. Era muy especial, porque los invitados debían ser VIP y, por tanto, sería mucho más glamurosa que una orgía convencional. Me lo imaginé a lo Eyes Wide Shut. Y todo ello sería en un castillo. Sería lo máximo como experiencia sexual. La fiesta contaba con dos partes… una con la cara cubierta de una máscara y otra sin ella. Y los hombres debían entrar con pareja, pensamos que era la mejor manera de estrenar mi nuevo cuerpo…es que tenía unas curvas de infarto que sugerían un cuerpazo de escándalo. Y desde luego no me arrepiento de haberme sometido a la cirugía. 

Fuimos a Collserola, donde se situaba el castillo de la orgía. Nosotros nos sentamos atrás, mientras un chofer nos llevaba al destino. Durante ese tiempo el morbo era increíble. Hablamos de nuestras vidas profesionales, casi para romper el hielo. Pero les daba igual, estábamos acostumbrados a tratos más fríos. Me acarició despacio las piernas y subió con delicadeza. Pero en ese momento hizo algo que me dejo cachondísima… le cogí la mano y la llevo a mi boca. Le chupó los dedos mirándole a los ojos. Entonces me la meto en mi coño. Quería que estuvieran bien húmedos antes. No llevábamos ningún tipo de anticonceptivo. Lo tenía depilado, suave y limpio. Y todo eso mirándole sin parpadear, casi con una mirada inocente. Y es que en momentos como este es cuando realmente disfruto de los machos. A ellas se les nota que les gusta, que disfrutan del sexo.

Se notaba en sus gemidos que tu padre le hacía un buen trabajo a la esposa de mi compañero. Puede que sean rudos, pero lo hacen porque les gusta y eso consigue que la experiencia se sublime. Aunque hay que reconocer que no todas las parejas tienen tanto fuego dentro y son tan complacientes y generosas. Después le llevo la mano a mis tetas y siento sus manos fornidas, debajo del vestido. Le pregunté si notaba la diferencia con respecto a las anteriores… ahora eran casi el doble de grandes, lo justo para que pueda agarrarlos y notar todo el contorno con sus manazas. Deseo ser una Diosa que está ante él para darle el mayor polvo de mi vida.

Me quita la ropa, le aparto las manos y me monto encima de su mástil. No podía estar más erecto. Encima le coloco las tetas sobre la cara. Me termino de desnudar, ya no podía disfrutar más del momento. A todo esto con el chófer conduciendo, como si se tratara uno de esos vídeos que hay por Internet de cámara oculta… ambas parejas follando con la respectiva del otro. No lo podía ni creer. Me chupó las tetas, parándose en mis nuevos pezones rosados. Aquel semental me tenía al borde del orgasmo, mientras veía a tu padre empujar con fortaleza dentro del coño de la esposa consentida del abigarrado macho que no paraba de manosear con fiereza mi clítoris. Pero teníamos sólo 15 minutos para llegar al castillo. No podíamos demorarnos mucho.



Entonces le abro los pantalones y se los bajo a los tobillos… se la empiezo a mamar. Le recorro toda la polla con mi lengua, desde los huevos al glande. Lo hice primero suave, pero cuando entendí que aumentaban sus pulsaciones, me la metí hasta el fondo y absorbí el capullo. No dejaba de mirarle viendo la reacción a mis chupadas. Era mi especialidad. Y es que con esos preciosos ojos mirándome y esa gran polla erecta… Ummm le hacía un morrito al chupar, le deseaba hacer enloquecer de placer. Pero después me la saqué de  la boca, para seguir masturbándole mientras sacaba la lengua ávida de morbo recorriendo la cabezota y metiendo la punta de la lengua en su orificio uretral. Ya no pudo más y se corrió. Esa imagen me mató. Y lo que pasó fue aún mejor. El semen salpicó por toda mi cara y boca. Dejé caer a posta por la comisura de mis labios la lefa, para después recogerlo con la mano y volver a metérmelo. ¡Y me lo tragué enterito! Se aseguré que no le quedaba ni una gota por la hermosa piel de su prepucio. Me lamí lo que cayó sobre mi mano. Me vestía viendo como tu padre acaba corriéndose dentro del coño de la otra señora. Ambos manos deslechados se ataviaron la ropa, yo me arreglé un poco más y sonreí a mi tu padre… me gusta cuando tu padre termina satisfecho de un polvo, y de ese estaba complacido…muy complacido, pero solo acaba de empezar la noche. ¡Ya habíamos llegado! Claro, después de eso ya nada de lo que pudiera ofrecerme la orgía podría mejorarlo… o eso pensé.

Al entrar un montón de chicos me desnudaron con la mirada. Me sentía deseada y eso me hizo excitarme mucho. Mi amigo nos invitó a tomar varias copas, para alegrarme y no sentirme incómoda al pensar en lo que podría pasar. Me solté hablando, llegando a reírme por cualquier cosa… a esas alturas ya nos habíamos intercambiado de pareja, mi esposo con la esposa de mi amigo se sentían muy compenetrados…imagino que después de follar y dejarle toda la lefa en su coño les hizo mucho más cómplices que a mí con el esposo de ella.

