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Podréis disfrutar de un relato cada 3 días..., unos nuevos y otros reconquistados para hacernos la vida más llevadera

domingo, 31 de mayo de 2020

Una Solución familiar


¿Puede ser un hombre padre y amante? Este relato nos narra el drama de una familia a punto de desintegrarse por un divorcio, y como la hija de esta, traspasa los límites de la decencia, y de la conducta aceptada por la sociedad, seduciendo a su propio padre y sosteniendo una relación con el, a fin de que su hogar no se desmembrara. Podría pasar por una fantasía o un hecho real y autentico. El padre de familia Tristán, trabaja administrando unas grandes ferreterías, lo que le hace ausentarse a por algunas semanas en algunas ocasiones que su puesto le obliga. Su relación con su esposa ya no era buena…, discusiones frecuentes que su hija adolescente escuchaba detrás de la puerta de su cuarto. A diferencia de con ella, su trato con la niña es muy cariñoso…, jugaban, reían, pero nunca quiso explicarle porque tenía problemas con su madre.

Violeta era la única hija de la pareja, por eso le consentía cualquier cosas. Tristán tenía otro hijo mayor de edad, que ya vivía con su pareja compartiendo un bebé. Este hermanastro de Violeta fue concebido cuando su padre era muy joven, nunca se casó con su madre una chica cinco años mayor que él por entonces, de ahí su tendencia salir con mujer menores que él, de las que pudiera tomar la riendas de la relación… Con 25 años, llevándole siete años a Julia se enamoraron y se casaron en menos de dos meses tras preñarla la primera semana de tener relaciones sexuales. Él era por entonces un joven con unas perspectivas de futuro prometedoras, como el tiempo corroboró el error. Aún seguía en su profesión, siendo el número uno como alto ejecutivo de su empresa…, era adjunto a la dirección, encargado de coordinar diferentes sucursales por todo el territorio español y sudamericano.

Papá regresó de uno de tantos viajes, cambiado, habló con su esposa y le pidió la separación. Aquella petición tenía tintes de divorcio, ella histérica le preguntó si había otra mujer. No contestó, empezaron a discutir muy feo. Julia destrozada tras haberle dado los mejores años de su vida, lloraba como una madalena, le dijo que su hijo lo había pasado mal por no haber tenido un padre cerca…. Es eso lo que esperas también de Violeta. Tristán respondió que no, que seguiría al corriente de su educación y gastos…, Eso no es suficiente, dijo su esposa. Lo que ella necesita es un padre, no tu dinero…. Entre la discusión ella preguntó cómo era la otra, el no quería responder. Ella le insistió dolida… – ¿Es joven verdad? Estuvo presionándolo a gritos, hasta que cansado afirmó que era muy joven y bonita. A la madre de Violeta los años no la habían tratado bien, el trabajo y las preocupaciones la habían acabado muy rápido, nunca podría competir con aquella rival, furiosa le dijo… – No es justo, después de haberte dado tantos años de mi vida, ahora te largas detrás de la primera jovencita que te encuentras.

La niña lo había escuchado todo y sabía que era un problema grave. Así pasaron los días, las cosas cada vez se ponían peores en casa…el asunto es que Violeta seguía profundamente enamorada de su marido, y no podía soportar pensar en un divorcio….menos ahora que estaba esperando a la cigüeña por segunda vez… apenas llevaba tres semanas desde que quedó preñada del hombre de la casa, de su amor, de su amante. El único macho que había conocido su vagina y el único semental que la había inseminado. A sus 34 años era una joven madre derrotada, con un ser creciendo en su vientre fruto de un amor que su marido no compartía. En los días siguientes, todo empeoró. Violeta había dejado de comer, Tristán no pudo convencerla de que lo hiciera, y la hija estaba muy preocupada, no sabía qué hacer.

Un viernes regresando de las clases inmersa en sus pensamientos, cuando al pasar por delante de un grupo de chicos la piropearon… haciéndola sentir que estaba en la edad de merecer. Se alejó de ahí caminando muy de prisa. Al llegar a casa, encontró a su madre echa una sopa, desecha en lagrimas y para colmo había bebido demás, lo que era muy peligroso dada su condición de embarazada. Como pudo la ayudó a ir a su cuarto y la recostó para que durmiera, lo que no debió de tardar más de dos o tres minutos… Se quedó en la sala pensando que podría hacer para ayudarlos y decidió hablar con su padre cuando este regresara de trabajar…. Eran como a las 19 horas, su padre llegaría como en una hora, intentó cenar algo, pero la verdad no tenía apetito. La tele le desesperaba, así que decidió darse un baño para relajarse…. entró al baño, se despojó del uniforme de la escuela y se dispuso a entrar a la ducha, cuando reparó en la imagen que podía ver en el espejo…. Su cuerpo estaba completamente al descubierto… Recordó las memeces de boca de los chicos al pasar aquella tarde por el parque.

Ahora a solas empezó a observarse detenidamente, su piel de tono rosado muy saludable, sus tetas no siendo pequeñas ni grandes eran perfectas y muy firmes. Sus pezones se veían rosados, muy resplandecientes…, además se le ponían duros y puntiagudos con mucha facilidad, grandes y puntiagudos que podían avergonzarla en alguna ocasión de excitación involuntaria… la pubertad excita las hormonas que las revoluciona y cualquier insinuación las dispara prestas al apareamiento. También  observó que su cintura se hacía estrecha cada vez más, y las caderas algo pronunciadas. Con un abdomen plano y el ombligo de tan pequeño se sentía llamativa. El culo estaba bien formado, lleno con una gran raja entre las nalgas que se pronunciaban bastantes firmes, formando dos glúteos muy llamativos dignos de pasarela. En comparación con estas, sus piernas largas parecían un poco delgadas, pero eso ayudaba a que su culo se viera tremendamente respingón, lo cual le llenaba de vanidad, al grado de que en más de una ocasión su madre le había sermoneado por plantarse muy coqueta sabiendo que me vería más sensual… su progenitora le indicaba que debía ponerme la espalda derecha…ni su madre ni ella sospechaban jamás que de esa sensualidad tendrían que depender para que su propia familia no se desintegrara. Observando su cuerpo, cayó en la cuenta que si aquellos tipos la encontraron muy apetecible con el aburrido uniforme del colegio, bien arreglada seguro que sería un delicioso manjar para cualquier hombre.

Sin embargo, a todas luces había algo que le quitaba encanto a aquel cuerpecito delicado y menudito del espejo…, el poco vello fino de su pubis, que aunque nunca le había molestado, en ese momento hacia cierto contraste que no agradaba a la vista. Así que tomó la crema de afeitar y la cuchilla de su padre y se depiló. En un primer intento en forma de corazón, pero el vello no era suficiente para que se notara aquella forma y terminó retirándolo por completo. Al final el resultado era asombroso y ya después del baño realmente se veía limpia y fresca con una rajita de niña pequeña en un cuerpo de mujer. Dicen que la soledad es mala consejera, y fue en ese momento que una loca idea cruzó por su mente, horrorizada la rechazó de inmediato, pero recordó el grave problema que había en casa y el incierto futuro que les esperaba a su madre y a ella, junto al hermanito que vendría. Ya no le pareció tan mala idea, se observó volvió a observase en el espejo y pensó en arreglarse y maquillarse  sensual para recibir a su padre, pero pensó que podría sermonearle ante ese descaro, parecerle una puta barata o algo así… simplemente ella quería verse irresistible, pero no ser muy obvia, ya que no sabía que reacción pudiera tener él. Faltaban unos quince minutos antes de que papá llegara a su hora habitual. Se puso unas braguitas monas, se decidió por una faldita amplia pero corta hasta las rodillas de tela muy vaporosa y una camiseta ajustada. Su cabello aun estaba húmedo, así que lo dejó suelto, se perfumó delicadamente detrás de las orejas… con aquellos preparativos y con mil pensamientos dando vueltas en su mente, había empezado a sentirse inquieta, nerviosa, extraña… no sabía que pasaría, pero sabía muy bien lo que pretendía… “Seducir a mi propio padre”, a fin de que reconsiderara no abandonarlas…, estaba dispuesta a todo… hasta a ser su mujer si era necesario, que digo su mujer… su PUTA. Él andaba prendado de una niñita bonita y joven…y vaya que sí Violeta lo era, presentía que la nena sí podía competir con aquella tipa. Se dio cuenta de que aquella idea ya no le asustaba, le asustaba más el hecho de sentirme así…estaba comenzando a excitarse, ¡¡Era una locura!!

