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Podréis disfrutar de un relato cada 3 días..., unos nuevos y otros reconquistados para hacernos la vida más llevadera

viernes, 3 de abril de 2020

Nuestros Hijos Adoptivos


Indira, la niña Colombiana adoptada por un matrimonio amigo nuestro. Mi marido y yo sabemos que no pueden tener hijos, así que los animamos a adoptar. Como los trámites eran largos y laboriosos, contactaron con una Agencia que facilitaba adopciones de niños colombianos que estaban en orfanatos. Les dijeron que las adopciones de recién nacidos o muy pequeños estaban muy solicitados y que lo que se podía conseguir en poco tiempo eran niños con algunos años. Cómo mi amiga Elena tenía ya muchas ganas de acabar con todo esto después de tanto tiempo de espera, dijo que no le importaba, aunque su marido puso más reticencias. Finalmente, les propusieron la adopción de una niña de 10 años y aunque en principio a Fernando, el marido de Elena, le parecía muy mayor, su mujer le acabó convenciendo e iniciaron los trámites para traerla con ellos. En cuestión de un mes se la adjudicaron, nos pidieron que les acompañáramos a recogerla y nos encontramos con Indira, una niña mulata de ojos claros, muy guapa, aunque a primera vista nos parecía más mayor de lo que habían dicho, diciendo Fernando a los de la Agencia…


– Si esta niña tiene ya hasta tetas ¿cómo puede tener 10 años?

– Bueno, es que algunas están muy desarrolladas para su edad. Interviniendo su mujer… – Es muy guapa y parece muy buena niña. Fernando, no importa, nos la llevamos.

Ante el empeño de Elena de llevarse a Indira a casa, Fernando no tuvo más remedio que acceder, ya que su mujer lo había pasado muy mal por no poder tener hijos y no quería alargar más su sufrimiento y quería que por fin pudiera tener a su niña en casa. Pasaron unos días y nos hicieron una visita, peguntándoles cómo iba todo con la niña Colombiana, contestando Elena… – Muy bien, Indira se está adaptando, está muy contenta, es muy cariñosa y nos empieza a querer mucho, a que sí, Fernando.

Fernando, poniendo cara de circunstancias asintió, aunque añadiendo… – Ella no tiene las costumbres de España, pero poco a poco nos vamos comunicando y la verdad es que pone mucho interés en mostrarnos su cariño adaptándose a nuestro entorno.

Dejamos solos a nuestros maridos, para hablar de nuestras cosas, teniendo ellos la siguiente conversación… – Fernando, no te veo muy convencido con vuestra hija adoptada.

– No sé qué decirte. Lo que más extrañado me tiene es que digan que tiene 10 años, porque no veas las tetas que tiene ya la niña.

– ¿Se las has visto?

– Sí, todo, y hasta tiene pelitos en el coño, pero como son muy finos y cortos no se la notan mucho. Ella no tiene ninguna vergüenza en desnudarse delante de nosotros, anda medio desnuda por casa y se me van los ojos, claro, pero Elena me echa unas miradas que tengo que disimular para que no note como la miro.

– Lo más seguro es que tenga más edad. Ya sabes cómo son estas Agencias, seguramente han falsificado su certificado de nacimiento o se lo han inventado, porque no saben ni cuando nació, ya que muchas como son abandonadas, las llevan a esos orfanatos por las guerrillas de las FAR y otras que matan a sus padres y se quedan los hijos solos. Estas Agencias hacen un bien social recogiéndolos y, claro sin saber sus antecedentes les arreglan la documentación para las adopciones…. Aunque algunas niñas maduran muy rápido por allí, tal vez tenga 10 años.

– Supongo que será así, porque tiene ya hasta la regla, así que imagínate.

– Jajaja, y tú calentándote con la niña.

– Me da vergüenza decirlo, pero sí. Además como quiere ser tan cariñosa con nosotros, se me pone encima a darme besos y acabo empalmado con ella…sé que lo nota y me lo hace saber.

– Pues ten cuidado, no lo note Elena, porque te arma una buena.

– Sí, ya lo sé. Intento tener cuidado, pero esta cría tiene mucha picardía, porque cuando Elena no está, parece que se pone más mimosa conmigo, me agarra la mano y se la pone para que la acaricie.

– Buufff, ¿qué me estás diciendo? No me extraña que estés así con ella. ¿Así que ya la has metido mano? ¡Menudo bribón!

– No pienses mal de mí, pero ya sabes que con todos los problemas que tuvimos con los tratamientos de fertilidad de Elena, y todo este lío de las adopciones, hace tiempo que no tenemos sexo, porque a ella no la apetece, así que imagínate como estoy con esta mulatita colombiana tan crecidita por casa.

– Jajaja, menudo lo que te ha metido tu mujer en casa, vas a acabar follándotela.

– No digas eso, que Elena me mata.

– Mira Fernando, no te molestes, pero yo creo que todas estas niñas que traen de esos orfanatos están ya folladas… los guerrilleros la violan cuando llegan a los poblados, y si no son los de la misma Agencia los que las desfloran… seguro que la tuya estará acostumbrada a esas cosas y verá normal que te la folles ¡¡Incluso puede que agradecida!!

– Puede ser verdad lo que me dices… te voy a ser sincero. Uno de la Agencia, hablándome apartado del resto, me dijo esto mismo que me estás diciendo, que a muchas de estas crías se las follan allí y que incluso las prostituyen. Indira por suerte llevaba poco tiempo en el orfanato, porque la había tenido una familia antes, así que de todo habrá.

– Me parece raro que si la tenía una familia, la llevaran al orfanato. Eso seguro que fue porque la esposa pilló al marido follándose a la niña y la llevó allí.

– ¿Qué cosas dices? Siempre con las calenturas tuyas.

– Tú averigua si la niña es virgen y ya me contarás.

Elena les interrumpió la conversación, porque era tarde y querían acostar a Indira ya. Cuando se marcharon, mi marido me contó toda esta conversación, quedándome muy intrigada con todo ello, así que pasados unos días, les devolvimos la visita. Su hija colombiana hacía muchos avances con la inserción en la escuela…era muy graciosa y simpática, pero era verdad que en casa estaba muy ligerita de ropa y Elena tuvo que decirle… – Cariño, vete a ponerte algo, que tenemos visita en casa.

La niña obedeció, pero sus posturas descuidadas y confiadas dejaban ver igualmente su cuerpo y yo notaba como mi marido no la quitaba ojo, haciéndome gracia las miradas de complicidad que se echaba con su amigo Fernando y luego de estar un rato con nosotras salieron para hablar ellos solos..

– ¿Cómo van las cosas con la niña, amigo?

– Pues te lo puedes imaginar, yo cada vez más caliente con la niña… ya ves como está.

– Sí, la verdad es que la mulatita está muy rica. Si yo la tuviera en casa, me la estaría follando todos los días ¡Se le ve que tiene un coñito muy sabroso…Abultado y carnoso!

– Sí, tú sigue con tus bromas, pero yo lo paso cada vez peor aguantándome delante de Elena.

– ¿Las has metido ya el dedo para ver si es virgen? Es tu obligación como padre averiguar la virginidad de tu hija. Estoy seguro que la nena no te pondrá objeción.

– Sí, ya lo he hecho y menuda sorpresa me he llevado. La entran hasta dos dedos dentro del coñito y ella tan contenta sujetándome la mano para que no los sacara.

– Madre mía. Ahora te lo digo en serio, Fernando, yo ya me la habría sentado encima y se la hubiera metido hasta que no quedara nada fuera de su raja… ¡Hasta los huevos!

– Es que me da miedo lo que pueda pasar. Además no te lo he contado todo. La cría me mete la mano en el pantalón para sacarme la polla y se pone a chupármela. Ya me he corrido varias veces con ella. Así como te lo cuento… en todas la ocasiones se ha tragado toda la lefa.

– Buuuffff, Yo creo que ya está claro que esta cría venía follada y bien follada. Lo estará echando de menos y si no eres tú se acabará buscando a otro para que se la meta y va a ser peor, porque vas a tener que correr con las consecuencias y encima sin haberla gozado. Así que si yo fuera tú, ya sabría lo que tengo que hacer.

– Al final tendré que hacerte caso, ya te contaré.

Mi marido acabó contándome también esta conversación y ya me metió en el dilema de no saber si contárselo todo esto a mi amiga Elena, ya que ella permanecía ignorante ante lo que estaba pasando, pero mi marido me pidió por favor, que no dijera nada, porque iba a ser peor para todos. Elena estaba muy ilusionada con la niña colombiana, parecía otra, mucho más contenta y feliz y no iba yo a estropeárselo todo. Nuestro amigo Fernando podía desahogarse con la cría y si ella quería también, ¿qué problema había? En este momento, los tres eran felices, cada uno a su manera y no teníamos derecho a intervenir en ello, así que lo dejamos seguir. Como seguíamos en contacto con nuestros amigos, le pedí a mi marido que siguiera informándome de los avances de Fernando y esto fue lo que me contó…

– El otro día estuve tomando algo con Fernando y nos pusimos a hablar de la cría.

– ¿Qué te dijo?

– Pues que ya había empezado a follársela.

– Lo que nos temíamos, pobre Elena. Ella tan contenta por haberla traído a casa para formar una familia y su marido follándosela.

– Es que si Elena no le hace caso ¿qué va a hacer el pobre? Los hombres necesitamos aventar el semen cada pocos días…

– Lo sé. Es lo que pasa cuando las mujeres dejamos abandonados a los hombres. Siempre acaban encontrando donde meterla en caliente. ¿Y que más te contó?

– Ya sabes, estuvimos hablando de esos detalles morbosos con la niña ¡Cosas de hombres!

– Ya, ya y tú encantado, claro. Quedándote con ganas de darle una soberana follada también.

El caso es que mi marido, en aquella ocasión no me lo había contado todo y tuve que enterarme tiempo después de una forma sorprendente, a través de mi amiga Elena que un día que me la encontré me dijo… – El otro día estuvo tu marido en casa.

– Ah, ¿sí?, no me dijo nada.

– Ya me imagino por qué.

– ¿Qué quieres decir?

– Pues que Fernando lo llevó a casa para estar con la cría.

– ¿Cómo para estar con la cría? No entiendo nada, explícate.

– Mira, Fernando creía que yo era tonta, que no me enteraba de nada, pero desde que tuvimos a Indira en casa ya empecé a ver cosas que no me gustaron nada, pero tuve que aceptarlas porque yo quería tener una familia a toda costa y ahora que la tenía no iba a armar un escándalo a Fernando con todo esto, así que dejé que ellos fueran haciendo….