El hombre empezó a hablarme de sexo mientras tomábamos una copa de ron con cola, comentaba de lo que podría hacer en esa noche, provocándome un morbo genial. Realmente deseaba hacer algo más que una gran mamada con tragada de lefa… que si bien había sido genial, una tenía el coño babeando por un polvo y sentir una verga horadando mis entrañas, pero mis dudas interiores eran como un muro que me cohibían. Fuimos a una sala. Una vez allí empecé a enrollarme con mi pareja, al tiempo que nos metíamos mano. Entonces aparecieron chicos que se quedaron en la puerta, observándonos. Movida por la excitación, fui quitándole la ropa con sensualidad, dejando caer miradas perdidas, cargadas de lujuria… mi esposo y mi amiga se perdieron entre la gente que merodeaba de aquí para allá. Habían cubículos más privados…no sé.

Estaba sumida en un estado de ensueño, atrapada por el deseo voraz que te corroe desde el clítoris a las sienes. Sonreí, haciendo entender que estaba cómoda con la situación y permitiendo que siguieran observando. Enseguida uno de ellos, se la sacó y empezó a pajearse. Otro siguió su ejemplo, y otro más. En total tres machos masturbándose en mi honor, tres buenas pollas erectas de tamaño nada despreciable…y otro más que se mantenía a la expectativa. La situación me envolvía. Estaba fascinada. Era un mundo fantástico, porque los participantes no hacían nada hasta ver una señal positiva. Ya me lo había dicho mi amigo, que en el momento en el que quisiera parar, sólo tenía que decirlo. No había riesgo en absoluto, porque en ese lugar la hembra es quien ostenta el poder de hacer.

Me dejé llevar y hundí mi rostro sobre su estómago, besándolo. Sentí su verga rozando mi pecho, endurecido completamente pese a que hace solo veinte minutos había eyaculado. Y agaché la cabeza, haciendo que la punta de su verga quedara sobre mi cara. Miré hacia los chicos de la puerta, y al ver que mi acción aceleraba el ritmo de las pajas, se me humedeció el coño. Comencé a comerle la polla como loca mientras me tocaba el coño compulsivamente…me aparté las bragas con la falda del vestido subida para que vieran mi coño chorreante ser pajeado por mis dedos. Estuve así varios minutos, hasta que uno de los chicos, de treinta y pocos años, se acercó con la polla tiesa al alcance de mi mano. No se lanzó a hacer nada, simplemente se colocó a mi alcance para ver qué pasaba o qué era capaz de hacer con ella. Ni tonta ni perezosa, alargué la mano y se la agarré, masturbándolo... era un buen cipote de tronco gordo y muy duro. Los otros dos que se estaban pajeando también se acercaron, y el que sólo observaba se empezó a pajear. Dos más se aproximaron quedando detrás de éste. La excitación era total… no podía más.

Estaba temblando. Tal vez en otras circunstancias no me habría atrevido a hacer nada, pero en ese momento sí me atreví. Me puse a comer dos pollas a la vez…la de mi amigo y la más gruesa, de la que apenas me cabía la cabezota de su glande. Una me la metí en la boca, la otra la agarré con la mano y la de mi amigo la dejé suelta. Pero, por alguna extraña razón, me corté. Dejé las pollas y me acerqué a mi amigo. Se lo comenté y fue él quien habló por mí. Dijo que no estaba preparada para llegar tan lejos, que era mi primera vez y que estaba descubriendo este mundo. Los chicos lo aceptaron sin más y se fueron a otra sala.

Le dije a mi amigo que iba al baño un momento. Fui, me refresqué un poco el cuello y los brazos, pues sentía un calor que no era normal, y salí. Él me estaba esperando fuera. Se acercó y me dijo “¿Creías que no vendría?”, y estuvimos un rato hablando. Y pensé… “Quizás el espectáculo deba continuar ahora entre nosotros…mmm…” Empecé a excitarme muchísimo de nuevo…Pero lo que yo deseaba en verdad era besarle y, sin pensarlo y dejándome llevar, lo hice. El me correspondió dándome su lengua, su húmeda y caliente lengua, que se unió a la mía, pareciendo una sola. Me agarró de la cintura para acercarme más a él y así pude notar la dureza de su miembro, pegado a mi….ufff…

Así estuvimos un rato, bailando muy juntos, entre la gente. Acerqué una mano a su abultada bragueta, la bajé y comencé a acariciar su polla endurecida, que estaba ya durísimo. No podía esperar más… hubiese empezado a chupársela allí mismo. Pero había demasiada gente alrededor, así que le cogí de la mano y le llevé hasta un reservado…, estaba al aire libre, pero algo alejado y más oscuro de lo normal, hecho a propósito para las parejitas muy calurosas que quisiesen darse el lote con fresco, ya sabes.

El deseo iba en aumento, era algo increíble. Llegamos y se sentó en un sofá. Me senté de lado encima de él, sintiendo su gran tranca que luchaba por salir. No parábamos de besarnos, al mismo tiempo que metía sus manos por debajo de mi suéter, acariciando mi espalda con las yemas de sus dedos, besando y chupando mi cuello, bajando por mi escote… y todas sus caricias me ponían la piel de gallina. Notaba cómo su polla crecía más y más, por la presión que sentía en mi costado…ufff… cómo quería comerla, cómo deseaba tenerla dentro de mí.