Cuando Tristán abrió la puerta la niña estaba mirando la tele descuidadamente, había separado las piernas sutilmente, solo lo necesario para que él pudiera mirar con el rabillo del ojo bajo la falda. Lo que su padre no sabía era que ella alcanzaba a ver el reflejo de su rostro en la pantalla del televisor. Pudo notar que su mirada descubrió enseguida aquel agasajo visual, advirtió su mirada fija e insistente, demostrando que lo que pudo ver debió ser muy tentador. Violeta por entonces no tenía ropa suficientemente sexi, aún no se lo permitían, pero se había puesto unas braguitas pequeñas de color rosa claro de tela muy fina que se me pegaba al cuerpo. Cerciorándose de que estaba absorta con aquel programa, y creyendo que no se daba cuenta, miró a sus anchas en el rincón virginal de la niña… cuando estuvo segura que había dejado de mirar reaccionó con alegría, como si recientemente se hubiera dado cuenta de su presencia. Se dirigió hacia su padre, y lo abrazó parándose en la punta de los pies. Lo besó en la mejilla pegando todo mi cuerpo al suyo… procuró que pudiera percibir el perfume en su cuello y orejas. De pronto percibió que aspiraba profundamente el aroma de su hija, notando cierta presión en su vientre por parte del miembro viril paterno que en nada se energizó.

Se encontraba no muy duro en ese momento…, la niña supo que iba ganando, debido a que aquella erección era producto del show que le había ofrecido su nena. La chavala decidió poner más leña al fuego, no retrocedió de su embate ni un poco…, fingió ganas de llorar, al tiempo que le decía que mamá no se sentía bien, que había estado llorando por la discusión que habían tenido y que ya se había dormido. La chica procuró no mencionar su embriaguez, porque en ese momento lo que menos quería era que pensara en su esposa… no quería que algo lo distrajera de lo que la seductora niña pudiera hacer. Necesitaba que ocupara todos sus sentidos en lo que tenía en frente de sus narices… ósea su tentadora hija. Papá dijo que no se preocupara…siguieron abrazados…. Sintió la punta de su polla presionando directamente sobre su recién depilado pubis. Sus manos que en un principio habían estado en su espalda resbalaron por toda mi cintura y se detuvieron en las caderas. Violeta estaba segura que en ese momento descubría un cambio en su niña, algo que quizás antes no había notado… aquello en realidad le agradó al padre que se encontraba perplejo ante una situación inusual a la que se veía arrastrado por la niña de sus ojos ¡¡Le agradó sobremanera…!!

Sus grandes manos la apretaban con fuerza pegando más cuerpo contra cuerpo. No daba crédito al tiempo que estuvieron así. Violeta fingió estar mejor… – ¡Anda ve a asearte! Voy a preparar la cena, le dijo Violeta a su padre. Mientras terminaba de preparar todo, la niña quedaba de espaldas a él, podía sentir como se la comía con la vista. Ella sabía exactamente donde tenía puestos los ojos en ese momento, le llenaba de gozo… feliz, estaba consiguiéndolo… su progenitor le estaba…contemplando confundido, excitado, deseoso de su hija en ese momento. Como solo lo saben hacer la zorritas, levantó el culo lo mas que pudo haciendo resaltarlo sobre la falda de tela fina, hasta el punto que se podía ver el principio de las bragas desde su posición, pero para asegurarse fue al frigo inclinándose sensual con mucha sutileza. Agachada reunió lo necesario para prepararle unos sándwiches. Ella por supuesto sabía perfectamente donde estaba cada cosa, pero simuló no poder hallar la mayonesa, con la finalidad de demorar lo más posible aquella situación. Ahora sí, estaba mostrándole todo…. Todo lo que podía ser para él… si se decidía. Aquel culito virgen, aquel coñito virgen, todo su cuerpo inmaculado pertenecía a su progenitor, solo tenía que hacer plaza haciéndolo suyo… ¡Follándoselo! Tenía que demostrar a su padre que no era necesario buscar nada fuera de lo que ya tenía en casa, gratis y sin condiciones.

Más tarde, mientras su padre cenaba, fue al cuarto matrimonial para asegurarse que estuviera durmiendo su madre. Su asombro fue grande cuando percibió que subía a su cama apresuradamente…no podía saber lo que ella había estado haciendo, o si había visto lo sucedido fuera, temerosa le preguntó si llevaba rato despierta…, contestó que no, dijo que sin querer había estado a punto de caer de la cama al darse vuelta, y que solo se había levantado a encender el ventilador de techo. Le tentó salir del cuarto para servir la cena, pero que con una rápida mirada se dio cuenta de que ya la había servido su hija… después oyó de la boca de su madre algo que nunca olvidaría… – Gracias hija por ayudarme en estos momentos difíciles, lo estás haciendo muy bien, te lo agradezco con toda el alma…. No sabes cuánto.

Aquellas palabras enigmáticas de agradecimiento le calaron hondo…. Acto seguido empezó a llorar y se acostó de nuevo para descansar tranquila, a sabiendas que su marido estaba en las mejores manos para volver al hogar. Esas palabras de su madre le dejaron pensando, nunca supo bien a qué se referían, quizás era solo por el simple hecho de ayudarla con la cena, pero en sus labios había sonado tan…, extraño. Quizás por el alcohol…. No lo supo a ciencia cierta…. Violeta decidió retirarse dejando descansar a su gestante madre, asegurándose de cerrar su puerta por si acaso, con el estupendo pretexto de que no era aconsejable que su marido la viera en ese estado… su madre le dijo… – Gracias hija, no te preocupes por mí. Lo único que deseo es dormir. Atiende a tu padre, no le falte de nada.

Esas palabras retumbaron en su mente adolescente, sonaban a complicidad y consentimiento. Su hija hizo como le indicó su madre regresando junto al padre en la cocina. Había terminado de cenar, ella advirtió que no tardaría en levantarse de su silla, y se apresuró a sentarme de lado sobre sus piernas, esta vez no la rodeó con sus brazos, como que no se atrevía, levantó las manos mientras ella se acomodaba permaneciendo expectante. Violeta sentía que perdía terreno, así que aproximando su rostro al suyo, hablando muy bajo, casi susurrando, le dijo que sabía que tenía problemas con mamá, y que si podía ayudar en algo, con mucho gusto lo haría. Cuando su niña pronunció estas palabras, la miró fijamente a sus ojos. En su mirada había confusión, placidez e incredulidad… y sobre todo un poco de lascivia. La chica sostuvo su mirada diciéndole… – Lo que sea papaíto… lo que sea que necesites.