– Cuenta Elena que pasó.

– Pues veía haciéndome la despistada, como Fernando la metía mano…, porque la nena también hacía lo suyo, no te creas. Le agarraba la polla a él y se la meneaba bien. Hasta que empezaron a follar. En realidad ya me lo veía venir porque esta niña es muy caliente…las mulatas caribeñas lo llevan en los genes y, yo la veía todo el día encima de Fernando buscándole y todo eso no me parecía muy normal para una niña de 10 años, así que fui a pedir explicaciones a la Agencia.

– Tienes que perdonarme, Elena, yo sabía algo de todo eso y no me atreví a decirte nada.

– No te preocupes, lo entiendo. Como te decía fui a la Agencia y tuvieron que confesármelo todo sobre lo promiscuas que eran las niñas y como debían de entregarla a padre afines.

– Si, estaba claro que había cosas raras con esa Agencia, ¿qué te dijeron?

– Pues que Indira en realidad no tenía 10 años evidentemente, pero que no sabían exactamente la edad que tenía, porque la documentación se la mandaron así desde Colombia y que era verdad que a la mayoría de estas niñas que traían se las follaban habitualmente en esos orfanatos o antes lo hicieron los guerrilleros en los saqueos a los pueblos.

– ¡Qué me estás contando! La pobre estará traumatizada…

– Tal vez, pero no lo parece. Debo reconocer que su vida no era especialmente buena allí, porque pasaban hambre, malos tratos y de todo, así que ellos las daban una vida mejor trayéndolas aquí con familias que se las pedían. Qué también sabían que muchos las adoptaban para tener en casa una niña a la que poder follarse libremente cuando quisieran. Ellos se aseguraban de que estuvieran bien, teniendo contacto con ellas, porque se sentían responsables sin mirar más allá.

– ¡Qué barbaridad! Menuda historia. ¿Pero qué tiene que ver mi marido con todo esto?

– Pues como te decía, Fernando lo trajo a casa para que viera a Indira. Estuvieron jugueteando con ella, ya sabes, que si mira que culito tiene, y que tetas tan duras, y allí estuvieron los dos sobándola bien a la cría.

– ¡¿Y mi marido se folló también a Indira?!

– Así es, se metieron en la habitación los dos con ella y ya te puedes imaginar, la hicieron de todo, uno por cada lado, turnándose, chupándoselo todo…, vamos que se lo pasaron de miedo los tres durante una hora, hasta que ellos se quedaron agotados, porque Indira no se cansa que la follen… ¡Debe estar muy bien entrenada!

– Vaya con mi marido, ya hablaré yo con él. No quiso contarme nada de esto. Entre nosotros hablábamos de todas esas cosas que le contaba Fernando y yo notaba que a él le excitaba mucho, pero nunca me imaginé que fuera capaz de ir a tu casa a follarse a la niña…. ¡Estos hombres no dejan de sorprenderme! Porque no pienses mal… En casa le doy coño todo el que quiere y más, pero claro no somos competencia ante un bomboncito como Indira.

– Las niñas les vuelven locos y a nosotras nos tienen muy vistas, así que cuando tienen a una nena en casa la tentación es grande. A lo mejor la culpa es mía también por empeñarme en traer a casa a una cría tan crecidita…. pero reconozco que a Fernando no le puedo dar todo lo que tiene con Indira después de todo lo que pasé. El sexo no me apetece tanto como cuando éramos novios… aunque también te digo que cuando les veo a ellos, tengo que acariciarme el clítoris y hacerme una soberana paja… vamos hasta he tenido algún orgasmo, pero sola con mis dedos.

– Bueno, amiga, si a ti te vale todo esto, me quedo más tranquila, porque estaba muy preocupada pensando que no estabas al cabo de la calle con la nena… no sabía cómo actuar.

– Está bien, y no seas muy mala con tu marido, que el pobre trabaja mucho para darte una vida tan maravillosa, tiene todo el derecho de disfrutar ¡¡Vaya si disfrutó como nunca!!

– Ya sabes cómo son los hombres, hay que permitirles ciertas cosas de vez en cuando para elevar su libido, su ego y su masculinidad.

– Si mujer, al final solo es sexo, una necesidad biológica como otra cualquiera, y los pobres necesitan reafirmar su hombría… tienen muy interiorizada la idea de expandir su semilla.

– Así es, necesitan sembrar a todas las hembras del planeta, y tú eres muy buena. Quieres mucho a Fernando. Desde el principio sabías que Indira era un regalo más para él que para ti ¿Vedad?

– Sí, eso es verdad y no voy a romper mi matrimonio por esto. Unas esposas regalan a sus maridos un reloj Rolex chapado en oro y, yo una niña mulata para que la goce y la PREÑE.

– En el fondo somos unas sentimentales deseando lo mejor para nuestros maridos, y de paso aliviar el mal que hay en el mundo, trayendo a casa a esas niñas que tan mal lo pasan…

…Me llamo Indira María, pero solo me llaman por Indira…, voy a contarles mi historia, prometo que no es cuento, por el contrario fueron cosas reales que me pasaron. En un principio parecía que mi destino iba a ser muy desgraciado, pero afortunadamente las cosas lentamente fueron cambiando de tal manera que ahora puedo decirles que vivo un presente muy feliz y todo parece que va a seguir así, aunque a veces recuerdo algunas cosas muy tristes de mi corta vida.

Actualmente tengo 19 años, aunque aparento menos, por mi cara, no por mi cuerpo, estoy en primer año en la Facultad de Arquitectura. Mido 1.70 de altura, morena de cutis como es de imaginar en una chica mulata, cabello ondulado, a la altura de los hombros, muy negro, peso 55 Kg, ojos marrones, me han dicho muchas veces que tengo labios muy bonitos, jugosos. Cuando me miro frente a un espejo siento que mi cuerpo es muy hermoso… tengo un culo firme con dos nalgas muy redonditas y respingadas, mi piel es muy suave, debido a mi juventud, en mi vulva y pubis no tengo casi vellos, son muy finos, ralos y pegados a mi pubis. Los labios vaginales tienen bordes gordezuelos, muy cortos, la entrada de mi vagina es muy pequeña, cuando la abro con mis dedos frente a un espejo veo que es rosada casi rojo brillante por mis jugos y, me encanta pasarme los dedos mojados con saliva en mi clítoris de un tamaño grande para lo que es normal…sobresale bastante del capuchón, casi como un garbanzo. Me gusta masturbarme desnuda frente a un espejo mientras miro la cara de puta que pongo, me miro las tetas, más bien grandes de pezones duritos y espigados…, mis piernas son largas, dicen que son muy hermosas, mi nalgas, como les decía, son bien redonditas y separadas, estando arrodillada me puedo ver el ano perfectamente sin necesidad de separarlas. Paso a contarles mi vida. Tengo entendido que mi madre cuando yo tenía dos años nos abandonó en un hospicio de Bogotá, mi madre era una guerrillera de las FAR. A los pocos meses un matrimonio joven me adoptó y fue cuando pude tener una verdadera familia… me dieron unos apellidos y una madre que me cuidaba en todo momento. Cursé primaria y cuando estaba por terminar secundaria comenzaron a pasar cosas que puedo decir sin ninguna clase de prejuicios que fueron maravillosas y no gustaron a mi madre, pese a que me dieron comienzo a una vida llena de placeres sin límites.

Volví al orfanato y en unas semanas volvía a tener unos padres nuevos venidos de España. El año pasado mis padres adoptivos compraron una casa más grande, más lujosa de dos pisos con dormitorios y baños en el piso superior y con las demás comodidades en el piso de abajo. Debo confesarles que desde muy jovencita fui muy ardiente, mi primer padre me enseñó bien las técnicas para aliviar la testosterona de los machos, motivo que produjo la salida de aquella casa donde estaba tan a gusto. Después en el orfanato me follaron tres veces en los diez das que estuve antes de ser otra vez adoptada. Me doy cuenta de la manera en que me miraban los hombres, mis compañeros de colegio, algunos profesores disimuladamente y, ni que hablar las cosas que me decían en la calle los chicos e incluso hombres maduros. Les confieso que si bien lo disimulaba, en el fondo eso me gusta y me excita, tanto es así, que de noche acostada, me acuerdo de las barbaridades que algunos me han dicho durante el día y me caliento tanto que termino masturbándome.

En el piso de arriba hay tres dormitorios que dan al fondo de la casa, uno es el de mis padres adoptivos, otro el que se encuentra en el medio tiene una especie de oficina, con biblioteca, ordenadores y sillones…, en el otro extremo viene a estar el mío con un ventanal y un balcón igual que los otros dormitorios que da a un fondo con césped y muchas plantas, flores, arbustos y una piscina, todo muy bello. Cierta noche, me desperté con sed y me dirigí al comedor a buscar algo para beber. La escalera para bajar está frente al dormitorio del centro y cuando me disponía a descender siento un murmullo proveniente del cuarto de mis padres adoptivos. Picada por la curiosidad y sabiendo que en la casa estábamos solamente ellos dos y yo, me acerqué con mucho sigilo a la puerta y pegué mi oreja en ella.

Evidentemente estaban follando, se sentía una especie de gruñidos que parecían salir de la boca de él y quejidos, no de dolor sino de placer que los emitía ella. Luego se produjo un silencio total. Temiendo que abrieran la puerta y me pescaran espiando “in fraganti” volví rápidamente a mi dormitorio. Después de media hora fui al comedor y aplaqué mi sed. Volví a mi dormitorio pero no pude dormir más. Ellos son unos maduros jóvenes, ella tiene 37 años y él un poco más de 40. Es lógico que tengan relaciones sexuales, pero si bien siempre pensé que eso deberían hacerlo, como siempre eran muy discretos nunca había tenido oportunidad de sentirlos de esa manera y menos aún verlos. Y una idea fija, muy morbosa, se instaló en mi mente…verlos follando.

Un sábado de madrugada, poco después de lo sucedido, llegaron luego de concurrir a una fiesta que daba una amiga de Elena. Los sentí llegar, me hice la dormida, hacía mucho calor y morbosamente puse a un costado la sábana que me cubría. Quería que ellos me vieran, consciente de mis atributos, sólo de tanga y sin sostén (no uso) tirada displicentemente en la cama. Sentí cuando ellos abrieron la puerta de mi dormitorio sin encender la luz. – Está dormida, dijo Elena, que así se llama mi madre nueva. – ¡¡Venir a ver!! ¡¡Guauu!! ¡¡Qué buenito cuerpecito que tiene!! Oí que exclamaba Fernando.