Metió una mano por mi falda y sus dedos retiraron delicadamente mi tanga, que estaba muy, muy mojado. Jugaba con los labios, acariciándolos de un lado a otro lentamente primero, y agarrándolos un poco más fuerte después. De vez en cuando, sacaba la mano y chupaba sus dedos impregnados de mi jugo. ¡¡Qué morboso me resultaba aquello!!! Ufff… Y, tras ello, me volvía a besar, cada vez con más pasión… Esos besos me encantaban, pues me excitaba muchísimo el sabor y el olor de su boca edulcorado con el de mi chocho.

Metía un dedo en mi totalmente mojado coño y yo gemía. Sabía que pasaba gente por ahí, pero me daba lo mismo porque todos estábamos a lo mismo. Además, no creo que se percatasen. El hecho de pensar que podía haber alguien mirando no me hizo avergonzarme, sino más bien todo lo contrario. Me resultó aún más morboso y se lo susurré al oído y nos pusimos mucho más cachondos los dos…Siguió con sus dedos en mi coñito, acariciando, jugando, penetrando, e hizo que me corriese un par de veces. La segunda vez, mientras me corría, entre gemidos y jadeos, sentí que una mayor cantidad de líquido se deslizaba por mis muslos, empapando su mano y llegando incluso a mojar un poco sus pantalones.

     ¡¡Qué corrida, madre mía!! La próxima vez quiero beberla, que mi lengua lama tus flujos – me dijo, con lo cual me mantuvo igual de excitada o más…ohhhh…

     Fóllame yaaa….Dame tu polla cabrón… ¡¡Y no pares hasta vaciar tus cojones dentro de mi útero!! Deja que mi coño la trague entera. ¡¡Jódeme sin parar, cabrón… como si fuese tu puta!! – le insté yo, sin poder esperar más…

Me levanté y me coloqué con las piernas abiertas encima él. Desde detrás no se veía nada…, sólo la postura era insinuante y bastante clara, pero no dejaba ver nada explícitamente. Saqué su polla con mis manos y comencé a masturbarle, frotando con mis suaves palmas, con las yemas de mis calientes dedos, con las puntas de mis uñas, rozando, arañando suavemente la delicada piel de aquel mástil… Seguí así un momento más subiendo bajándole el prepucio, hasta que la sentí preparada para entrar en la húmeda cueva del placer… ¡¡¡Madre mía!!! La había visto tan dura durante toda la noche que no veía el momento de tragármela por mi coño… ¡¿Ya os he comentado que me gustó su tamaño?! Pero claro, no era lo mismo que con el magreo con los otros…no estaba igual de tiesa ni de dura que ahora… ¡¡Así que menuda polla tenía!!

Entonces, vi que cerca de nosotros que se sentaba una pareja. Nosotros nos miramos, les echamos una descarada y lasciva mirada… estaban mirándonos, pues seguramente no sabían si lo que veían era lo que creían o solo imaginaciones, y le dije a mi amante…

     Ahora vamos a follarnos delante de ellos. Quiero que vean cómo lo hacemos. Creo que quieren aprender, ¡¿no te parece?! Parecen muy jóvenes, jajaja…

Y mi voz sonó, silenciada por el alto volumen de la música que sonaba, entre tímida y muy atrevida…como si de un reto se tratase.

     Síiii…síii…Cabálgame sin parar. ¡¡Qué nos vean follar…!! – Atinó a decir él.

Su verga se empezó a abrir camino entre mis gruesos, excitados y depilados labios, rozándolos mientras entraba en mí. Era bastante gruesa, por lo que entraba poco a poco y, cuando ya estaba a punto de llegar al final, alzó un poco sus caderas para que recorriese el último trecho del camino, del cálido y húmedo camino a mi intimidad. Y esa embestida me hizo gemir con más fuerza “Ohhh… Uhhh…Uhhh…”. Agarrándome a su cuello y arañándole fuertemente en el hombro… ¡Joder como me ensanchó la boca del conejo! Una vez totalmente dentro de mí, comencé a moverme, a cabalgarle, como dijo él, sintiendo su polla moverse al compás de mis saltitos. Y cómo me estaba poniendo esa fricción, ese roce de su polla entrando y saliendo de mi coñito, cada vez más rápidamente. A veces, miraba de reojo a la otra pareja. Estaban en lo suyo, calentándose muchísimo…, aunque le vi a él un par de veces quedarse fijamente mirándonos.

Aquello le ponía a mil, y yo lo sabía, de ahí que yo hiciera que la situación fuese todavía más morbosa, pero mucho más. Por ello, mientras follaba como una loca a mi chico, miraba al otro, quería ponerle cachondo también a él, mostrándole a las claras como la verga de mi amante se insertaba en mi coño hasta desaparecer por completo hasta los mismos huevos, una y otra vez… y lo conseguí, porque, sin dejar de mirarme, empezaron a imitar nuestros movimientos.