Su padre un tanto nervioso ante una propuesta tan ambigua le contestó que era muy tarde y que ya debía irme a dormir. La niña tomó la determinación de darle un respiro para ordenar sus ideas, y quien sabe, quizás tomar valor….le dio un beso de buenas noches y se retiró meneando sensual pero discretamente mi cadera. En su cuarto se puso ropa de dormir, una camiseta larga de algodón que llegaba algo más arriba de sus rodillas y se acostó en la cama ¡Se sentía tensa! Su padre había decidido dormir en el sofá de la sala, tras descubrir que su esposa reposaba ocupando toda la cama marital, por no despertarla. Habría transcurrido algo así como media hora, Violeta seguía pensando en lo que estaba haciendo. No sabía si había logrado despertar en papá el interés por ella, o simplemente lo había excitado. Fue entonces cuando percibió unos pasos indecisos, lentos de alguien que tocaba muy bajito a su puerta. Ella sabía quién era, se remangó la camiseta lo justo para que se me viera el triangulito del amor, bajándose la hombrera para poder apreciar el nacimiento de sus tetas, casi hasta el pezón. Le indicó que pasara y se detuvo en la puerta, encendió la luz, cosa que nunca antes había hecho cuando se asomaba al cuarto de la niña para decirle buenas noches. Su hija preguntó si se le ofrecía algo… él no dejaba de contemplarla… – Estoy bien papi….

– Es que me ha parecido oírte gritar…, lo cual era una mentira. Por eso había acudido pensando que tenías alguna pesadilla….

Su voz sonaba ronca, como una queja, como una súplica, con la mirada recorrió de pies a cabeza muy lentamente a su hija, seguía de pie inmóvil, no entraba, no se retiraba. Violeta extendió los brazos hacia él para que se acercara y fue de inmediato…  le plantó un beso en la frente muy fuerte, eso no era lo que esa chiquilla esperaba el abigarrado macho de papá. Su fuerte mano la acarició en la zona de las costillas, justo debajo de la teta que casi tenía descubierta, pudo sentir que con el movimiento de su mano arrastraba la tela disimuladamente hacia abajo, intentando liberarle su pecho por completo, cosa que no logró, pero era obvio que ardía en deseos de acariciármelo…, solo consiguió decirle buenas noches y se retiró…. Desde ese instante supo que aquel hombre… su padre… ya se había fijado en la mujer de su hija… era suyo. No sé cómo logró dormirse, ya era tarde cuando el sueño la venció.

A la mañana siguiente despertó como a las diez, su madre estaba en pie, había preparado desayunos para la niña y su marido, se encontraba arreglada, era obvio que pensaba salir. Violeta le preguntó sobre su disposición y su madre de manera pausada le comentó que pasaría una semana en casa de la abuela… ya necesitaba mucha tranquilidad y evitar cualquier pesadumbre en su estado. Julia dejó una nota a su esposo diciéndole  que confiaba en que esos días que estaría fuera, servirían para que las cosas mejoraran en casa…. No se veía molesta por la estrategia abordada en la iniciativa de su hija, de intentar seducir a su esposo y padre de la criatura para retenerlo junto a ellas…, Violeta sintió pena y un poco de lastima por ella sabiendo que ambas compartían el secreto no revelado entre ambas. A pesar de que se había arreglado y bañado su cuerpo era un poco dejado y un tanto más antiestético de lo que una mujer de su edad podría dar. La piel poco cuidada y el principio de patas de gallo en su rostro no ayudaban en nada. Julia aparentaba como diez años más de los que tenía. Su hija se sentía mal por juzgarla, era su madre, pero tenía que admitir que debía ser desagradable para papá tener que estar en la intimidad con ella… esa era la verdad. Sin embargo, la amaba por ser mi madre y su padre no debía de despreciarla si tan solo hacía un mes y medio que la dejó preñada otra vez. Su hija haría lo posible por retener a su lado al hombre que ella amaba, al precio que fuera… mamá le dio un beso y un abrazo fuerte diciendo… Hija estaré varios días fuera, pero me voy tranquila, porque sé que ya eres una mujercita responsable. Confío en que sabrás que hacer lo que debes. Espero que al regresar las cosas en casa estén bien ¡Dejo la casa en tus manos… con todo lo que hay en ella! Le guiñó un ojo antes de subir al taxi. En la ventanilla le acabó de decir que estuviera tranquila, y que un día antes de regresar avisaría por teléfono. Todo aquello no hacía más que pensar que su madre sabía lo que estaba ocurriendo, lo que iba a ocurrir. 


Se marchaba resignada a permitirlo si eso servía para mantener unida a la familia. Violeta sintió que se ausentaba con la única finalidad de que ella pudiera estar a solas con su padre para seducirlo….  O eso es lo que daba a entender. La chica entró rápidamente, encontrando a su padre fingiendo despertar en ese momento, en su cara se percibía alegría… era obvio que había escuchado la conversación del encargo a su hija. En Tristán se entrecruzaba una euforia por tener la esperanza en retozar con una muchacha tan joven, pero por otro lado esa niña era su propia hija. Desde siempre se había sentido atraído por la niñas que no había superado la pubertad, algunas vírgenes otras no…, el primer caso fue Antonia y después Carmela a la que dejó preñada con tan solo quince años y de quién nació su primer y único hijo, Adrián. Otras novias adolescentes le siguieron hasta acabar con Julia una chica de diecisiete años completamente enamorada del vigor masculino de Tristán con veinticinco años por entonces… en unas semanas la dejaría también preñada, de donde nació Violeta…

Con Julia decidió sentar la cabeza y formar una familia, pero eso no le detuvo a lo largo de los años de seguir follándose a toda jovencita que se le pusiese a tiro, y ahora se mostraba su propia hija complacida de ofrecerse en ofrenda virginal…. Le llamó a desayunar y al leer la nota de su esposa fingió sentirse mal con la noticia…, lo que Violeta aprovechó para acercarse y darle un abrazo de consuelo, procurando poner sus pequeños pechos muy cerca de sus labios, acariciándole el cabello. Ella buscó que hundiera su rostro en ellos, mientras le decía que era lo mejor que ambos se distrajeran un poco. Él se encontraba sentado en su silla y la niña de pie junto a él. Los ricos pezones estaban empezando a endurecerse con el contacto de su cara con la áspera sin rasurar de su padre. Su respiración agitada podía sentirla él, estuvo tentada ahí mismo, en liberar sus tetas. En esa circunstancia estuvo tentada, pues con toda seguridad se arrojaría como un  animal en brama a probarlos, a comerlos. Comedidamente dosificó la lujuria, pues tenían una semana para estar solos…, su madre apenas estaba unos cinco minutos fuera y no tenía por qué apresurarse. Violeta comenzaba a pensar como una hembra adulta, asegurándose de introducirse hasta lo más profundo de los deseos de su padre para que todo saliera bien.

Así, en esa tomaron el desayuno. Entre la conversación le propuso a su padre salir a dar una vuelta ya que era  sábado y no tenía que ir a trabajar, el se negó diciendo que no estaba de humor para eso, pero verdad era que deseaba estar cerca de su hija en la más estricta intimidad en casa, sin embargo ella lo quería fuera por un rato para preparar algo y recibirlo como la noche anterior. En esos momentos no tenía ni idea como hacerlo, pero ya pensaría en algo seductor. Para persuadirlo le dijo de acompañarle al no tener clases…, no tenía muchas intenciones de hacerlo, pero al proponérselo a su padre presenció cómo se le iluminó…. Sería maravilloso dar una vuelta juntos ¡Así cayó en mi propia trampa! Acordaron arreglarse después de desayunar. Más tarde bañada y perfumada para embriagarlo, escogió una ropa poco sugestiva para no llamar demasiado la atención cuando estuviera en la calle con papá. Él ya estaba listo cuando la vio salir del baño con un pantalón pirata y una blusa que apenas intuía su estilizada figura de adolescente. Su padre al verla con esa facha renegó diciendo que ya era una mujercita, y que debía vestirme como tal. Entonces muy coqueta le respondió que así era la mayoría de su ropa, a excepción de algunas cuantas prendas.