– Mira que eres degenerado, respondió ella, pero no había enojo en su voz, al contrario, lo dijo alegremente. Luego cerraron la puerta. Al cabo de media hora y como lo había planeado me puse una bata oscura y salí al balcón. De antemano ya había dejado el ventanal entreabierto para no hacer ruido al abrirlo. No había luna y era una noche calurosa, sin luna. Calculé hasta eso para que no vieran mi sombra en la ventana. Atravesé un murito bajo que había entre los dos balcones y me acerqué muy despacio, entre unas plantas, al borde de la ventana en donde me puse agachada. La cortina no estaba totalmente corrida, el ventanal estaba abierto y había una franja de 2 o 3 cm entre la cortina y el marco de la ventana…. Lo que vi me sobresaltó, me tuve que tapar la boca para ahogar una exclamación que estuvo a punto de hacerme quedar en evidencia en pleno espionaje. Ambos estaban completamente desnudos. Ella abierta de piernas y la cabeza de Fernando entre sus muslos, chupándole el coño. En la mesita de noche, una veladora con luz mortecina iluminaba sus cuerpos. Veía claramente el rostro de Elena, con los ojos entrecerrados, con los labios entreabiertos y los dientes apretados, exhalando suspiros de placer mientras que con sus manos aferraba la cabeza de su marido.

– ¡No puedo más Fernando, dame tu leche!

– ¡Si mi amor! respondió él y con movimientos rápidos se puso de rodillas a su costado con su polla, enorme y gruesa, sujeta con la mano derecha.

Se la acercó al rostro que ya la estaba esperando con la boca abierta el gran cipote que medía no menos que 20 cm. Papá soltó su verga y esta quedó balanceándose frente al rostro de su esposa, que a su vez la miraba con la lujuria reflejada en su rostro. Desesperadamente, con prisa, la tomó con su mano izquierda y se la engulló todo lo que pudo. La verga además de gruesa era muy larga, tanto es así que a pesar de haberse engullido una buena porción de la misma podía aumentar el placer de mi padre con una masturbación simultánea con una mano y la otra amasando sus huevos. El desenlace sobrevino pronto. Mientras miraba esa escena alucinante casi sin darme cuenta acariciaba mi coñito por debajo de mi tanga, deseando ser yo la hembra que gozaba de tan hermosa tranca.

Sentí el ruido cuando la verga escapó de la succión de la boca de Elena. Estaba con la boca abierta esperando los chorros de semen que estaban a punto de caer en su rostro, la muy puta le comenzó a mamar el glande masturbando frenéticamente el resto del tronco y, de pronto el macho soltó un fuerte quejido anunció el comienzo de su orgasmo. Dos o tres chorros de esperma cayeron dentro de la boca de Elena, cuando la cerró a punto de ahogarse sacando la barra de carne energizada… otros chorros golpearon contra su cara, su frente, su mejilla, y aún de entre sus labios surgió semen que rodó por su mentón. Con el rostro inundado de semen tomó la enorme verga de su marido y refregó el glande, grande y rojo como una manzana, embadurnando todo su cara de semen. Sentí envidia de ella pensando en todo lo que estaba gozando en ese momento, me olvidé de lo que ellos representaban para mí y deseaba estar en el lugar de ella, a riesgo de volver a ser expulsada de la familia otra vez. Me recosté en la pared tratando de asimilar todo lo que había visto.

Comenzaron hablar… – Mi amor, qué caliente que estabas. Me parece que sé lo que te pasó.

– A ti no se te escapa nada, ya sé que te diste cuenta.

– Te dejó caliente ver a la nena casi en pelotas, ¿no es cierto?

– Si Elena, es cierto, no te lo puedo negar ¿qué quieres que le haga? Yo la quiero mucho pero tienes que reconocer que no es mi hija y está que rompe las paredes. Aparte fuiste tú la que me llamaste para verla.

Una sonrisa maliciosa me pareció ver en el rostro de Elena… – Lo hice precisamente para que la vieras, le dijo ella. ¿¡Si yo te dejara, tú te la follarías!?

– Me encantaría, pero no es sólo que me dejes, hay que ver si ella quiere ¿No te parece?

Yo los sentía hablar, muy asombrada de lo que decían y pensando para mis adentros si supieran que tengo unas ganas bárbaras de acostarme con ellos y empezar a gozar… – Elena, tú sabes que nunca te oculté nada y tú a mí tampoco, sentí decir a Fernando. – Dime una cosa, Elena ¿te gustaría verme follar con ella en esta cama estando los tres juntos?

– Fernando, ya hemos hecho muchas cosas indecentes en esta vida, somos dos degenerados sin remedio y, sabes que me va a gustar, que me encantaría hacer lo que acabaste de decir.

Las cosas que oí en ese momento cambiaron el sentido de mi vida. Fue como dicen… una vuelta de tuerca inesperada. Si bien ellos no sabían que yo los estaba escuchando fue como si me hubieran hecho una propuesta que yo estaba dispuesta a aceptar de muy buen grado. Tenía que buscar la manera de hacérselo saber, ya me rozaba y me ponía mimosa con Fernando, pero debía dar más de mí. En un momento pensé afrontar la situación y decirles, a la mañana siguiente, lo que había hecho y todo lo que pensaba al respecto, pero la verdad es que no me daba el coraje para hacerlo y decidí esperar para ver cómo se iban a desarrollar los acontecimientos futuros.

A partir de aquella noche mi actitud o más bien el modo de sentirlos cambió. Si bien no dejé de quererlos y saber que ellos me querían ya no los miraba como mira una hija a sus padres. Miraba a mi padre como hombre y debo reconocer que me gustaba a rabiar. Me gustaba porque era muy apuesto, alto, yo apenas llegaba a sus hombros, cabello con algunas canas en sus sienes lo que lo hacía más interesante todavía, pero lo que más me atraía era el recuerdo de su enorme verga y envidiaba a mi madre por tenerlo a él todas las noches compartiendo la cama. Después de aquella noche volví a espiarlos por la ventana y, lo que hicieron aquella memorable noche no fue nada comparado con lo que los vi hacer después. Hacían todo lo que puede hacer una pareja en la cama, ella era penetrada por el coño, por el ano y por la boca en las poses más variadas. Me enteré por sus conversaciones que eran swinger, que en las fiestas a que concurrían hacían orgías con matrimonios amigos. Vivían en un mundo de lujuria, un mundo al que yo a partir de aquel momento deseaba entrar pero no sabía cómo hacer para lograrlo. Un día fuimos a la playa, yo estaba acostaba sobre una toalla de baño, tomando sol. Al igual que Elena uso tangas muy diminutos.

No sé, pero me volví muy observadora. A las pocas semanas de convivir con ellos, ya no los miraba como padres me di cuenta que ellos, sobre todo él ya no me miraban como una hija y eso en el fondo me gustaba. Comencé a adoptar poses provocativas en forma disimulada. Lo cierto es que ese día en la playa vi como en el short de Fernando, su bulto se incrementaba de una manera escandalosa. Elena se levantó y se dirigió al mar, y ahí me la jugué, miré en forma descarada el bulto de Fernando y luego lo miré fijamente a la cara, sonreí maliciosamente como diciéndole mira que me di cuenta de lo que te pasa y me fui a bañar con Elena. Con eso intenté comunicarle a él que yo no era una niña ingenua y que sabía que me tenía ganas. Debo aclararles que no pensaba en tener novios, pues estaba obsesionada con la posibilidad de acceder al mundo de lujuria de ellos. Por otra parte los chicos de mi edad o aún un poco mayores no me atraen, sin embargo los maduros me encantan. Me gusta ir a bailes con chicas compañeras, tengo amigos, incluso con algunos de ellos me he besado y me he dejado manosear pero no me excitan lo suficiente como para ir a la cama.

Prefiero masturbarme sola en mi cama viendo videos porno o mirar fotos porno en Internet. Con toda mi experiencia, imaginan que sólo tenía en mi mente ideas de sexo duro como en las películas porno, con orgías, lesbianas y hombres con vergas enormes. Una noche a eso de las 23 horas, ellos estaban vestidos, preparados para ir a una de sus “fiestas”, después me confesaron que eran orgías con otros matrimonios amigos, cosa que sabía. Yo también estaba preparada pero para ir a uno de mis inocentes bailes. Debo confesarles que soy bastante exhibicionista, me gusta vestir en forma provocativa, consciente de mis atributos y ese día estaba con un jean ajustadísimo, sandalias de tacón alto y un top que dejaba ver mi pancita. Ligeramente maquillada. Me miré en un espejo y modestia aparte, como le oí decir a Fernando aquella noche, estaba que rompía las paredes. Ni hablar de Elena…. Estaba pronta para la guerra. Un vestido bordado muy ajustado, con un escote brutal que mostraba buena porción de sus tetas, blancas, grandes como melones, zapatos de tacón alto, de color negro, con medias ¡¡Qué cuerpazo!! Maquillada, una cara preciosa, ojos verdes, cabello rojizo, largo, suelto, ondulado. Una verdadera belleza. Me senté en un amplio sofá. Habían puesto un CD con música tropical lenta. Elena a mi lado.

Fernando preparó unos vasos de whisky con hielo y los trajo. Puso la bandeja en una mesita de centro y, se sentó en un sofá que estaba frente al nuestro… – ¿Has visto qué guapa está Indira? dijo Elena.

– Ya lo veo, me imagino que los chicos andarán desesperados atrás de ti, replicó Fernando.

– Si, pero no les doy bola…. No me gustan.

– ¿Y por qué no te gustan?

– Me gustan las personas mayores como Uds., respondí aprovechando la ocasión para lanzar una velada indirecta.

– Pero no vas a casarte con una persona muy mayor.

– Por ahora ni pienso en casarme, de aquí hasta que lo necesite, falta mucho.

– ¡Pero a tu edad casi todas las chicas tienen novio! agregó Elena.

– Y tienen relaciones íntimas, no me cabe la menor duda, continuó Fernando.

Elena apresuró el desarrollo de los acontecimientos que hace tiempo estaban madurando…. – Dime la verdad, Indira… ¿Fernando te gusta cómo hombre?

Creo que me puse roja como un tomate… – Y… sí… es guapo y muy hermoso… pero es mi papá.

– Tú sabes que no es tu padre u que yo no soy tu madre biológica.