Yo me sentía como en una nube… el alcohol que había tomado, que no siendo mucho, pero me afectó demasiado, y todo lo que mi pareja me estaba haciendo sentir esa noche, me producía esas sensaciones tan extremadamente placenteras. Miraba a mi compañero y le besaba comiéndole la lengua, recorriendo con la mía su boca entera…paladar, dientes y lengua que se cruzaban transfiriéndose la humedad. Al mismo tiempo, sintiendo sus grandes y rugosas manos en mi espalda, acariciándome con exuberante masculinidad… Yo seguía moviéndome sin parar en un frenético baile sobre su polla. Esa verga la que sentía cada vez más grande, más gorda…más dura.

Cuando me agarró fuertemente de mis nalgas supe que iba a correrse… Yo también me agarré a él, y sentí cómo su verga empezaba a endurecerse e incluso a hincharse máspara acabar vaciándose en mi interior. Noté un gran chorro de esperma salir de su polla, junto a un rugido animalesco que salió de su boca, y cómo me llegaba a mí también un gran e intenso orgasmo. Para acallar un grito, tuve que besarle, mantener mi boca y mi lengua ocupadas. Conseguí no gritar, pero no parábamos de gemir los dos, nuestras respiraciones entrecortadas, entre jadeos y más jadeos. Algo que me encanta y me pone mucho, muchísimo es que mi pareja sea tan expresiva como yo o más. ¡¡Y él lo es….qué gusto!!

Su orgasmo fue alucinante, pues su verga no dejaba de expulsar leche, que se mezclaba con mis jugos, que también eran alucinantes. Seguí moviéndome un rato más, sintiendo mi vagina contraerse en fuertes espasmos, succionándola o mamándola de tal forma que ayudaba a continuar con la erección y los duros disparos de lefa contra mi fondo vaginal… era como para no dejar salir esa polla que albergaba y que la llenaba de aquella manera…hasta que sentí que se iba relajando. En unos segundos percibí cómo perdía fuerza, dureza y tamaño…mmm…era una verdadera pena.

Nos quedamos así un rato y, después, agarré su gran polla y se la mamé un poco para dejarla bien limpia… mi coño chorreaba esperma, pero él no se animó a comérmelo. Pienso que a los tíos no le gusta probar la lefa tanto como a nosotras, pero lo que no saben es que a nosotras tampoco nos gusta al principio pero luego te acostumbras porque mamar una buena polla lo compensa. Acabados me dispuse a guardarla bien en sus pantalones… Miramos a la otra pareja, que ya estaban follando, sin parar…

     Qué juguetona es… ¿Quiere más fiesta, eh? Ja, ja, ja – dije entre risas, pues volvía a endurecerse…

     Sí, lo es… Pero aparte, es porque le ha gustado mucho tu juego.

Pero no podía ser, pues teníamos que marcharnos. Propuso llevarme a casa y acepté, con un cálido beso. Se quedó conmigo un rato, pero cuando llegaron su esposa con tu padre decidieron quedarse la pareja, mientras que papá y yo nos marchamos al ver que estaba cohibida e iba a ser complicado abrirme el coño para follarme allí. Fue a mear… tardó más de lo normal, pienso que encontró fiesta con otra chica. Yo los esperé en la barra del bar y cuando terminaron nos fuimos.

Tal vez podría haber llegado más lejos, y realmente lo deseaba. Pero no pude. Era mi fantasía de andar con varios a la vez y, debido a mi cortedad de esa noche no lo hice, sabía que tenía tiempo para realizarla. Así que me tranquilicé un poco y esperé una oportunidad que surgiera con mayor naturalidad. Además de quedar con esta pareja, seguimos quedando con otros amigos. La noche ya había sido perfecta en cierto modo, tu padre me contó que se folló a varias más además de a la esposa de mi amante… justo cuando fue al aseo antes de marcharnos se tiró a una puta ofrecida que se le puso a cuatro patas contra la pared del baño… embriagada o drogada le dio el coño. De madrugada nos volvimos al hotel.

De esta manera disfrutamos de encuentros swinger, nudismo entre amigos y en casa solos tu padre y yo…no nos perdíamos una fiesta con final feliz…. Luego viniste tú a alegrar nuestra vida de una manera diferente que no habíamos imaginado. Eso es todo.

     Así terminas de contarme tu vida ¡¡Cuánto te lo agradezco mamá!! Pocas madres lo hacen con la naturalidad que narras cosas tan brutales referidas al sexo.

     ¿Ves que no te mentimos papá y yo? Hemos compartido juntos mucho sexo con otras personas, y eso nos ha reforzado el amor mutuo…

     Pues razón de más para que me lo prestes, y lo compartas conmigo al 100%. A él también le gustará revivir sus días con la chiquilla de María… y a su auxiliar bien puedo reemplazarla también en parte de su trabajo.

     Sé que te mira tus tetas, son enormes, más grandes que las mías a tu edad y naturales… las adoro.

     Con 13 años no pueden estar más firmes…Bueno mamá, si quieres toma y chúpamelas…, a cambio déjame follarme al viejo. ¡No te imaginas como me arde el coño cuando os veo follar!