Totalmente sugestionado le dijo que la ayudaría a escoger algo más apropiado a su edad y estilo. Hizo que lo acompañara al cuarto de ella, la niña se sintió un poco rara al estar junto a él en esos menesteres revisando entre las ropitas de su hija. Para sorpresa de ella, su padre escogió la misma falda utilizada la noche anterior. Violeta sonrió complacida, dado que ello era un signo refutable e innegable que lo había deleitado con esa prenda y una blusita de hombros descubiertos que en lo particular a ella no le gustaba mucho a ella. Aceptó agradecida pues en definitiva se trataba de gustarle a él. Fue derecho al cajón en donde estaba su ropa interior, lo que hizo suponer que quizás no era la primera vez que lo hacía. Miró decidido a su hija… – ¿No te importa? Ella henchida de ilusión dijo… – No papi está bien, tú siempre has tenido buen gusto para las chicas…, así que empezó a explorar. Violeta lo estaba disfrutando, desdoblaba las prendas que llamaban su atención y las juzgaba como si quisiera encontrar la más delicada. Ella no sabía exactamente que opinar, estaba ahí de pie, junto a su padre y el cajón de ropa, esperando a que él eligiera las braguitas que quería que se pusiera la niña de sus ojos. Al cabo de un minuto extendió una diciéndole…

– Creo que esta estará bien, pero parece que necesitas más ropa urgentemente…, así que hija, iremos de compras si lo deseas. Violeta aceptó animada. Salió para que se cambiara con las ganas contenidas de ver cómo esas braguitas se acoplaban a su culo y coñito….

Eran unas braguitas blancas con un detalle de flores en la parte de adelante, pero no eligió sujetador… pensaría que con esas tetitas tan firmes no lo necesitaría. Sin embargo ella supuso que no pretendía que llevara. Se tornó a anunciándole que ya podía entrar. Se encontró con una posición de su falda un tanto más elevada de lo normal para verse más corta. Él miró a su hija de arriba abajo… – Te ves muy hermosa cariño. Con todo ello se puso unos tenis. Le pidió muy sexi que se los alcanzara sentándose en la cama cuando fingió dificultad al ponérselos, su padre se apresuró a ayudarle… – ¡Anda déjame ayudarte con eso! Se arrodilló de frente a ella esperando que ella le consintiera hacerlo. Escudriñó los ojos de su hija tratando de encontrar alguna señal de disgusto o rechazo de su parte… muy al contrario le sonrió… era una magnífica oportunidad para cautivarlo…. – Gracias papi… no sé qué haría sin ti…, entonces descruzó las piernas al estilo “Instinto Básico”, ante sus ojos plantó los pies firmemente en el suelo con las rodillas separadas más de 30 centímetros permaneciendo sentada. Su padre no pudo con la tentación mirando a lo profundo del aclarado cobijo entre sus muslos. Ahí estaba la braguita elegida ocultado el coñito de deseo paterno… esa braguita cautelosamente elegida por él, se encontraba a menos de medio metro de su cara. Violeta encorvó la espalda hacia atrás, levantó los brazos y empezó a amarrarse el cabello mirando al techo. Él tuvo que decidir entre enterrar su nariz el conejito de su hija o abrocharle las zapatillas. Después de una eternidad en tal decisión, finalmente ató las zapatillas y se incorporó… – Listo ¡Ya está!  Podemos irnos cuando gustes. Se sintió llena de vanidad, se había convirtiendo en más que su hija… ahora era su diosa….

Salieron de casa, hacía un viento que dificultaba sujetar su falda para que no se levantara, su padre lo notó pero no dijo nada mientras se encargaba de cerrar con llave la puerta.  La llevó ceñida…  sentía que se veía muy puta con esa faldita… pero no era cualquier puta…. ¡Era la puta de su padre! Ella comenzaba a disfruta del triunfo como mujer. Ya dentro del coche la niña se acomodó apoyada en la puerta, procurando que sus rodillas se pegaran con la palanca de velocidades. Su padre entró por el otro lado dándose cuenta del regalo que le daba, sin embargo lo desaprovechó mirando de reojo sus muslos disimuladamente todo el trayecto. Llegaron al centro comercial, ahí estuvieron recorriendo diferentes tiendas escogiendo ropa, él la ayudaba a elegir…o más bien, eligió por ella. En la compra entraba ropa sugerente entre la mayoría de un tipo normal para su edad. En la zona de lencería compraron ropa de noche e íntima. Violeta se hallaba fascinada… aunque quizás después tendría que buscar cómo explicarle a su madre el sentido de ciertas prendas. Su padre revisaba anaqueles mientras ella se probaba todo lo que él le daba, salía del probador con la ropa…, le preguntaba qué tal le quedaba, daba una vuelta delante de él, caminaba coqueta. En fin pasaron un rato divertidísimo hasta que en una de tantas tiendas se toparon con una prenda que les dejó perplejos. Era una minifaldita de encaje en color negro, súper entallada, con un delicado cinturón de pedrerías en color rosa con aplicaciones de lentejuelas, en el maniquí se veía increíble, pero era demasiado atrevido. Su padre la miró preguntándose si se atrevería a usarla, lo abrazó maliciosa al tiempo que le decía… – ¿Me lo compras papi? ¡Anda porfa, si! Aceptó entusiasmado.

La escogieron en dos tallas diferentes y entró al probador. Se sentía sensacional, era muy fina, el roce con la tela la enardecía, la primera le quedaba súper pequeña, al grado de que no podía inclinarse un poco por que se le veían las bragas, así que se puso la segunda un poco más grande. Salió caminando lentamente, su padre se quedó boquiabierto, dijo que estaba divina. La niña agradecida se acercó lentamente, lo rodeó por el cuello con sus brazos y le dio un beso en la mejilla seguido de otro despistado en la boca con los labios cerrados, le dieron ganas de abrirlos y meter su lengua en la de aquel magnífico ejemplar de macho maduro, la niña tenía la pepita inflamada y, apenas razonaba con la cabeza fría. Su padre quedó turbado con aquel gesto. Violeta regresó al probador satisfecha de su osadía. En el área de zapatería y escogieron unas hermosas zapatillas de tiras muy delgadas en charol negro sin talonera, ósea como sandalias pero de tacón número 7, no muy altas. Después de las tiendas la llevó al cine. Dentro en la oscuridad, mientras veían la película abrazados como novios, su padre la tomó de la mano con fortaleza… – Estoy pasando unos de los días más felices de mi vida.

La besó tal como ella lo había hecho antes, despreocupadamente en la mejilla ella se giró plantándole otro en mitad de la boca. Violeta le devolvió el beso abriendo los labios para transferirle la humedad de su lengua, quedaron mirándose hipnotizados, volvieron a darse un pico y ella arrastró sus labios en esta ocasión hacia el cuello, sintiéndolo estremecer. Apretó la mano de él arrastrándola hacia su entrepierna y depositándolas ambas sobre sus piernas. Tristán hacia un buen rato que se las miraba insistentemente. Después lentamente fue soltando su mano sin intentar retirar la suya de ahí, su padre seguía mirando sus bonitas piernas desnudas, un tanto inmovilizado. Resignado le permitió extender su mano dócilmente, cuando al fin tuvo su mano abierta sobre sus muslos retiró la suya acurrucándose en su pecho. La niña estaba nerviosa, no sabía que más hacer. Entonces la iniciativa vino de su padre… intentó acariciarle muy temeroso, sentía su mano indecisa a cada ligero avance, le seguía una larguísima pausa, apurado a hacer algo más audaz se detuvo por completo. Ella acercó sus piernas más hacia él, pero no lograba que se atreviera, entonces comenzó un casi imperceptible movimiento de piernas, frotándolas entre sí ligeramente. Él avanzó un poco hacia arriba, ella continuó y él avanzó de nuevo con su brazo frotaba las tetas firmes de pezones puntiagudos de la niña. Con una mano rodeó aquel brazo de su padre y lo atrajo aún más para que se sintiera seguro, con la otra acariciaba su brazo, hasta que lentamente fue acariciando cada centímetro de la piel de ella… desde sus rodillas, hasta casi llegar a colocar su mano sobre la minifalda. Violeta frotó su mejilla en el pecho de su padre indicarle que continuara, que le podía hacer lo que quisiera… que estaba esperándolo…y entonces se aventuró, acariciarla apretando… manoseando…, casi no vieron la película… al terminar esta, antes de que las luces se encendieran, Tristán retiró la mano con delicadeza y se levantaron para dirigirse al estacionamiento donde habían dejado el coche. 