Sabiendo por donde venía la cosa y a pesar de gustarme, estaba un poco nerviosa por la mala experiencia de mi anterior familia adoptiva.

– No te pongas nerviosa, chiquita, dijo Elena tiernamente. – Nosotros te queremos muchísimo, tanto como podríamos querer a una hija, pero no lo eres y a Fernando le gustas mucho como mujer…y a mí también me gustas mucho, no como hija.

A todo esto Fernando se había sentado en mi lado derecho… – ¿Quieres bailar? Miré a Elena y vi una sonrisa de aprobación.

– Bueno, me apetece mucho, le respondí.

Comenzamos a bailar muy juntos. Me estrechó de la cintura y me abracé a su cuello. Inmediatamente sentí su verga dura apoyada en mi vientre, su aliento cálido en mi cuello y su tibia mano aferrándome por la cintura. Comenzó a darme besos en el cuello. – ¡No! Dije. Miré a Elena.

– No te asustes que Elena no va a decir nada.

Para mis adentros pensaba… “¡Por fin! ¡Por fin!” Volvimos al sofá. Quedé nuevamente entre los dos.

– Mi amor, dijo Elena. – Creo que de ahora en adelante, si tú quieres va a empezar una vida nueva para nosotros tres. Yo permanecía callada... – ¿Te gustaría acostarte con nosotros? me preguntó ella en forma imprevista.

– ¿Cómo? me hice la sorprendida.

– ¿Te gustaría tener sexo con nosotros? Tuve deseos de decir que sí, que fuéramos ahora mismo para la cama pero opté por bajar la cabeza. – Mi amor, no tengas vergüenza de decirlo… A mí me parece que tienes ganas de follar con papá.

– Pero es mi papá.

– Mi amor, no es tu papá de verdad, además digas lo que digas te quedarás en casa, nunca te devolveremos de nuevo al orfanato… Vamos dime ¿Tienes ganas de que papá te folle o no?

No respondí. Sin decir nada, se puso de pie. Se arrodilló delante de Fernando y puso una mano en su bragueta… – Fernando, dale, vamos a enseñarle alguna cositas. Córrete el cierre.

 Él obedeció. Elena introdujo su mano y extrajo la verga. El corazón me saltó dentro del pecho al ver aquel badajo tan grueso, tan largo. Elena la tomó por la base, cerca de las bolas que colgaban pesadas, la sacudió mientras la miraba con deseo. – Indira, estoy segura que nunca habías visto un pollón como este. Quiero que observes atentamente, te voy a mostrar cómo se chupa una verga de este tamaño. Lo decía orgullosa de ser la señora ama de tan fabulosa hombría.

Fernando había puesto un brazo en el respaldo por detrás de mi cabeza. Elena, que se notaba era experta en mamar me mostraba las cosas que pueden hacer las manos, los labios y la lengua de una mujer cuando se proponen hacer gozar a un hombre. El rostro de mi padre demostraba un placer muy intenso. No podía creer lo que estaba viendo. Que las cosas se hubieran desarrollado en forma tan rápida. Sabía que dentro de pocos minutos yo iba a tratar de hacer lo mismo que estaba haciendo mi madre ¡Y lo deseaba! Elena tomó mi mano… – ¡Agárrala! Y por primera vez entré en contacto con la polla más descomunal de mi vida. Me transmitió sensación de dureza, de grosor, de pesadez, de elasticidad, de tibieza. Estaba mojada con la saliva de Elena… – ¡Hazle una paja! Comencé a hacerlo… – ¡¡Así…así… suave… suave… despacito que delicia!! Siguió chupando Elena.

Síguelo chupando tú a tú papaíto degenerado, Indira. Hazlo como hice yo, dijo y se levantó para dejarme el lugar. 



A esa altura yo tenía una calentura que volaba. Sentía mi tanguita todo mojado ¡No era para menos! ¡¡Por fin iba a empezar a follar con aquel semental!! A chupar y a ser chupada. Me puse de rodillas  tomé aquel pedazo de carne y comencé a lengüetearla en toda su extensión como lo había hecho Elena por terminar metiéndome su glande en la boca y succionarlo como queriendo extraer toda su lefa. Mientras yo me esmeraba en chupar lo mejor posible aquella polla ciclópea, a la que encontraba cada vez más deliciosa Elena, detrás de mí, me sacó la chaqueta, como no llevaba sostén, quedé desnuda de la cintura para arriba dejando a la vista mis tetitas, que inmediatamente comenzaron a ser sobadas por Elena. Cuando ella las abandonó el que me las sobaba era Fernando. Me dejaba hacer. Estaba enloquecida ocupada en chupar aquel manjar que me había ofrecido Elena. Ella me aflojó el cintito que llevaba con mi jean y bajó el cierre del mismo. Trató de sacármelo. Colaboré levantando las rodillas.-

Quedé con el tanguita diminuto, transparente, de color rojo, delante un pequeño triangulito y por atrás una cinta que se me metía entre las nalgas. Sentía la respiración de Elena en la nuca, en los hombros mientras me decía… – ¡Qué cuerpito delicioso que tienes, que culito, mi amor te vamos a hacer gozar como una putita! Te vamos a chupar toda y después quiero verte follar con tu padre.

Yo no decía nada. Seguía disfrutando de mi primera mamada con mi nueva familia, pero las palabras que sentía me sonaban a gloria y contribuían a calentarme cada vez más…. – ¡Fernando, voy avisarle a Tatiana que no vamos a ir! Se dirigió al teléfono.

Fernando se levantó, me hizo acostar a lo largo del sofá, se desnudó completamente. Su verga seguía dura como el pedernal, completamente surcada de venas inflamadas que la deformaban de manera muy atractiva… estaba tan endurecida y excitada que daba botes mientras procedió a desnudarse. Se arrodilló entre mis piernas, si era delicioso chupar aquella polla, ni que decir el placer que sentí cuando se lengua comenzó a hacer toda clase de malabares en mi rajita, en mi ano y en mi clítoris. Nunca pensé que se pudiera gozar tanto. Mojó su dedo con saliva y con mis jugos y lo sentí rozar mi esfínter. Comenzó a presionar sin dejar de mamarme. Ese trabajo me producía sensaciones maravillosas. Comencé a contonearme y en ese momento la puta que había dentro de mí empezó a manifestarse en forma descarada.

Si ellos eran depravados iban a encontrar una compañera igual que ellos… – ¡AY! papaíto, me estás metiendo el dedo en el culo, métemelo despacito, así, así ¡Qué placer, qué delicia!

Mis cadenciosos movimientos eran cada vez más amplios, buscando su lengua y sus dedos… – Te voy a meter otro dedo.- ¿quieres?

– ¡Sí! Sí, ¡quiero! ¡quiero! le respondía yo mientras escupía mis tetas en forma grosera, como una verdadera puta, sobándomelos, apretando mis pezones con la punta de los dedos mientras me contoneaba acompasadamente sin dejar de mirar fijamente a los ojos de Fernando.

Elena terminó su conversación telefónica. La vi venir observando cómo su majestuoso cuerpo se contoneaba tentadoramente al caminar. Nuestras miradas se cruzaron y en la de ella y creo que en la mía también había una sonrisa de complicidad mezclada con lujuria… – ¿Por qué no vamos al dormitorio?

– Bueno, dijo Fernando con su cabeza entre mis muslos.

Me levanté. Estaba completamente desnuda, lo único que tenía puesto eran las sandalias. Mi cuerpo temblaba como una hoja al viento. Elena me tomó de una mano y delante de Fernando subimos las escaleras. Adivinaba la mirada de Fernando detrás de nosotras mirando nuestros culos. Me excitaba enormemente el saber que estaban calientes conmigo y que en la cama iba a tener el mismo sexo lujurioso, depravado que había visto en las películas porno y que me habían convertido sin saberlo en una reverenda putona en ciernes. Llegamos al dormitorio y habiendo abandonado todo tipo de disimulos, tabúes e inhibiciones me saqué las sandalias y fui la primera en acostarme en medio de la cama, boca arriba y con las piernas entreabiertas mirándolos a ambos con la más insinuante de mis sonrisas. Fernando se acostó a mi lado con la tranca hecha un garrote impresionante y, vimos como Elena en forma por demás provocativa y sin dejar de mirarnos se sentó en el borde de la cama.

Muy elegantemente, tomé nota para el futuro, se sacó el vestido, los zapatos y las medias en forma deliberadamente lenta mostrando sus muslos largos, blancos, suaves, divinamente torneados. Se puso de pie, desabrochó su sostén y finalmente el tanga quedando en una maravillosa y completa desnudez… – Indira, ahora me toca a mí chuparte la rajita divina que tienes entre las piernas. ¿Sí? dijo Elena.

Mi respuesta fue abrir más mis piernas. Se arrodilló entre mis muslos. Se puso una vincha que había sacado previamente de la cómoda, se inclinó apoyando sus codos en el colchón, le pidió una almohada a Fernando y me la puso debajo de las nalgas. Me tomó de los muslos y acercó su rostro a mi coñito que se encontraba hambriento de lengua, de besos y mis fervientes deseos de que me la chupara. Fernando me sobaba una teta y yo la otra. De repente se arrodilló a mi costado con su verga balanceándose sobre mi cara. Refregó su glande en mis mejillas y en mi boca. Mi boca lo buscó golosamente y comencé a mamar aquella deliciosa verga. Entre el lengüeteo enloquecedor a que sometía Elena a mi chochito y a mi ano, y aquella verga metida en mi boca, comencé a gozar de una manera tan intensa como no lo había hecho nunca en mis masturbaciones o folladas anteriores.

Pensé que nunca iba a gozar tanto como lo estaba haciendo ahora, me dedicaban tiempo y ternura como nunca… jamás me marcharía de su lado como tan generosas atenciones a mí. Con los ojos cerrados sentía una especie de embriaguez que me transportaba al cielo. Cuando abría los ojos veía en el espejo mi cuerpo contoneándose buscando la lengua y también los dedos de Elena metidos en mi ano. Para poder verme en el espejo tenía que girar mi cabeza hacia la derecha, lo que hacía que la verga de Fernando saliera de mi boca y la veía en el espejo como él la sacudía y refregaba su glande en mi cara. Perdí noción del tiempo, tuve varios orgasmos encadenados.

– ¡¿Te gusta mamarla, mi chiquitita?!

– Sí papaíto, ¡me encanta chupártela! Es una polla muy grande como ninguna que he tenido ¡¿Me vas a dar la leche?! Le dije, pensando en aquella noche en que lo vi hacer lo mismo con Elena.