     Bueno le diré a ver si quiere que comencemos con hacer un trío completo… déjamelo a mí, porque ya sabes cómo se pone cuando hablamos de tu virginidad, pero tampoco deseamos que dañe con lo gorda y larga que la tiene…, y por eso no quiere.

     Como no va a querer follarme papá, si soy joven, con el coñito relleno y unas ubres grandes y muy apezonadas. Lo demás como todas, una hembra muy puta con el coñito desesperado por tener ese garrote abriéndole las carnes por dentro.

     Sabemos que te gusta mucho el sexo, como a nosotros. Solo que deseamos cubrir las etapas poco a poco a medida que tu cuerpo se desarrolle.

     Es que no quiero meterme nada que me pueda romper el  himen… quiero que sea papá quien lo haga.... Deseo que sea él que vaya acostumbrando mi coño a distintas dimensiones de verga sin asustarse.

     Veremos cómo reacciona…esperemos que favorablemente. Luego a la noche cuando lo tenga a punto de correrse en mi coño… se los cuento. Es cuando más vulnerable es y todo lo que deseo de él lo suelo obtener pidiéndoselo en ese momento. ¡¡Para algo nos tiene que servir el coño dándonos tan putas a nuestros sementales!!

(El desvirgue)

Aquella mañana desperté primero y preparé el desayuno, era un día nublado, parecía que iba a llover. Salimos a caminar por el centro, mamá y yo. Hablábamos de temas generales, en los pequeños silencios de la conversación, pensaba… "Tengo que decirle a mamá, que papá ayer me excitó todo mi cuerpo. Tengo que decirle de nuevo que quiero sentirle dentro de mí y no sé cómo hacerlo…porque es su esposo, es suyo y no mío, esta actitud puede resultarle violenta. Si se enfada me pierdo las vacaciones, ¿mi ardor es para tanto riesgo? Pero y si me quedo a solas con él, y le dejo hacer como que acepto su idea ¿Qué idea? ¡No puede ser cierto lo que estoy pensando… deseo follar con mi padre! ¡Definitivamente no… me puedo quedar preñada de él! Pero papá me gusta tanto… ¿Estoy enamorada de mi padre…? ¡No puede ser! Eso no suele ocurrir entre una hija y su padre… ¡¿Y si lo es?!  Si me toca me gusta tanto, como me masajea mis tetas y mi coñito. Ya he notado su leche y he visto cómo se corre encima de mi vulva dejándomela totalmente enlechada… ¡Menuda cantidad de esperma se saca de sus huevos! ¿Qué queda ahora…? ¡Ha sido en presencia de mamá, ella está de acuerdo! ¿No? De ahí a me metérmela solo es un pequeño paso… ¿O es un gran paso? No sé, me habla quedito, diciéndome que no va a ocurrir nada, soy suya y adoro que me haga más. Sin embargo, tengo miedo de que me penetre… la polla de papá es grande y gruesa, muy gruesa, ¡¡Si me la mete duro me manda al hospital!! El coño de mamá está acostumbrado es amplio y tragón, el mío es pequeño y estrecho…aún sin estrenar, eso no puede retrasarse… cada día me arde más el coño cuando estoy con ellos haciendo sexo, me alivio con el dedo o su lengua ¡¡No deber ser igual a ser FOLLADA!!¡¡Qué confusión Dios mío! Bueno, en definitiva tengo su palabra de que “no va a ocurrir nada que yo no desee”. Esto es lo único que me salva, espero que lo cumpla. Aunque queda abierta la posibilidad de no cumplirlo. ¿Y cómo no lo va a cumplir es mi padre? ¿Me va a obligar a violar? ¡Eso es imposible! ¡Si, definitivamente es imposible!

Seguimos caminando mamá y yo hasta que llegó la hora del almuerzo. Comimos en un restaurante los tres cerca de la oficina de papá. Estuvo serio, casi como enojado, de todos modos se comportó de manera amable, hablaba y contestaba a las preguntas de mamá y seguía con interés todo mi cuerpo en mis variadas poses… yo me mojaba la rajita estando muda. Ese incómodo silencio me llevaba a inventar otro tema trivial, que él seguía con cierto interés hilando muy bien… mi padre es bastante culto y tiene un buen don de gentes.

     Está por llover, vamos a casa antes que nos mojemos, dirigiéndose a nosotros a mama y a mí. Los nubarrones de primavera suelen aparecer de repente, eran negros.

     Está bien, contesto mamá… puede que llueva granizo en esta época.

Llegamos a casa e inmediatamente se descargó una lluvia torrencial. Y mamá continuaba con sus náuseas, se tomó un paracetamol y se metió desnuda en la habitación de matrimonio a dormir la siesta, mientras papá y yo nos quedábamos en la sala en silencio. A mis 12 años, nadie me había tocado mi cuerpo como lo había tocado mi padre los días que llevábamos en la nueva etapa nudista en casa. Fue al baño, yo estaba nerviosa por su seriedad, ¿Qué estaría tramando? Se oía desde el salón el chorro de la gran meada… ¡Todo lo que le sale a Papá de su polla es siempre en cantidades cuantiosas! Salió del baño con su rostro sonriente, me daba paz su sonrisa desde que tengo conciencia. Me tomó de los hombros, me miró a los ojos y me dio un profundo beso en la boca. Era la primera vez que lo hacía de esa manera… durante el sexo grupal sí formaba parte del juego, así no. Metió su lengua bien adentro, yo la tomé entre mis labios y la succionaba. Eso lo puso muy caliente, me siguió besando una vez, otra vez y otra, y otra vez más, esta insistencia en los besos metiendo lengua marcaba que algo diferente iba a ocurrir. Ya no era lo que había pasado con mama o entre nosotros, en donde acababan follando delante de mí o ambas pajeábamos al macho para acabar encima de mi coño, pubis y barriga con esos largos y espesos chorros de leche.