Entre la oscuridad del parking sintió el abrazo de su padre desde atrás, ella bajó la vista  observando sus pequeños pies y delgadas piernas, algo separadas en aquella zapatillas… podía ver los dos pies de su padre asomando entre los suyos. Estaban parados en el mismo espacio… contempló lo grueso de las piernas de su progenitor contrastando con las propias…. Percibió que empujaba un poco e hizo un leve movimiento de caderas, para tratar de acomodarle mejor sus nalgas al macho… lo sentía grande, muy grande… en ese momento sabían que habían rebasado el límite, que ya no habría marcha atrás….Era un camino sin retorno… Le abrió la puerta y acomodaron en su interior sin hablar nada. Llegaron a casa como a las nueve de la noche, sin hablar, sin atreverse a hacerlo. Tristán encendió las luces, suspiraron exhaustos, había sido un día largo. Su padre evadía a toda costa mirarla a los ojos, ella dijo que tomaría un baño y después buscaría algo en el frigo para los dos. Él asintió sin mirarla directamente. Se acomodó en la sala y encendió la tele, ella entró en el baño introduciendo disimuladamente las bolsas con las prendas que habían comprado. Su padre fingió no verlo. Violeta se quitó la ropa notando sus bragas caladas de la excitación… muy húmedas. Se bañó escrupulosamente, se puso unas braguitas nuevas apretaditas y diminutas con un coqueto lazo en el frente, que no le cubrían ni siquiera la mitad de cada nalguita. Escogió una blusa corta muy ligera de tirantes, que tenía cintas en el pecho para amarrarlas, lo cual no hizo dejándola abierta… y entonces sacó la falda de encaje… contemplándola por un rato… se la puso. Era terriblemente pequeña, aun deslizándola hasta sus caderas seguía excesivamente corta. Se perfumó, se acomodó el escote, se aplicó unas muy discretas sombras en los parpados con un gloss para darle brillo a sus labios sin pintarlos. Estaba a punto de salir, cuando reparó que estaba en chanclas, tomó las zapatillas nuevas, las limpió y me las puso, echó una mirada al espejo…. Se veía súper sexy, pero quería echar chispas, así que se quitó la pulsera de oro de la mano y me la puso en el talón. Salió del baño… su padre ya no estaba en la sala, lo buscó con la mirada encontrándolo en el jardín de atrás… estaba sentado mirando al cielo, repasando lo sucedido. Tenían unas banquetas confidentes ahí en el jardín, el había encendido todas las luces, y fumaba un cigarro. Ella pensó en anunciarle que el baño ya estaba libre para el… pero tuvo la desconfianza de que su padre entrara y durante el baño desfogara ahí sus deseos hacia ella. Así que se fue al frigo sin estar segura de lo que haría y se aventuró, tomó un plato y cortó en cuadros pequeños un poco de queso de bola. Sacó dos de sus cervezas…sí, dos… no sabía que diría el al respecto, pero sí ella notase que él no estaba de acuerdo, pondría como pretexto que las dos eran para él… Se dirigió caminando sensualmente…, él seguía de espaldas sin notarla, carraspeó para que le oyera… se giró descubriendo a su hija con aquellas prendas caminando hacia él en zapatillas.

El plato en una mano y dos cervezas en la otra. Se la comió con los ojos vidriosos de deseo… le preguntó qué tal le quedaba todo, solo dijo… ¡Dios Santo…! Supo que bien. Violeta se paró delante muy cerca…, en la delgada tela de su blusa se transparentaban la punta de sus pezones erguidos y afilados. Le extendió una cerveza, conservando en su poder la otra, el reparó en eso, pero no protestó… mirándole a la cara, advirtió su sutil maquillaje en los ojos y en el brillo de sus labios. Seguían mirándose sin hablar, sus ojos inyectados en pasión exponiéndose a que le reprendiera. Lentamente empezó a abrir aquella lata de cerveza que tenía en sus manos, no pudo con la argolla que lastimaba sus dedos… entonces papá se la quitó de las manos… y se la devolvió abierta… sin dejar de mirarse. Era el momento, bebió un sorbo muy lasciva… su padre estaba paralizado observándola, ni siquiera había destapado su lata… así que acercó la suya a sus labios invitándole. Tomó un trago muy grande… larguísimo… un poco de cerveza goteó de sus labios, ya que sin querer, le había retirado la lata antes de tiempo… le limpió aquello con los dedos lentamente, como una caricia su hija pasó sus uñas muy suavemente en el área, lentamente se fue acercando a él… bebió otro sorbo… Observó que su padre separaba un poco las piernas para que ella pudiera acercarme más… era una señal muy clara… le entregó aquella cerveza abierta y se dio vuelta hacia la banqueta de enfrente, que estaba como a dos metros.

La niña empinó exageradamente para asentarse ahí el plato con el queso picado. Se escuchó un quejido de su padre, sin saber porque, pero se atrevió a mirarle mientras se encontraba en aquella postura. Su papaíto contemplaba el trasero de su hija con la boca abierta. Al toparse sus ojos, él giró a ver al cielo, carraspeando y tosiendo pillado infraganti, pero ella permaneció así inclinada enfrente mientras degustaba un cuadrito de queso… fueron largos segundos, su padre se dio cuenta, bajó la vista del firmamento y la miró a los ojos de nuevo, sostuvo la mirada de su progenitor mientras saboreaba seductora aquel bocado y al fin entendió…. Sus ojos lentamente regresaron a ella… a esa parte de su niña que ella anhelaba ser admirada por semejante semental. La contemplaba con lujuria y deseo, con mucho deseo… no pudo más, y lo vio acomodarse el miembro viril sin disimulo, así con la ropa puesta. Ella pensó lo mucho que debía doler una erección contenida… bebió todo lo que quedaba en la lata, sin detenerse pero sin quitar un solo momento la vista de las carnes de su hija… volvió a manipular con descaro su polla… ya no hubo necesidad de decir una sola palabra, Violeta se irguió lentamente dándose la vuelta hacia él. Tristán estiró los brazos hacia su hija que se acercaba con lentitud, mirándole a los ojos…su padre al ombligo. Descubierto, las piernas de Violeta se deslizaron en el banco hacia abajo.