– Sí, pero todavía no, tenemos que hacer algunas cositas antes. Tienes que chuparle el coño a mamá y después te quiero follar el coñito, ¡Bien follado!

Cuando dijo esto Elena procedió a acostarse a mi lado pero al revés. Me di cuenta que el próximo juego iba a ser un delicioso 69 con ella. Nos pusimos de costado con uno de nuestros muslos levantados. Nos abrazamos mutuamente a nuestros muslos. Su coño estaba totalmente depilado. Sus labios vaginales eran como los míos, gordezuelos, la entrada de su vagina era pequeña y pensé que si ella aguantaba la enorme verga de su marido con tan pequeño agujero, mi coñito podía hacer lo mismo. Su ano era un pequeño frunce y me parecía imposible que también por ahí entrara un pedazo tan grande de carne y, pensé lo mismo respecto a mi anito aunque sabía que me iba a doler pero tenía entendido que el placer sobrevendría después. Sé que soy era una chica muy aguerrida capaz de hacer cualquier cosa para satisfacer mis deseos de gozar y hacer disfrutar a cualquier macho. Por otra parte mi ano estaba siendo preparado con la introducción de sus dedos en él, lo que me ocasionaba gran placer y pensaba que con aquel vergajo en mis entrañas el placer tenía que ser mucho mayor.

Estuvimos comiéndonos el coño un buen rato y logramos más de un orgasmo, teniendo a papá de espectador. Me daba cuenta de los de ella porque su cuerpo se envaraba y sentía su clítoris, grande como un garbanzo similar al mío, apretado entre mis labios, dilatarse y contraerse acompasadamente dentro de mi boca. Después de uno de nuestros orgasmos ella se acostó a mi lado.

– Ahora vas a ver lo delicioso que es follar con un buen macho encima de ti. Dale, Fernando, dale que quiero ver cómo te la follas ¡Quiero ver cómo le llenas ese coñito de mulata caliente!

Él estaba de rodillas en la cama manoseando su verga para mantenerla erecta y dura. La acercó nuevamente a mi cara… – ¡Chupádmela un poco más! ¡Quiero ver esa carita preciosa mamado!

Le hice caso, con mi mano la acerqué a mi boca y comencé otra vez con tan deliciosa tarea. A partir de ese día me convertí en una adicta a chupar pollas y coños de maduros. Es algo que me encanta, abrazarme a unos lindos muslos de una mujer y hundir mi lengua en una vagina, chupar sus clítoris y ver como se retuercen de calentura diciendo cosas indecentes. De igual manera me encanta llenar de saliva una buena polla dura y venosa, masturbarla, ver como mi mano se desliza a lo largo de tan extenso mástil, produciendo ese ruido tan excitante de verga mojada con saliva, y luego succionarle el capullo, pensando en cuantos coños puede haber estado eyaculando en sus úteros… percibo los suspiros de placer de un macho gozando, sentir como se acerca al punto de la corrida del semental, abrir la boca y sentir esa sensación deliciosa de la eyaculación con esos largos y espesos chorros de semen en mi boca. Gozo de una manera inconcebible sintiéndome una hembra completa ¡¡Bien, pero bien putona!

Al escapar su musculada polla de mi boca, en el momento en que estaba en plena succión se produjo una especie de chasquido… – ¡Bueno mi amor, vamos a follar! dijo Fernando como corresponde a un macho que controla la situación, y a mí me tenía extasiada.

Había llegado el momento de ser follada como a una verdadera hembra. No sentía ninguna clase temor. Sabía que iba a gozar. Expectante me abrí de piernas y Fernando se arrodilló entre ellas. Lo miraba provocativamente mostrándole mi lengua y mordiendo mi labio inferior en indicación de mi lujuria y sometimiento voluntario a su clavada, mientras me acariciaba las tetas. Me sentía una puta dispuesta a follar con el esposo de Elena en la misma cama de matrimonio, a la par que notaba el morbo de ser ellos mis padres. Yo misma aferré su verga gruesa, dura y larga y la acerqué a mis labios vaginales empapados por la saliva de Elena y mis jugos. Él empujó pero su glande, rojo y del tamaño de una manzana resbaló y se deslizó hacia arriba…. – ¡¡AY!! Dije yo. ¡No entra! ¡Es muy gruesa papi! ¡Tengo una vaginita muy estrecha!

– ¡Espera un poquito, no te pongas nerviosa! Ya verás cómo dilata y te entrará entera…. Yo no estaba nerviosa. Estaba desesperada por sentir como aquel vergajo se enterraba lentamente en mis entrañas ¡Qué puta me sentía en ese momento!

Tomé nuevamente su verga y la coloqué otra vez entre mis labios vaginales, justo en la entrada de mi coñito…, no la solté a efectos de dejarla enfilada y que no resbalara nuevamente, su cabezón era tremendo, muy desproporcionado para mi chochito. Sentí como su glande hirviente presionaba mi vulva. Sentí una mezcla de dolor y placer cuando por fin la cabeza de su gran verga dilató al máximo la entrada de mi vagina dando comienzo a la inserción del estoque. Miré hacia abajo y al verla tan gruesa y tan larga pensé que tal vez no pudiera entrar toda, de hacerlo me llegaría hasta el estómago, pero también pensé que si a Elena le entraba toda a mí también me tenía que entrar. Comencé a mover mis caderas muy lentamente en círculos facilitando el enterramiento de todo el rígido falo paterno y, fue una delicia la sensación de aquella cosa terrible deslizándose lentamente por el conducto de mi vagina entre las apretadas paredes que me hacía notar cada centímetro. Estábamos los dos tan calientes que la verga me entró hasta el fondo, sentía que me rozaba el útero alojando su cabezón casi dentro de él, produciéndome sensaciones nunca vividas en mi vida. No sentí en ningún momento miedo de que me rompiera por dentro, pese a que parecía una rotura de mi himen. Comenzó a follarme lentamente, sentía sus huevos golpeándome suavemente en mi culo, y mi barriga hincharse al estar llena de su carne…era como tener algo vivo en mi vientre, un bebé pataleando, me inflaba y desinflaba a cada arremetida. Cuando me sentí repleta con aquel pedazo de carne en mis entrañas, Fernando se retiró un poco y ahora sí con un fuerte empujón me la hizo sentir nuevamente hasta el fondo ¡Qué delicia! ¡Qué bueno es emputecerse! ¡Follar! ¡Follar! ¡aaahhh!

– Mira Fernando, como le llenas la barriga de polla a la niña, y a ella le gusta… ¡A tu papi le encanta que seas una nena tan caliente y tan puta como Yo…! ¿Te gusta follar con tu papaíto…?  Exclamó Elena mientras se masturbaba excitada por el espectáculo que le estábamos brindando y, me acariciaba el bulto que su esposo producía en mi barriga. Era una sensación cómplice tenerlos a los dos mimándome, una por fuera y el otro por dentro de mi coño.

– ¡¡Sí, me gusta!! ¡Me gusta! ¡Me encanta FOLLAR! ¡¡Es divino follar con machos tan fuertes…!!

– ¿Eres una nena puta? preguntó Fernando.

– Sí papaíto, ¡soy tu nenita puta! ¡Fóllame bien follada! ¡Quiero ser tan puta como Mamá! Lo que dije pareció excitarlo.

Comenzó a dar empujones violentos que me hicieron disfrutar de una manera tal que creía que me iba a desmayar de placer. De repente me di cuenta que mi orgasmo se acercaba, quise retardarlo para seguir sintiendo mi vientre removido en sus entrañas por roce delicioso de su verga en mi vagina profunda… no lo pude evitar. Una especie de corriente eléctrica me subió por la espina dorsal, mis músculos vaginales se agarrotaron, lo mismo que mis piernas, mi esfínter se contrajo, sentí como las paredes de mi vagina apretaban su endurecida verga… – ¡¡Estoy corriéndome papi! Grité. ¡Me corro! ¡Aaaahhh! ¡Ay… qué deliiiiicia! No creáis que aminoró sus acometidas, él siguió reventándome con su verga mientras yo gozaba mi primer orgasmo ensartada por un hombre.

Cuándo se dio cuenta que yo estaba derrumbada acercó su pija a mi rostro. Elena se abalanzó sobre mí como una fiera hambrienta sobre su presa y comenzó a pasarme la lengua por todas mis zonas erógenas y, yo comencé a mamar aquella verga empapada por mis jugos vaginales ¡Qué placer estar de esa manera! Con una mujer hambrienta chupándome el coñito  y yo mamando una polla tan sabrosa. Estaba tan caliente que un nuevo orgasmo no demoró…aquella mujer sabía dónde tocar con su lengua, mi clítoris estalló en mil relámpagos embruteciendo mi cuerpo por completo. Era delicioso mamar el enorme glande sujetando los pesados cojones de aquel semental, los debía de tener muy cargados de lefa… se produjo un nuevo intercambio entre ellos, mi madre me besaba y sobaba las tetas, mientras mi padre se situó otra vez entre mis piernas y acuchillo sin compasión mi hambrienta raja. Percibí la entrada a saco de su gran polla en mis entrañas, dos y tres clavadas más dieron como resultado su desove, en el momento justo en que el glande de Fernando se hinchó y endureció más si cabe, comenzaron a salir chorros de semen, espesos, tibios que me atoraban el útero.

Mamá me besaba comiéndonos las bocas con lengua, la saliva corría espesa… al abrir la boca algunos chorros me cayeron dentro y fueron tragados, en ese momento otros chorros pegaron en mis mejillas, en mis labios, en mi mentón ¡Yo me retorcía de placer! Percibía cada aldabonazo de leche caliente, cada convulsión de la verga de mi papi dentro de mí, su palpitación y hasta el bombeo de su corazón a través de su enorme polla llenando por completo mi interior. Fernando ocupó el lugar de Elena, se echó encima de mí y nos comenzamos a dar besos de lengua. Lamió mi cara que estaba llena de saliva de mamá y ambos lo saboreábamos estando completamente apestillada por su estoque en mi vientre aún. Nunca había gozado tanto en mi vida, pensé que nunca iba a gozar tanto como gocé esa noche. Fernando me folló cuatro veces en toda la noche y con Elena realizamos largos y deliciosos 69 que servían para que Fernando se excitara y con el cipote en ristre procediera a follarme otra vez. Pero el tiempo me demostró que esa noche fue sólo el comienzo de una nueva vida llena de placeres aún más intensos todavía. Ya más tranquilos empezamos a charlar mientras bebíamos unos whiskies y fumábamos. Me confesaron que ellos eran muy ardientes, que eran swinger, que conocían algunos matrimonios que eran igual que ellos y que se intercambiaban las esposas y que de vez en cuando sus maridos las compartían con otros machos más para calentarse viéndolas follar con otros hombres, hecho que ellas aceptaban de muy buen grado. Me preguntaron si yo quería que ellos me llevaran a una de sus orgías a lo que les respondí que me encantaría. Se pusieron muy contentos al darse cuenta que me encantaba follar, pero me dijeron que iban a esperar algunos días. Les pregunté por qué y ellos me respondieron que yo no estaba totalmente preparada, que nosotros tres teníamos que hacer unas cuantas cosas más en la cama para convertirme en una verdadera putita, bien viciosa, como para no desentonar con sus amigos… – ¿Estás dispuesta? me preguntó Elena.