Yo estaba excitada y nerviosa, el corazón estaba por salir del pecho, tenía una insoportable taquicardia. Me llevó de la mano a mi cuarto. Se comenzó a sacar la ropa como de costumbre y con una mirada autoritaria me hizo saber que yo también debía desnudarme…, ambos ya deberíamos estar desnudos, casi siempre era yo la primera que me desnudada según la costumbre de los últimos tiempos. Le pregunté por mamá, que estaba al otro lado, en la habitación de matrimonio, me dijo que ya lo habían hablado y que él como padre y  semental de la casa decidiera el momento oportuno. Entendí que el momento de desvirgarme, porque todo lo demás ya lo habíamos hecho, hasta mamársela y tragarme toda su leche, por cierto un poco de asco la primera vez, pero poco a poco me fui acostumbrando a tomarle el gusto.  Además mamá no estaba bien, las náuseas le producían malestar.

Era la oportunidad propiciatoria para hacerlo. Quedamos los dos desnudos en la cama, y él tomó mis tetas y se lo llevó a la boca, dio un giro en señal de querer colocarse en posición de 69… me ayudó poniéndose mi coñito en su cara, y yo me metí su polla en mi boca también, solo lo que pude… el glande y poco más. Así estuvimos un rato chupándonos, los dos estábamos muy calientes. Esto era algo que habíamos practicado bastantes veces y se nos daba bien. Me recreaba en su glande, lamía el tronco y llegaba a su huevos, lo cuales eran objeto de mis chupones y lamidas. Me gustaba su textura y esponjosidad, son muy grandes por eso me encantan…, los trato con delicadeza, sobre todo por saber que ahí albergó la lefa que me engendró, la fuente de mi ser ¡Eso me ponía a mil! Por su parte me comía muy bien el coñito, lo sentía muy rico y hasta lograba correrme, clavaba su lengua en el coñito follándolo, y me castigaba con su lengua y labios el clítoris. Hasta lamía mi ano y luego volvía a mi rajita. Con solo 13 años, ya imaginan que era de detonación fácil y rápida… en nada alcazaba el orgasmo, sin embargo papá era duro de pelar… Yo nitroglicerina, Él dinamita… no era fácil sacarle la leche, y eso nos gusta a los dos. Continuaba tragando polla y pajeando el tronco con una mano y la otra masajeándole los huevos, deseaba estimularlos bien. Luego se levantó, se dirigió a un mueble cerca del baño. No veía lo que hacía, me tapaba con su espalda, me fijaba en su terso culo y me tocaba la raja buscándome el clítoris estaba muy salida. Tardó un momento, parecía que buscaba algo. Al rato se dio la vuelta, ahora era su pollón bamboleante como un badajo de campana en el que me fijaba. Caminó en dirección a la cama, y vi que traía una toalla en una mano y un frasco de vaselina en la otra. Ya no tenía ninguna duda sobre lo que estaba por ocurrir, pero no sabía bien el uso del mejunje, solo se me ocurrió la follada anal.

     No papa, por favor, no. No quiero, me va a doler, te lo suplico, no quiero.

     No seas estúpida, no hemos llegado hasta aquí para que ahora te eches atrás, dijo como dando una orden.

     Por favor, dijiste que no haríamos nada que yo no quisiera, y yo te juro que no quiero.

     No me hagas perder el tiempo, también te dije que tú no sabes lo que deseas, ¿no te quedó claro con eso?

     Pero yo no lo deseo.

     Confía en papá, te va a gustar, ¡¡me vas a pedir por favor que no pare!! A mamá le encanta, así que no veo el motivo por qué a ti no.

Esto último me sonó vulgar, grosero, y me dio más miedo aún, al ver como a mi madre se la clavaba a fondo hasta los huevos… si me hacía eso con su larga verga me llegaría hasta la boca del estómago, ya no hablamos la anchura ¡Menudo desgarro de coño me esperaba!!

     Por favor hablemos, tienes una polla muy grande papá, ¡¡Me vas a reventar, no voy a poder aguantarlo!! Mi coño es muy pequeño para tu verga…

     Al principio te va a doler, no te lo niego, pero después lo vas a disfrutar. Las vaginas dilatan bastante como para albergar cualquier tamaño de polla.

     Por favor, no quiero papi, dame más tiempo a que mi coñito se haga más grande, ahora no, dije al borde de las lágrimas.

     Hija, mamá y yo dejamos claramente que ibas a ser mía, que esto no tenía vuelta atrás. Y tú siempre has estado de acuerdo… que lo querías dijiste siempre.