Su padre acomodándose para ella, se sentó de lado en sus piernas, muy arriba, encima del bulto que se le notaba exagerado cruzado hasta quedar la punta sobre el muslo izquierdo…pensó que albergar todo ese tallo dentro de la vagina supondría todo un tormento, pero el sacrificio bien valía la pena en toda su extensión. Una mano rodeó la cintura desnuda de ella y la otra le acarició una rodilla. Al haber estado inclinada, su cabello se había pasado todo para adelante, y ahora lo tenía en su pecho. Lo amarró voluptuosamente, y al terminar se hizo con la otra cerveza… su papá, servicial se la destapó. Empezó a beberla sin prisas, le daba sorbos espaciadamente, casi se la acabó…, Tristán seguía acariciando las rodillas de su niña, su otra mano estaba en sus caderas, su mirada en el escote. La desmesurada abertura de su blusa sin amarrar, le permitía ver sus sonrosadas tetas con unos excitados pezones amenazando rascar la tela, ya no le interesaba disimular su mirada. Ella se percató de eso, quizás animada por la cerveza lo hizo… su blusa estaba abierta y solo necesitó deslizar el tirante con un dedo para que la tela cayera, liberando por completo su preciosa teta derecha. Su padre la miró con mucha gratitud, antes de que el pudiera hacer otra cosa, se bebió hasta el fondo lo que sobraba en la lata, y la dejó caer lentamente, mientras miraba a papá a los ojos. Sus rostros fueron aproximándose, su mano se deslizó a lo largo de sus muslos, más arriba, hasta tocar las bragas que empezó a acariciar. La otra mano la atrajo hacia él… su boca buscó la su hija y la encontró, sedienta de él. Violeta enterró los dedos en su cabello y se dieron un largo, incestuoso y saciante beso. Su padre le introdujo la lengua en su boquita, una boca inexperta besando, pero él era un gran maestro y se dejó hacer. Su otra mano subió raspando por toda la espalda de ella, la sujetó suavemente del cabello y le atrajo la cabeza hacia atrás con mucha suavidad, empezó a besar su cuello, detrás de sus orejas le daba besos fuertes, le succionaba, le olfateaba, se detuvo al llegar a su par de dominantes tetas para contemplarlas, no las besó, las admiraba con devoción, perfectas, ovoides y puntiagudas de pezones inflamados con grandes areolas.

Pudo notar que en algún momento, sin darse cuenta había separado un poco las piernas para recibir sus caricias… y papá estaba tocándola. Se libró como pudo… su padre se asustó un momento pensando que estaría enfadada. Lentamente deslizó su blusa por encima de ella, y se la quitó ante sus ojos…. Ahí estaba su hija desnuda de la cintura para arriba, de pie frente a él, los pezones excitadísimos. Las tetas adolescentes subían y bajaban con agitada respiración, metió sus manos bajo sus brazos, en sus axilas… y la atrajo hacia él, restregó su cara en sus tetas firmes. Su padre olía a un ligero sudor, ya que ella no le había dado tiempo a ducharse. Tenía un resultante olor a macho que extrañamente seducía a su hija. Claramente contrastaba con el cuerpo limpio, fresco y delicadamente perfumado de la niña. Eran tan diferentes… papá se restregaba contra ella…, sumergió su nariz en las axilas delicadas de su hija…. Olfateaba como un animal, sintiendo todo tipo de olores que le idiotizaban, los ojos de ella cerrados disfrutando del vigor de un hombre, parecía una muñequita entre sus grandes y fibrosos brazos.

Finalmente empezó a comerse las tetas vírgenes con avidez, con hambre. Se apoderaba de sus pezones con los labios y los estimulaba, los besaba, pasaba de uno a otro alternadamente. Ella estaba afianzada de sus fuertes hombros para resistir su embestida, soltó los costados y sus manos bajaron hasta las pantorrillas de ella, acariciando los talones y la parte de atrás de sus rodillas, la frotaba haciéndome enloquecer. Sus manos seguían subiendo por atrás de sus piernas, una mano en cada pierna…, las separó para que pudiera acariciar la parte interna, ya estaba llegando a las nalgas… pero lo hizo por debajo de la falda. Flexionó hacia atrás la espalda de placer al sentirlo, él también. Empezó a masajear, a estrujar, tocó la tela de sus escasas bragas, las acarició, estaban mojadas otra vez, sintió sus dedos acariciando los labios femeninos por encima de la tela. Violeta gimió de placer, él continuó, y ella no resistió más. Apoyó todo su cuerpo encima de él. Su padre intentaba hacer un lado las  bragas, pero estaban muy ajustadas. Ella levantó el culo para facilitarle su labor y empezó a acariciar su espalda con las uñas para incitarlo a hacerlo…, finalmente logró apartarlas percibiendo sus dedos recorrer desde atrás su coñito desnudo. Acariciar sus labios vaginales describiendo la trayectoria de su rajita distribuyendo toda aquella humedad pasional… presionó suave en la entrada de la vagina sin desear horadarlo, lo encontró muy mojado y caliente. Descubrir que con sus fluidos humedecieron los dedos de su hombre la erizaban. Su padre colocó en el clítoris de aquel conejito perfecto de su hija, su dedo corazón moviéndolo en círculos, frotándolo alrededor del duro botón. Luego volvió a hacer el recorrido de vuelta a su bocana, ella al verlo dudoso empujó levemente hacia atrás notando que se introdujo una pequeña parte de su dedo en su vagina. Emitió un  gemido al verse penetrada.

Empezó a mover lentamente las caderas, y él hizo lo demás introduciendo el resto del dedo hasta donde pudo. Ella sintió rasgarse algo en su interior, una pequeña punzada. Sobresaltada hizo un movimiento involuntario… después sintió algo tibio sin dolor ni sangre. Su padre fue paciente y le dio tiempo. Después cuando volvió a  mover sus caderas, él empezó a explorar en su coñito interior, giró la cara mirando hacia atrás de ella, a su trasero, solo lograba ver como aquella tosca mano desaparecía entre sus preciosas nalgas. Los dedos de papá jugaban con la vaginita de la niña, le follaba el coñito metiendo y sacando un dedo en el conducto chasqueante y, al rato volvía al clítoris anhelante que masajeaba circularmente. No pasaron más de unos minutos… No resistió mucho tiempo la chiquilla alcanzando un orgasmo avasallador. Su padre le dio un descanso sin sacar la mano de ella, besó sus labios y ella le correspondió con pasión mientras sus líquidos resbalaban por entre las piernas. Violeta le dijo con voz queda y entrecortada, la única que logró emitir… – Papá, llévame a la sala, por favor.  La besó en sus labios de nuevo y empezó a conducirme a la sala lentamente, rodeando su  cintura con el brazo, pero nunca saco aquel dedo de la vagina de su hija, tirando de su culo ligeramente hacia arriba. La  forzaba a levantarlo, aquel era un abrazo muy indecente, pero viniendo del ser amado, no se molestaba en lo más mínimo. Vanidosa caminó ligeramente más adelante de él, para que pudiera observarla así. Meneó mucho las caderas…, su verga endurecida presionaba por salir de su enclaustramiento y la acarició por el vigorosamente durante el trayecto. Llegando a la sala Violeta se acomodó en el sofá, descansando sobre sus rodillas dobladas erguida la espalda, ofreciéndole una espléndida visión de sus tetas y el coñito depilado posado contra el cojín. Él plató frente a su hija, se bajó el pantalón con la mano libre, rozando el pezón derecho de su hija con la otra mano, ante la pequeña dificultad, la niña ayudó a su padre, le bajó los calzoncillos con dificultad tirando de ellos para liberar semejante mostrenco.