– Seguro que sí, me encantó follar con Uds., chuparlos a los dos, que me chuparan toda y follar con Fernando. ¡¡Papá es el mejor macho que me ha follado¡¡

– Me imagino que ya ha visto algunas películas porno.

– Si, vi unas cuantas.

– ¿Te animarías a hacer todo lo que ve en esas películas? Follar con más de un hombre a la vez y que te la metan por el culo y por la coñito al mismo tiempo, y tragarte la leche de varios tipos, uno después del otro. ¡Que te llenes todos los hoyitos con sus lefas!

– ¡Sí! ¡De sólo pensarlo me empiezo a calentar!

– Nos encantaría a los dos verte en plena acción

– ¿Cuándo me llevan?

– Hoy es miércoles.

El sábado de noche nos vamos a encontrarnos con un matrimonio, le decimos que lleven algún amigo más, tenemos casi tres días para terminar de ponerte en condiciones. Pero ahora vamos a dormir y mañana la seguimos. Me iba a levantar para ir a mi dormitorio, pero Elena me detuvo… – No, mi amor no te vayas, nuestra cama es muy grande, de ahora en adelante vamos a dormir los tres juntos.- ¿te agrada la idea? No les respondí. Tomé una sábana, me tapé, ellos apagaron la luz de la veladora y más que a dormir, me dispuse a pensar. Me dormí pensando en las escenas de las películas porno y me veía en ellas como la protagonista y estuve de acuerdo con Elena en que lo de esa noche había sido una primera lección práctica de sexo en trío, pero que sobrevendrían muchas noches de lujuria, de sexo duro como el que siempre me atrajo. La última imagen que recuerdo de esa noche fue la verga de Fernando balanceándose frente a mi cara…grande expectante y con su gran agujero uretral expeliendo largos y espesos chorros de leche.


Después de lo que me contó mi amiga Elena, quedaron las cosas más claras sobre las circunstancias de esa adopción de nuestros amigos y cuando le dije a mi marido que no hacía falta que me ocultara más cosas porque ya lo sabía todo, se mostró avergonzado pidiéndome perdón. Lo estuvimos hablando y tuve que perdonarle porque comprendí que algunos hombres tienen una atracción muy fuerte que les lleva a hacer estas cosas y hasta cierto punto, puedo entenderlo, siempre que no se use la violencia para ello, que es mi límite moral en estos asuntos. Como aquí se daban todas esas condiciones, estuvimos de acuerdo en seguir siendo sinceros el uno con el otro y si era posible, seguir disfrutando juntos de este morbo. Él me pidió permiso para seguir visitando a Indira en la casa de nuestros amigos y yo accedí, pero le dije que me gustaría acompañarle cuando fuera. Pasó el tiempo e Indira ya se defendía bastante bien en la cotidianidad de las costumbres españolas, curiosidad hacía que le preguntáramos muchas cosas sorprendiéndonos con sus respuestas cuando nos dijo…

– La anterior familia con la que estuve, me dijeron que ellos me habían adoptado desde que nací porque era la hija de una chica joven que la habían preñado en la selva un grupo guerrillero con los que vivía  y, que no podía mantenerme, me dejaron en el orfanato. Los recuerdos que tengo son que mi padrastro era muy cariñoso conmigo, siempre estaba acariciándome, me enseñó a besar con la lengua y a muchas cosas con carga sexual.

– Eso es una educación sexual en toda regla… directa al meollo

– Si usted lo dice, a mi mamá no la gustaba eso y, discutían porque no quería que me enseñara, pero cuando no estaba ella, seguíamos haciéndolo porque a mí me gustaba mucho y a él también. Me metía en la cama con él y empezamos a follar hasta que un día mi mamá nos descubrió y me dijo que no me quería más en su casa y que me iba a llevar al orfanato.


– ¡¿Pero ella ya te habría avisado antes para que tuviera que hacer eso tan duro?!

– Sí, me había dicho que si mi padrastro quería seguir haciéndome esas cosas, que yo me negara y que se lo dijera a ella, pero yo no la hacía caso y seguíamos haciéndolo y por eso me echó de allí.

– Tuviste que pasarlo muy mal después de eso en el orfanato.

– Sí, porque con esa familia era feliz y yo quería seguir con ellos.

– Pero no podías aguantarte las ganas de estar con tu padrastro, ¿no?

– No sé por qué, me gustaba mucho. En el orfanato no podía negarme…, allí los cuidadores nos violaban a las niñas cuando ellos querían y, lo hacían de forma que no me gustaba, llorábamos muchas veces. A mí solo me violaron tres veces, porque a los pocos días me adoptasteis.

– Pobre cría, y cuando te trajeron aquí volviste a ser feliz ¿no?

– Sí, aquí soy muy feliz, en el colegio aprendo mucho… y me tratáis muy bien todos.

– Algunos mejor que otros, dijo con ironía Elena, haciéndonos gracia a todos.

Al final de la charla, Fernando atrajo a su hija a su lado acariciándola muy tiernamente tras su confesión, la rato sin tener mucho más que contar Indira, empezó a ponerse mimosa con Fernando y mi marido se les unió… estos hombres son incorregibles. De manera sibilina mi amiga y yo nos marchamos, nuestros hombres tenían ganas de seguirle el juego, por lo que Elena y yo les dejamos solos…nos fuimos a la cocina, siguiendo la conversación…

– ¡Hay que ver! Como disfrutan con la niña…y lo bien integrada que la tenéis en casa.

– Es que Indira es un demonio. ¿Te has fijado como sabe provocarlos? A mi Fernando lo tiene empalmado todo el tiempo…, ni conmigo en tiempos de novios se ponía así de burro.

– Sí, ya he visto que no llevaba ni bragas y que abría las piernas para que la vieran bien. Esta sabe más que muchas con años de casadas, jajaja.

– Ya te digo. Yo no sabía que las colombianas fueran tan calientes.

– Es que por la vida que llevan, las enseñan bien pronto a estas cosas y se espabilan antes…es como un seguro de vida para subsistir en un mundo tan marcado por la testosterona.

– Eso está claro. Mira, el otro día estuvo un amigo de Fernando en casa y no hacía más que mirar a Indira porque ella estaba como siempre, con una camiseta corta y en braguitas y se le iban los ojos, mientras de reojo, no hacía más que mirar si yo le estaba viendo. Fue muy gracioso, porque en cuanto me despiste un poco, él aprovechó para echarle una mano al culito y la otra la metió entre las bragas de Indira para tocarla.

– Estaría que ni se lo creería, ¿no?

– Imagínate, estaba todo nervioso. Yo creo que si le bajo las bragas a la niña y se la pongo ahí delante le da un infarto.

– ¿Y qué hacía Indira?

– Nada, como siempre, ella se dejaba.

– Yo creo que vais a tener a ese amigo de Fernando muy a menudo por aquí.

– Sí, Jajaja, pobre, que necesitados están los hombres, amiga.

– Mujer, no todos tienen la suerte de tener a alguien como Indira en casa.

– Eso es verdad. Mi esposo no tiene hartura

Nos asomamos al salón y allí estaban ellos en plena faena, teniéndola mí marido sentada encima, posiblemente penetrándola y Fernando, dándole su boca comiéndosela, para luego intercambiarse las posiciones y nosotras nos quedamos como tontas mirando la escena…

– ¿No crees que somos demasiado comprensivas con ellos?

– Puede ser, pero lo único que sé, es que estamos pasando una etapa como nunca en nuestra vida. Nunca he visto a Fernando tan feliz y atento conmigo como ahora…las folladas que me da son tremendas ¡¿Y ya sabes cómo es cuando sus 22 cm de rabo entran en acción a toda máquina?!

– Ya lo creo, te puede llegar su capullo a la garganta cuando te folla como a una perra dándote desde atrás… Me quedé pensativa sobre las niñas de la Agencia. – ¿Tú crees que es verdad, eso que te dijeron en la Agencia, de que ya habían traído a varias niñas para lo mismo que está haciendo Indira?

– No me extrañaría nada que haya un surtido de morenitas calientes para satisfacer matrimonios con ganas de experimentar. Ahora se ve de todo. Además Indira me dijo que había conocido en el parque a otra niña colombiana que también la había traído con una familia.

– Pues tendréis que tener cuidado que no se entere nadie, porque os la pueden quitar.

– Sí, claro, Indira sabe que no tiene que decir nada.

Otro día, estaba con Elena e Indira en un parque cerca de su casa y encontró a la amiga colombiana que había visto el otro día y se pusieron a nuestro lado. Al poco tiempo vino un señor a buscarla y ella le llamó papá. Le preguntamos si la niña era adoptada también, como Indira, explicándole que la habían traído hace poco, mirándonos él con desconfianza, aunque contestándonos que hacía 4 años que la tenía con él. Como su hija seguía allí, él no tuvo más remedio que quedarse también y empezamos una conversación más relajada diciéndole…

– Qué cariñosas son estas niñas Colombianas.

– Sí, a mí Anya me ha dado la vida, sobre todo desde que me separé de mi esposa, está siempre conmigo.

– ¿No quiso saber nada de Anya su esposa?

– No, empezó a tener celos de la niña y discutíamos por culpa de ella. No la gustaba, decía que era muy descarada y que andaba provocando. Fíjense qué barbaridad, si era sólo una niña. Elena y yo nos miramos poniendo cara como diciendo (otra igual que Indira)

– ¿Y no era verdad eso? Es que Indira es un poco así también, lo que pasa es que yo ya me acostumbre a verla todo el día encima de mi marido.