     ¡¡Pero.., pero paaapá!!

     Espera, escúchame, esto es lo último que voy a decir. Cierto que no puedo obligarte, jamás utilizaré a la fuerza para hacer nada que no desees, pero has de tener en cuenta que nadie te lo va hacer mejor que papá, en casa y con amor. El otro camino es que cualquiera te fuerce o algo peor… puedes terminar violada y golpeada.

     Yo quiero ser mujer, deseo saber lo que se siente, pero me da miedo lo grande que es tu polla… me vas hacer daño.

     Por eso no te preocupes, yo te cuidaré como siempre… si elijes este camino, solo saldrás un poco dolorida. De ti depende, y no hablo más del tema.

Quedé unos segundos reflexiva, al ver que no tomaba una decisión positiva de continuar, papá cogió su ropa y se dirigió a la puerta para salir de mi cuarto. Me miró antes de salir, le dije que adelante… que me hiciera suya. Sin mediar palabra alguna más me dijo…

     Ahora acuéstate de espalda. Quiero empezar mamando ese bonito coñito que tienes.

Hice lo que ordenó, me recosté de espaldas contra la cama y recogí las piernas, estaba temblando de excitación o miedo del trabuco que me pensaba meter en mi vientre, contuve mis lágrimas y esperé a que hiciera lo suyo, metió mis tetas en su boca y con uno de sus gruesos dedos buscó introducirlo en mi coñito… se encontró sin mi resistencia. Luego de mover en círculos comenzó a entrar lentamente, pudo meterlo hasta la mitad, en ese momento lancé un suspiro. Luego me mordió un pezón y jugó con la punta de su lengua, la movió en círculos hasta que consiguió ponérmelos bien duros. ¡Ay dios! Realmente lo estaba disfrutando y me estaba relajando, pero por momentos pensaba ser una alucinación y que pronto despertaría. Sacó su dedo y volvió a introducirlo despacio otra vez hasta la mitad, esta vez con mayor facilidad, la lubricación era notable ya.

     Ya estás lista, dijo en un tono más calmado.

Esa frase me hizo sentir terror pero también un intenso calor de pura excitación. Se posicionó en frente de mí y me levantó un poco más las rodillas, su verga se veía más gruesa aún, era un tronco de abedul centenario. Apoyó la punta en mi agujero y sin meterla recorrió la raja abriéndome los labios… llegó al clítoris y lo frotó con tus hinchado capullo. Hizo el camino de regreso escarbando mi coñito, hasta posicionar el cabezón en la entrada.

     Despacio papá, por favor, alcancé a decirle suavemente

Y sin contestarme comenzó a presionar. Entre la estrechez de mi rajita, y el grosor de su tranca, no se logró ningún avance pese a la dureza encomiable del vástago que intentaba perforarme, ¡¡Se veía tan desproporcionada su gran verga con mi cuerpecito!! Yo hice un gesto negativo con la cabeza como diciendo "así no va", tomó nuevamente la inserción de sus dos dedos, movió hacia ambos lados para dilatar y luego volvió a posicionase. Estuve por pedirle nuevamente que vaya despacio, pero temí contrariarlo y que tomara la decisión de darme toda la verga en mi coñito de un solo envión y callarme definitivamente de un pollazo. Mi respiración era profunda, mi corazón latía a mil. Estaba turbada de excitación como nunca había experimentado jamás. Solo pensaba en la vergüenza de ir al médico con el coño rasgado, y el consiguiente problema de papá en explicarle por qué había ocurrido.

Nuevamente apoyo la punta de su cipote, y esta vez pudo ganar un poco de terreno, la gruesa cabeza comenzó a introducirse y un punzante dolor me invadió completamente. Miraba como entraba expandiendo mi raja, formando dos mofletes franqueando el venoso y duro tronco de la virilidad de papá.

     Ayyy, no, por favor, duele, dije gimiendo

     ¡¡Cállate, hija, que se va a escuchar!!

Siguió empujando muy lentamente, pero sin detenerse, hasta que entro la más allá del glande, quedando arropado por completo. El dolor se hizo más agudo, más penetrante.

     ¡¡Ayyy, como duele, papá, me estas matando…!!

     Shhhh, cállate nena… aguanta como una mujer ¡La cabeza ya te entró! Está tocando tu himen, y lo tienes muy bien cerradito. ¡Tengo que romperlo con fuerza!

     Sí papá… lo noto, siento como me los rasgas ¡¡Me estás rompiendo el himen papi!!

¡Ya entró el gordo y duro cabezón de su polla! Pensé. Yo no soportaba más, y todavía faltaba ese enorme tronco venoso rompiendo lo que quedaba de tela virginal. Estuve a punto de empujarlo hacia atrás y salir de mí posición, pero recordé sus amenazas de que alguien lo tenía que hacer y no deseaba acabar como una puta mal follada por cualquiera… al menos era papá y me trataría con amor. Retomó la presión, el tronco se estaba deslizando lentamente gracias a mi lubricación y a la extrema dureza de la verga. Quedó como atascada en la zona del himen… lo forzó con presión.