La rigidez de aquel flamante falo le hizo saltar como un resorte en la cara de la niña, lo ojos desorbitados de ella lo decían todo “Menudo pollón se calza mi padre” pensó sin poder soltar palabra. Ante ella se mostró una verga de no menos de 20 cm con un grosor que apenas podía circundarlo con su mano…estaba dura con venas hinchadas que lo jalonaban casi deformándolo…era una polla descapullada con un glande más gordo que el resto del tronco, un capullo arponado con un gran agujero de salida. A esa distancia Violeta podía saborear el aroma de su padre, emanaba con tal intensidad que ella no pudo más que sucumbir a realizar una honda inspiración extrayendo toda la esencia de sus testosterona quedando marcadas en su papilas gustativas… – Si quieres puedes degustarlo, le dijo su padre ante la atenta mirada que procedía ella sobre la inmensa tranca  Lo agarró con contundencia pero algo tímida, comenzó a pajearlo, se arrodilló ante él…  Cierra los ojos y disfruta de lo que tu hija te va a hacer…,  era toda una sensación extravagante para ella, sentir el pollón de su padre frente a sus ojos lo tenía bien agarrado con una mano y lo acercó a su boca sin metérsela, desprendía un olor a macho que la puso como una moto, y no pudo aguantar más…, pasó la lengua por todo el capullo que ardía de lo caliente que estaba, lamió el capullo succionando con los labios a la par que pasaba su lengua a lo largo de los 20 cm hasta los huevos saboreando el gran tronco. La nena lamía con ganas como si fuera un helado, su padre echaba la cabeza para atrás…



 – ¡Umm, hija que bien la chupas… no imaginaba que lo harías tan bien!
– Pues prepárate a disfrutar, ya con la polla bien ensalivada se la introdujo en la boca a la vez que con la mano le meneaba de arriba abajo con todo el prepucio retirado, su padre suspiraba y gemía de gusto, la cría mamaba con ganas a la vez que miraba a mi padre disfrutar. Sin parar de mamar el glande y un poco más le entraba sin problemas en su boca, con la otra mano se masturbaba ella con fuerza frotándose el clítoris… el padre gemía cada vez con más fuerza a la vez que movía la cintura al ritmo de la mamada, follándole la boca a su hija. Ella no sabía si su padre estaba a punto de correrse, pero se lo imaginó, por eso aflojó un poquito el ritmo pues quería disfrutar más de su polla. La liberó de su boca para dedicarle unos lametones a sus enormes y cargados huevos, a la vez que pasaba sus dedos por el enorme capullo ¡Su padre estaba disfrutando como nunca! La expresión de su cara lo decía todo y los gemidos también… – Sigue hija sigue… ¡Ohggg! Se iba a correr. Sin más la cría se la metió en mi boca y mama con ímpetu sujetando los huevos de su padre con una mano y el cipote energizado con la otra. El padre emitió un rugido animalesco inundando la boca de su hija de espesa leche, ella aguantó estoicamente recibiendo las andanadas de lefa mientras aquel portento semental seguía escupiendo más y más esperma en cada eyaculación. La gran corrida de su padre se la tragó entera… toda y después le limpió la polla a lametones. Quedaron un rato sentados en el sofá sin decir nada, su verga no se bajó casi nada, continuó grande sin estar completamente dura. Al rato de estar sobre su pecho desnuda, apreciando su hombría, resucitó bajo las caricias que se intercambiaban mutuamente… – Papá te has quedado con ganas… y Yo también, le espetó decisiva…con ganas de más se la volvió a mamar notando como se le ponía dura dentro de su boca, esa sensación de poder sobre la masculinidad de su padre le encantó… tras unas buenas chupadas, ese pollón estuvo listo para entrar en el coño impúber, y ahí dio inicio la segunda parte del encuentro incestuoso de seducción y salvación familiar…

…Papá me hizo suya, tal vez por vergüenza quise que me follara la primera vez sin verle la cara, me puse a cuatro patas sobre el sofá, él alineo su polla en mi coñito desde atrás y poco a poco me fue insertando su estoque. Una vez roto el primer obstáculo de dilatación vaginal, me penetró vigorosamente, pero con mucho amor. Fueron momentos de entrega total, nos olvidamos en esos instantes de parentescos y edades, solo éramos un hombre y una mujer sellando un pacto, un pacto de amor, de complicidad… y de mucha discreción. Iba calando el gran tronco que expandía mi vagina, me moría de gusto sentir esa nueva sensación de tener la hombría de mi padre en mi interior. Él me sujetaba de las caderas mientras me embestía con potencia, bufaba como un toro, de cuando en cuando yo miraba hacia atrás tratando de ver la escena, era difícil por el movimiento, nuestras miradas se cruzaban, papá estiraba la mano sin detenerse, y amorosamente me acomodaba el cabello que cubría mis ojos, secaba mi sudor. Le miraba agradecida y él sonreía, cerraba los ojos sin sentimientos de culpa embistiendo con su gran pollón… era demasiado placer como para soportar mucho tiempo. Después de un rato sentí un segundo orgasmo, gemí muy alto y tensé los músculos, el sonrió, pero no se detuvo, su movimiento se hizo más rápido en no más de un minuto, me había corrido como una putita. Sus manos me sujetaron fuerte y me jalaron hacia él al tiempo que mi cuerpo convulsionaba. En un momento de furia masculina azuzó con energía dentro de mí, enterrándome su descomunal rabo hasta el fondo, haciéndome sentir sus huevos golpeando en mi coño y deteniéndome en seco ¡Joder como me encantaba sentirme tan hembra, tan suya! Lo miraba orgullosa de mí y de él, casi no me movía, solo empujaba todo lo que podía hasta llegar a mi estómago con su orondo glande hinchado…, dos, tres y con la cuarta clavada a tope sentí una contundente sacudida en donde palpitaba, percibiendo el bombeo de su corazón en mi vagina a través de su falo. Me daba sin compasión, sus manos viriles me hacían sentir segura, como cuando era pequeña, conmociones que me encumbraban a lugares comunes donde fuimos muy felices. Lo sentía pletórico, pero se salió de mí, me ayudó a ponerme recostada y antes de darme cuenta los tenías sobre mí, me despatarré dándole todo el acceso a mi coñito. Acariciándome besó mis labios a la par que su cadera manejaba el gran ariete que buscaba entrar en mi coñito, de manera magistral abrió mi coño con su capullo y lo enterró a la mitad, un poco más a cada embolada hasta incrustar los 20 cm de verga punzándome los ovarios. Sus pollazos eran tan profundos que no dejaba nada fuer de mi cuerpo, sus huevos me golpeaban incesantes y mi ritmo cardiaco se aceleró en una corrida tremenda…la tercera. Mi boca seca fue auxiliada por la de mi padre que me alentó y humedeció  metiendo su lengua entre mis dientes, paladar en pugna con la mía… ¡¡Pura lujuria!! Se disparó la cadencia de sus encajamientos viriles en mi vagina profunda golpeando la pared vaginal con su duro capullo y, de pronto comiéndome la boca paró la huida rabiosa al abismo del placer. Aquel semental comenzó a eyacular una abundante descarga de leche… percibía chorro tras chorro de esperma que se iba depositando en mi conducto uterino. Su líquido caliente inundándome por dentro, me estremecía poniéndome los vellos de punta, me electrizaba. Oleada tras oleada, fueron varios chorros de espeso semen al final…, se inmovilizo y lentamente fue empujando mi cuerpo hasta que nos dejamos caer sobre el sofá.

Su polla palpitaba en mí dejándose vaciar su fértil leche en el interior. Agotados, dichosos, el cargó su propio peso con sus brazos para no sofocarme, yo cerré los ojos y acomodé mi mejilla sudorosa contra la suya, el rostro de mi padre estaba justo donde más lo podía sentir sus jadeos de normalización cardiaca…susurró en mi oreja… – Perdóname, no pude evitarlo…

Sin abrir los ojos, disfrutando de ese momento de sinceridad… – Papá, no tienes que preocuparte por nada ¡Yo también lo deseaba…lo necesitaba! Posiblemente lo provoqué… no te disculpes papá ¡¡Por qué disculparte si soy tuya!  

– Es mucho más culpa de mí que tu duce inocencia…, no debí terminar corriéndome dentro de ti, es arriesgado.

Excitada como estaba no había reparado en eso, pero en poco me importaba que me quedara preñada de mi padre, mi amor y mi amante. – Tranquilo mi papi, hoy no me vas a preñar, le sonreí para sosegarlo.