Él se mostró un poco incómodo con el tono de la conversación, contestando… – Es normal, son niñas, necesitadas de mucho cariño viniendo del lugar donde vienen.

– ¿A usted le contaron también…? Como él se ponía cada vez más nervioso, intentamos que hablara con confianza… – Mire, no se preocupe. Nosotras sabemos todo por lo que pasan estas niñas y que estar aquí con alguna familia. Que estén acogidas en España es una bendición para ellas, por eso se muestran tan cariñosas y calientes con los hombres. Es su forma de agradecer al ser tan felices y, nosotras las esposas debemos ser compresivas con nuestros maridos…

Él ya estaba rojo como un tomate y acabo agarrando a Anya y llevándosela despidiéndose de nosotras. Nos echamos a reír y le preguntamos a Indira que le había contado Anya…

– Me dijo que desde que se marchó su mamá, ahora ella hace de esposa, que duermen juntos y que hace todo lo que hacen los papás y las mamás.

– Jajaja, eso ya me lo imaginaba yo, por lo poco que nos contó. Bueno, mira, hace bien, que le aproveche con esa niñita que se le ve muy feliz con el hombre.

El caso es que Indira y Anya acabaron haciéndose muy amigas lógicamente, contándose confidencias y con el tiempo cada vez teníamos más confianza con su padre hasta que acabó por perder el miedo totalmente con nosotras, invitándonos a su casa con nuestros maridos también. En ese momento ya lo sabíamos todo unos de los otros y las niñas quisieron quedarse a dormir juntas en su casa surgiendo las bromas… – Anya, ¿entonces hoy no quieres dormir conmigo?

– Sí, podemos dormir las dos contigo.

Diciendo Fernando… – Oye, si esto va a ser así, que otro día duerma Anya en nuestra casa.

– También las dos contigo, ¿no?

– Si quieren ellas sí.

Protestando Elena… – ¿Y nosotras que hacemos? Nos venimos las dos a dormir aquí contigo.

– Bueno, hacer lo que queráis, pero a las niñas las tenemos una noche cada uno.

De vuelta a casa, yo notaba a mi marido un poco pensativo y triste y le pregunté que le pasaba, contestándome con otra pregunta… – ¿Oye, vamos a la Agencia para adoptar a una niña Colombiana nosotros también? Ya podéis imaginar lo que le contesté y lo que pasó después. 


…Se preveían Nuevas adopciones en un futuro inmediato. Después de la adopción de Indira por parte de unos amigos y todo lo que sucedió con ella, supongo que querréis saber lo que pasó después y de algún caso más que habíamos conocido, así que mi marido no hacía más que hablarme del tema y más teniendo en cuenta las experiencias que había tenido con Indira, por lo que ya no podía negarme a traer también alguna nena a nuestra casa. Nos dirigimos a la Agencia para ver qué posibilidades había de adoptar una niña nosotros. Cuando llegamos nos recibieron de una forma rutinaria, explicándonos las dificultades que había de adoptar a recién nacidos que era lo más solicitado por las parejas, por lo que nosotros tuvimos que aclararles que no nos interesaba eso, que teníamos unos amigos que ya habían adoptado en esta Agencia a una niña de 10 años y que nosotros buscábamos lo mismo también, así que desde ese momento, la actitud del que nos atendía cambió totalmente, tratándonos ya con más confianza…

– Ah, ya entiendo. Entonces podemos hablar claramente ¿no?

– Sí, no se preocupe por nosotros, ya estamos al tanto de lo que sucede con estas niñas y estamos de acuerdo en adoptar una con esa filosofía de acogida.

– Mejor así, porque ya sabrán que estas cosas provocan luego malentendidos y, no queremos problemas. Una vez vino una señora quejándose y preguntándonos de donde habíamos sacado a esa puta que les habíamos dado. Como comprenderán no son putas, solo niñas cariñosas.

Nos hizo gracia porque nos decía que desde que la habían llevado a casa, no había parado hasta que consiguió meterse en la cama con su marido… – Vaya, ya nos imaginamos que fue una situación muy desagradable para ustedes.

– Claro. Fíjese, esta señora estaba llamando puta a una niña de apenas 10 años. Y yo le tuve que decir que si eso no sería más bien cosa de su marido que se llevaba a la cama a la niña. Y ella muy ofendida nos decía que no, que a esa niña la gustaban más las pollas que los caramelos que le compraba ella.

– Jajaja, Sí que tenía gracia la señora.

– El caso es que se empeñó en devolvernos a la niña y tuvimos que enviarla con otra familia. El marido ni apareció por aquí, supongo que porque le daría vergüenza, pero me imagino que se quedaría muy apenado al quedarse sin la cría.

– Claro, supongo que sí, pero por mí no se preocupe. No voy a venir a quejarme de esas cosas. Ya sé lo que hay y me parecerá bien lo que pueda pasar…, le dije yo.

– Me sorprende que tenga las cosas tan claras. Su marido es muy afortunado de que usted sea tan comprensiva y abierta para entender estas cosas.

Y mi marido añadió… – Nos queremos mucho los dos y yo también suelo ser muy comprensivo con ella en momentos dados…, estamos en esta vida de paso y es demasiada corta para poner este tipo de trabas.

– Estupendo, ojalá todos nuestros clientes fueran como ustedes. Así da gusto. Entonces como veo que no va a haber ningún problema, les voy a dejar que vean un catálogo con fotos de las niñas que tenemos disponibles para la adopción.

– Ah, muchas gracias. Así podremos elegir mejor.

La chica de la Agencia nos trajo un álbum con un montón de hojas, donde se podían ver varias fotografías de cada niña y al ir pasando las hojas me sorprendió que también hubiera fotos desnudas de ellas y le pregunté… – ¿Cómo es que también ponen fotos de las crías desnudas?

– Verá, este catálogo sólo se lo enseñamos a clientes especiales, como ustedes, porque muchos quieren saber cómo son realmente las niñas, que nivel de desarrollo físico tienen y ya saben que hay para todos los gustos y nosotros tratamos de complacerles.

– Sí, claro, hacen bien. Se las ve a todas preciosas, no sé qué opinará mi marido… dirigiéndome a él. ¿Tú a cual prefieres?

– Las hay de varias edades, es difícil decidirse, pero no me gustaría ni demasiado pequeña ni demasiado mayor.

– Ya, alguna así como Indira, ¿no? Le dije yo.

– Sí, como ella.

– Jajaja, mi marido se ha enamorado de Indira. ¿Se acuerda de ella, no?

– Sí, una cría encantadora. Y los señores que la adoptaron muy educados también y creo que está muy a gusto con ellos.

– Sí, están todos encantados, por eso nos decidimos a venir nosotros. A ver, decídete, morenita o rubia, más gordita o delgadita…

– Mira, esta es la típica colombiana, tan morena con facciones caucásicas y, con esos ojos claros impresionantes.

– Sí, es una preciosidad. ¿Qué edad tiene esta?

– Nosotros ponemos aquí que tiene 11 años por su apariencia, pero sinceramente no podría decirles, porque muchas de estas niñas no tienen ni documentación y hay que hacérsela, así que podría tener menos o más.

– Bueno, da igual. Fíjate en esta foto que está desnuda, es espectacular, una auténtica ricura. Dijo mi marido, imaginándose ya con ella, y yo a él follándosela en nuestra cama.

– Han elegido muy bien. Es preciosa. Mientras hacemos las gestiones, tardará unos días en llegar. Así que ya les avisaremos.

Mientras el de la Agencia iba rellenando los documentos necesarios yo seguí pasando hojas del catálogo y hacia el final empecé a ver fotos de niños también y le dije… – ¿Pero es que tienen niños también para adoptar?

– Sí, claro, también tenemos. Lo que más nos solicitan es niñas como regalo de las esposas a sus maridos, pero algunas parejas nos piden niños que hacen las delicias a las esposas…, así que estos son los que tenemos disponibles ahora mismo.

– Ah, vaya, no sabía yo esto, claro, no va a ser todo para ellos, nosotras también tenemos derecho ¿no? Nunca he podido gozar de un chaval de estas edades…

– Sí, nosotros intentamos complacer a todos. Sonriendo con picardía.

También ellos están desnudos en las fotos. Que ricuras, algunos muy bien dotados por lo que veo. Diciéndole a mi marido medio en broma. – Podríamos adoptar a uno también, Jajaja.

Interviniendo el de la Agencia… – Claro, antes dijo que su marido era muy comprensivo también, así que podría llevarse un hermanito para la nena…los hay muy bien dotados como usted dice.

– No sé si podremos con dos. Es mucho dinero.

– Tengan en cuenta que estos niños están en unas condiciones bastante malas y el sacarlos de allí hará que les estén eternamente agradecidos y ellos sabrán compensarles, independientemente de cómo se lo agradezcan, ya saben que nosotros no nos metemos en eso.

– Al verlos aquí me están entrando unos calores que me están tentando también a claudicar.

– Miren, podemos hacer una cosa. Pueden elegir a uno ahora y les doy un tiempo para que se lo piensen y lo hablen entre ustedes, cuando adoptan dos los gastos son los mismos que el de uno y el segundo les sale por la mitad…

– Está bien, vamos a mirarlos entonces.

Yo me puse a pasar las hojas de aquél catálogo, fijándome en las fotos en los que aparecían empalmados, sintiendo como mi vagina se humedecía cada vez más excitada hasta que llegué a uno que era más morenito que me llamó la atención… – ¡¡Uuufff!! ¿Este cuántos años tiene? ¡Qué hermosura! Si eso es de verdad le dobla en tamaño a la de mi esposo… Jajaja

– Aquí dice que tiene 14 años, pero ya sabe…con esa presencia puede llegar a 16 perfectamente. La raza negra es algo más desarrollada que la blanca.

– ¿Cómo es posible con 14 años tener este pollón…? ¡¿Te has fijado cariño…esos huevos le deben pesar un quintal?!

– Bueno, ya sabe lo que se dice de los negros, que la tienen más grande…. Eso no les crece de repente, va poco a poco, Jajaja.

– Sí, claro. Ya me imagino a sus madres cuando les bañan, las pajas que les deben de hacer.

Esta ocurrencia mía les hizo reír, diciendo el de la Agencia… – A lo mejor es por eso por lo que les crece más, Jajaja. Al igual que las crías, puede que alguno de estos haya sido ya adoptado anteriormente y por cualquier circunstancia haya vuelto al orfanato, ya que hasta que son mayores somos responsables de ellos.