     ¡Ayyy, por favor, sácamelo un poco papá! No aguanto más, me vas a desgarrar. Es muy gruesa tu polla, no puedo, por favor, no puedo, me duele mucho, me duele. Decía entre sollozos.

Ante la dificultad de perforar mi himen con facilidad con el empuje por presión, papá deicidio tomar una drástica decisión. En ese momento levantó mis piernas por sobre sus hombros, tensó su cuerpo y apretando las nalgas afianzó de un golpe su miembro viril y lo insertó hasta la base, rasgando mi virginidad de por vida. Fue un terrible dolor, sentí que se abría mi coñito como si fuera penetrada por un cuchillo. Era un dolor casi insoportable.

     Papá, por favor no puedo más, me estas matando a pollazos, me duele mucho, no puedo más, ¡¡Sácala por favor!!

     Ya está hecho lo peor cariño… la tienes casi toda dentro. Solo aguanta un poco más. Madre mía que buen coñito tienes cariño… ¡¡Hay hija qué apretado tienes!! Y que caliente me estás poniendo putita.

     Hay Dios mío, no puedo más papi ¡Sácamela, no puedo, no puedo!

En ese momento empezó a moverse. A cada metida el dolor se iba mitigando cada vez un poco más… me sentía bastante caliente, tan caliente que me encantaba la follada de mi padre. Estas palabras comenzaron a calentarme a pesar del dolor remanente del pollazo de desvirgue…, comencé a correrme e inmediatamente lo percibió.

     Ves hija, te estás calentando tú también… ¡Cómo me gusta follarte y metértela bien adentro, ahhhhh, siiiiii, que calentura, siiiii, como te gusta, ahhhh, siiiii igual que a mí.

El dolor seguía ahí, pero un poco más leve de todas formas. Los empujes de mi padre, que cada vez eran más fuertes, me hacían verlas estrellas.

     Ahhhh, sí nena, ya estoy a punto de correrme…no puedo más ¡Siiii, ahhhh, siiii!

     Si, por favor acaba papá… no aguanto más, me estás matando, por favor acaba.

     ¡Te voy a llenar cariño… te voy a dejar bien llenita de leche!

     No papi, nooo sácala no quiero quedar preñada de ti. ¡¡No quiero estar preñada aún!!

     ¡¡Eso no puede ocurrir cariño…aun no tienes la regla!! ¡No te puedes quedar preñada!

Era cierto, pero yo no pensaba que fuese necesario tener la menstruación, solo bastaba con que un semental se corriese dentro del coño para preñar a una hembra. Mi padre bombeaba con ritmo a media polla dentro de mí, si penetraba más llegaba a la pared vaginal y su glande me golpeaba haciendo tope. Me sujetaba de sus brazos como pilares musculados, para elevarme y aliviar un poco la presión de su verga en mi coñito. Con ese movimiento, también colaboraba en el mete saca, eso le gustó a papá me sonrió y yo a él, las sensaciones eran raras, nuevas y excitantes. Era agradable ver la cara de mi padre follándome, su masculinidad en la máxima expresión abotonándome el coño hasta el estómago. Luego paraba el ritmo, introduciendo despacio un poco más de tranca dentro de mi útero… su glande era el pionero abriendo camino en mi intimidad. El dolor se mitigaba con la exacerbación del coito, mi cabeza daba vueltas con repentinos mareos, la tensión se disparaba al notar el roce su polla apurada por mis pareces vaginales, y con todas las terminaciones nerviosas excitadas por aquel macho que me follaba por primera vez. 

Ya no podía más, sentía como llegaba una explosión de place, y en ese momento se produjo el orgasmo, el gran orgasmo, justo al percibir un líquido caliente que me recorría por dentro disparado por la verga de mi padre. Afortunadamente su glande comenzó a achicarse y con esto, con el dolor mitigado cediendo espacio al placer, el llenado de mi útero se realizó placentero. Notaba la presión de los chorros contra las paredes de mi vagina interna, al tiempo que mis esténtores contraían mi coño electrificando el resto de mi cuerpo.

Durante los segundos que duró la inseminación y mi clímax, me sentí diferente, más mujer y por fin su hembra…. Me hizo muy feliz, todo había valido la pena. Ahora comprendía que mi padre me amaba sobre todas las cosas, me sentía avergonzada de haber pedido que parase ante su insistencia. Al fin salió de dentro de mí, y tras su capullo un reguero de semen. Sentí un gran alivio. Al cabo de unos minutos recuperando el aliento, me levanté, me limpié con la toalla y me acosté en mi cama de nuevo. Tenía un sentimiento de placer y rencor, con sentimientos encontrados entre agradecimiento por haberme hecho mujer y a la vez me sentía ultrajada mi virginidad para siempre. Papá se quedó inmóvil estirado de espaldas sobre mi cama, extasiado de placer, había logrado lo que quería relajando sus gónadas, las había vaciado por completo y rellenado mi vientre…todo su esperma lo tenía en mi coño o sobre las sábanas manado de mi rajita. Lo odié más por esto de haberse satisfecho y no darme un achuchón de postcoital. Al instante se quedó dormido, me abracé a él descansando sobre su pecho… ahora era su  hembrita nueva y él mi semental y amo de mi coñito.


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