Comenzó a juguetear con mis aretes, disfrutando de verme sonreír con los ojos cerrados, me daba besitos en mi hombro, acariciaba la comisura de mis labios con un dedo… – Me haces muy feliz, soy muy dichoso de tener una hija tan cariñosa como tú, tan comprensiva, tan madura.

Abrí los ojos y mirándolo… – Es lo que has hecho conmigo, soy como me has educado… ¡¡Te quiero mucho papá, te necesito…!! Y a partir de ahora seré tuya cuando me reclames, si tú me quieres….

 Mirándome muy firme se pronunció… – ¡¡Te quiero cariño, pero lo que siento por ti no es aceptable para la gente normal!! Tampoco sé si lo aceptará tu madre.

Respondí seductora… – Yo no soy normal papaíto… soy especial ¿recuerdas? Tú lo dijiste esta mañana. Y en cuanto a mamá, yo creo que sabe muy bien qué está pasando ahora mismo entre nosotros…

Con un brillo de felicidad en la mirada juró… ¡Jamás podría dejarte mi vida!! Siempre estaré a tu lado mientras tú me quieras. Sellamos aquel pacto con un beso de amantes. Después al levantarnos, empezaron a escurrir de entre mis piernas abundante líquido producto de mi orgasmo y de su eyaculación. Él me cedió el baño… me bañé feliz de estar lavando el rastro de la inseminación de mi padre en mi cuerpo. Cuando salí, lo hice con la bata de dormir que él me había comprado, me contempló dijo que me veía hermosa, le dije que la tela se sentía sensacional… – ¡Tócala! deslizó sus manos desde el talle hasta mis caderas por encima de la tela, me paré en las puntas de los dedos y le di un beso en los labios. Me retiré para darle paso al baño, una vez terminado se dirigió a mí cuarto para darme las buenas noches, pero no me encontró donde creía estar…, me buscó por toda la casa sin éxito, pero al abrir la puerta de su cuarto me encontró. Estaba en su cama bajo las sabanas con una sonrisa de oreja a oreja… quería dormir con él. Sin el menor atisbo de duda asintió, levantó la sabana para meterse también y advirtió que me encontraba totalmente desnuda. Se acostó, y me acomodé en su pecho enredando las piernas en las suya, consiguiendo acercar nuestros sexos. Papá deslizó sus manos por mis caderas, jugueteaba con ellas…, yo no dejaba de darle besitos en el tórax con mis tetas desnudas en su pecho. Estuvimos acariciándonos por un buen rato, haciéndonos cariñitos…, el sueño me venció primero, no sé a qué hora.

Esto sucedió el mismo día en que mi madre nos dejó a solas, solo necesite ese día para enamorar a mi padre, para que me desvirgara, para que me inseminara y quizás me preñara…, tal vez me deseaba desde hacía tiempo, sino no tiene otra explicación…. No lo sé. Al despertar era domingo, él no estaba metido en la cama, me levanté y fui a la cocina…, ahí estaban unos churros con chocolate que me había preparado con una nota diciendo que había ido correr por el parque… “En una hora estoy en casa…” Pero ¿¡cuando se fue me pregunté yo!? Durante esa semana nos la pasamos como recién casados, jugando haciendo deporte, comprábamos comida hecha, nos íbamos por la mañana cada uno a su tarea… yo al instituto y él al trabajo. Cuando regresábamos nos encontramos ansiosos de volver a estar juntos. Mi padre me hizo el amor a diario, me enseñó diferentes formas de darle placer, y me lo dio a mí de muchas maneras diferentes, sin excepción todas las noches dormimos juntos, desnudos. Combinábamos en mi cuarto y en el matrimonio, pero casi siempre en la cama más grande de mis padres. Los días pasaron, papá dijo que haría un viaje muy rápido y volvería al día siguiente…, y ahora sí me explicó los motivos con todo lujo de detalles, yo no pude ir ya que tenía examen al día siguiente, estaría sola un día nada más. Asentí diciéndole que no se preocupara y se marchó.

Esa tarde salía de un largo baño, emperifollada y sintiéndome sexy, quedé pasmada cuando me hallé de frente a mi madre. Me encontró vestida como estaba, con ropa atrevida y nueva que ella no me había comprado…, no supe que decirle. Reaccionó diciendo… ¡Ay mi amor! Disculpa por este susto que te he dado. Quise avisarte que venía pero el teléfono ha estado ocupado… Probablemente desde hace más de una semana, miré a la sala y advertí que en efecto el aparato estaba descolgado, ya que mi padre y yo nos habíamos amado en ese lugar y debimos haberlo golpeado. Observé que salía del cuarto de matrimonio, Había entrado a dejar su maleta encontrando prendas mías entre las sabanas y en el suelo, ¡No dijo nada al respecto! Titubeante con el alma en vilo cual moribunda me preguntó… – ¡¿Y tu padre?! Respondí indecisa… – Fue…ya sabes a donde. Su semblante se derrumbaba. Proseguí con seguridad y voz de triunfo… – Dijo que necesitaba ver a cierta persona, para hablar, y terminar con ella. Mi madre escuchó aquello y volvió a brillar su rostro, me estrechó muy fuerte en silencio… – Gracias al cielo, sin soltarme me preguntó si había cenado. En mi negativa añadió en un tono extraño de complicidad… – Hija, la casa esta…un poco desordenada, ¡¿me ayudas con eso mientras te hago de cenar?! Solo pude decirle… – ¡Sí mamá, te amo…! – Yo también mi cielo, anda empieza…. Nos soltamos y ella se metió a la cocina, yo entré al cuarto de ellos y recogí toda mi ropa, y me la llevé a mi cuarto. Papá volvió y tuvo una larga conversación amistosa con su esposa. No sé qué cuentos le contó a mi madre pero ella los aceptó sin complicaciones… nunca volvió a escucharse en casa la palabra divorcio. Hasta el día de hoy la familia sigue unida. Mamá jamás me preguntó qué había pasado durante su ausencia, el hecho era más que evidente hasta un ciego se hubiera dado cuenta. Tampoco cuestiona el hecho que muy frecuentemente mi padre me compre ropa sexi. Mamá trabaja siendo una mujer con capacidad de independencia, pero ama a su marido sobre todas las cosas, y yo adora a mi padre con la misma o más intensidad.

En cada situación que se me permite estar a solas con papá, mantenemos nuestra incestuosa relación. ¡¡Mi madre lo sabe y consiente que sigamos follando!! Hasta la fecha no hubo ningún tipo de reproche, ni ningún tipo de prejuicio por el hecho de compartir a su esposo con su hija, al extremo que mi padre y yo salimos frecuentemente solos a pasear como si fuéramos novios. En esas salida le pregunto que desea que me lleve puesto, siempre dispuesta a complacerlo con lo que elija, sin importar lo incomodo o comprometedor que pueda ser. Otras veces me lleva a cenar o a bailar, y siempre al final terminamos en algún hotel donde me hace el amor larga y deliciosamente. Participo entusiasta y dichosa de recibir su hombría, soy más que su amante… soy la mujer joven de mi propio padre…. Pese a esta relación abierta, nunca follamos en casa y, mucho menos no acostamos juntos en nuestros cuartos, respetando a mi madre sobre todo. Ella ha ido engordando día a día hasta alcanzar una barriga enorme a los siete meses de embarazo. En todo ese tiempo mis padres no follaron que yo sepa, por eso tal vez mi madre le permitía a su marido aparearse con la yegua joven…, en ese apareamiento no siempre utilizábamos preservativos, lo que incrementaba el riesgo de dejar preñada también a su propia hija. Totalmente despreocupados de dicho hecho ocurrió cuando mi madre contaba con cerca de las 35 semanas de embarazo a punto de parir… Justo el día de dar a luz a mi hermanito, anuncié a mis padres en la habitación del hospital que yo estaba Preñada de papá…




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