– Entonces seguro que este niño ya ha tenido alguna mamá que se ha divertido con él…va a venir a casa entrenado. No me disgusta que sepa hacerme las delicias que deseo.

– Podemos preguntarlo si quiere, pero puede elegir a otro más pequeño que no esté tan viciado. Mire, hay otro aquí de 12 años que no está nada mal tampoco.

– Ah, sí, un nene muy guapo también, pero no la tiene tan crecidita.

– Están en la edad del desarrollo y de un día para otro cambian mucho, así que en poco tiempo la podrá satisfacer completamente.

– Bueno, nos lo pensaremos. Ya le diremos algo.



Al llegar a casa yo no podía de dejar de darle vueltas a la cabeza todo lo que habíamos visto y hablado en la Agencia y mi marido intentaba convencerme para que adoptáramos a la parejita…el negro me llamó mucho la atención pese al riesgo de en caso de quedar preñada, se sabría quién es el culpable de mi panza, y no se podía decir que el bollo se nos había quemado en el horno…jajaja.

– No es justo que sólo nos traigamos a la nena para darme el gusto a mí. Tú también deseas mucho tener a un crío de esos en casa, así que les diremos que hagan los trámites también.

– ¿Y a cual elegimos de los dos que me gustaron?

– El que quieras, tú decides. ¿Qué prefieres, que te esté follando desde el primer día que esté en casa o ir jugando tú poco a poco con él hasta que te empiece a dar gusto?

– Creo que lo segundo, mejor, porque el de 14 años se va a follar a su hermana también desde el primer día y eso no te va a gustar mucho.

– Me parece bien. Los llamaré para decírselo, a ver si pueden llegar los dos a la vez.

Cuando vimos a nuestros amigos, los que habían adoptado a Indira, se lo contamos todo y se quedaron sorprendidos de que nos trajéramos a la parejita, provocándome Elena para que compartiéramos al nene y diciendo a su marido… – Oye, a nosotros no nos enseñaron ese catálogo ni nos dijeron que tenía niños también.

– Porque nosotros no sabíamos cómo funcionaba esto. De todas formas, con Indira han acertado completamente.

Pasaron varios días y nos llamaron de la Agencia diciéndonos que ya podíamos ir a buscar a los niños. Así que muy nerviosos fuimos a conocerlos y cuando nos vieron nos saludaron tímidamente, aunque no pudimos hablar mucho con ellos, luego nos soltamos en casa. La niña se llamaba Tatiana y nos sorprendió por su belleza, que destacaba todavía más que en las fotografías, aunque supongo que la habrían preparado para causarnos buena impresión. Iba con un vestido corto, por lo que mostraba unas piernas largas y delgadas de piel blanca y fina que atraían la mirada. El niño se llamaba Nazario y contrastaba su piel oscura con la de Tatiana, siendo un poco más alto e intentando agradarnos como la niña.


Al llegar a casa, les indicamos las habitaciones donde iban a dormir, lo que suponía un auténtico lujo para ellos, agradeciéndolo con una amplia sonrisa y unos besos, mostrándose más cariñosa la niña. Mi marido llevado por la ansiedad, quiso empezar a intimar con Tatiana ya, llevándole a su habitación el pijama que tenía que ponerse, pretendiendo que la niña se lo pusiera delante de él. Yo creía que ella se iba a sentir un poco atemorizada por eso, pero cuando iba a decir a mi marido que la dejara sola, la niña empezó a desnudarse con toda naturalidad, permitiéndonos ver su cuerpo desnudo mientras nos sonreía sabedora de que acaparaba nuestra atención, por lo que mi marido quiso ayudarla a ponerse el pijama, aprovechando para acariciarla, mientras Tatiana se quedaba quieta permitiendo que las manos de mi marido fueran recorriendo su cuerpo, deteniéndose entre sus piernas, que ella abrió para permitir que acariciara su rajita con los dedos que la abrieron ligeramente, mostrándonos el contraste entre su piel blanca y su sonrosada vagina que al sentir introducirse los dedos la hicieron gemir.


Eso encendió, aún más a mi marido que la tumbó sobre la cama y abriéndola las piernas se puso a lamer esa vagina que la niña le ofrecía jugosa y virginal en apariencia, que estuvo degustando un buen rato arrancando sus gemidos de placer. Él acabó desnudándose también permitiendo a Tatiana tener su polla en sus manos, no mostrando mucha extrañeza por ello, por lo que supusimos que era algo a lo que la habrían acostumbrado, excitándonos aún más esa sensación de adivinar lo que habrían hecho con ella y que experiencias habría tenido. Ella no tardó en meterse la polla de mi marido en la boca, mostrando una destreza que demostraba su práctica en el sexo oral, que provocó que mi marido no tardara en correrse por la habilidad de su lengua y boca para hacer una buena mamada. Cuando mi marido pretendió penetrarla, la niña puso una mano para impedírselo, lo que nos extrañó un poco después de haber visto lo anterior, pero como era el primer día con ella, le dije a mi marido que no la forzara y le fuera dando más confianza, lo que él hizo. Nos pusimos a cenar los cuatro. Mientras se acomodaban en sus habitaciones, mi esposo y yo ordenábamos la cocina…


– Aunque estas niñas suelan venir ya folladas casi todas, eso no quiere decir que todas no sean vírgenes. Tatiana viene de un lugar, donde parece ser que estaba más protegida por la encargada del dormitorio y aunque permitía juegos con ella, no dejaba que la penetraran, porque Tatiana había visto como penetraban a otra niña que lloraba mucho y eso la había dejado algo traumatizada, así que tendrán que tener mucha paciencia con ella y tratarla con mucho cariño para que se deje hacérselo.

– Ah, pobre cría, eso no nos lo había dicho.

– Todas estas niñas vienen con muchos problemas y traumas por la vida que llevaron. Si tenemos que decir todo lo que tienen, nadie se las llevaría, porque se asustarían.

– Ya me imagino, será mejor no saberlo, claro.

– Sí, créanme que muchas de ellas han pasado cosas horribles que no son agradables de contar, pero contamos con su cariño para que puedan olvidar todas esas cosas.

– Claro, por nosotros no va a quedar, la daremos todo nuestro cariño e iremos poco a poco con ella.

– Ve ahora a su cuarto y habla con ella. Mi esposo se personó en la habitación de la niña, entre bromas decidieron compartir la ducha, esa fue una idea genial de mi esposo. No hay nada mejor que intimar en una ducha, donde todo y nada puede pasar si uno no quiere….

Le dijo que quería ducharse, le pidió que le quitara la ropa, que tenía las manos sucias y no podía, que me mancharía si tocaba la ropa, con lo fácil que hubiera sido lavármelas, pero lo importante era que ella consintiera en todas sus propuestas. Le desnudó totalmente, cuando le quitó el slip ponía las dificultades que podía para recrearme en la bajada de la prenda, mientras le acercaba la polla a la cara, consiguió dejarle un poco de líquido seminal en el cuello, se fue al cuarto de baño, se metió en la ducha y esperó a ver si venía Tatiana…, como no lo hacía fue a buscarla, le puso la polla en el culo y las manos en la cintura y le dijo que le tenía que enjabonar entero, aceptó inmediatamente. La llevó al cuarto de baño pegado a su culo manchándole el vestido de líquido seminal. Cuando llegaron al cuarto de baño le dijo que la había manchado un poco por detrás, a lo que le contestó que no importaba que ahora se cambiaría. Mi esposo se metió en la bañera y cuando la niña cogió una esponja le dijo que quería que lo hiciera con la mano que era más agradable. Comenzó a enjabonarle, en cada pasada le daba en la polla que tenía totalmente tiesa, cuando Tatiana llegó a esa parte se paró, supo tratar su verga con delicadeza. Comenzó acariciarle la polla muy suavemente, mi marido comenzó a gemir muy aparatosamente, Tatiana se asustó un poco, le suplicó que siguiera que era muy agradable, que le gustaba mucho, que era muy delicada, que tenía unas manos deliciosas y siguió dándole placer

En un momento determinado… – “Creo que hoy es el día que hemos estado esperando, hoy será el primero de muchos días de felicidad, desabrochó el vestido que llevaba y ella entusiasmada con su polla se dejó hacer, le quitó el vestido dejándola en sujetador y bragas, ella sigue a lo suyo con lo de mi marido, su papá y le sacó el sujetador dejando al aire unas tetas jugosamente firmes… – “Papá te va a echar un polvo, prepárate que te vas a enterar” dio un suspiro, siguió dándole placer, estaba burro, burro y le pidió que parara un momento, le quitó las bragas y la ayudó a entrar en el baño…comenzó a enjabonarla, diciéndole que le iba afeitar el coño mientras se lo acariciaba, ni contesta, se deja hacer, le metió el dedo en la vagina acariciando sus labios vaginales llegando al clítoris le mete un segundo dedo y suspira más fuerte. Sale de la ducha en busca una maquinilla de afeitar, lo embadurna de espuma y le afeita el coño en unas pocas pasadas queda sin un pelito…un coñito completamente pelado, la nena se deja hacer, da todo tipo de facilidades. La nena le acaricia la cabeza y el pecho a su padre, después le coge la polla…se amarra como a un tronco salvavidas.

Después de lavarla bien y la lleva a la cama después de secarla, la acuesta, la abre de piernas y le vuelve a meter dos dedos en el coño, le masajea lento con dedos experimentados en mi coño y en otros tantos…, porque no reconocerlo, mi esposo me ha confesado que su verga ha probado a más de 15 coños diferentes lo largo de su vida, incluso dentro de nuestra relación, pero Tatiana era especial. ¡¡Joder con la nena!! Le puede meter hasta un tercero y durante unos minutos se lo acaricia centrándose en su pequeño clítoris…, con sus dedos mete y saca humedeciendo y dilatando el coñito, el dedo pulgar lo utiliza en exclusiva para el clítoris. Masajea intensamente, comienza a gemir fuerte y a agitarse durante un buen rato hasta que tiene a la cría vencida…, después de poco más de 5 minutos tiene un orgasmo. Su coño rezuma su néctar e inmediatamente comienza a chuparle los labios inferiores y el clítoris y, como me pasa a mí, después de un orgasmo es cuando tenemos más sensibilidad, tanto en la vagina como en el clítoris. Tatiana se agita y gime…da grititos, el macho se sube y se acuesta a su lado, la besa con lascivia cruzando sus lenguas. El macho está muy excitado, ya no piensa con su cabeza del raciocinio, sino con la del instinto animal más primitivo…va hacer suya a esa cría por encima de todo, encelado en la procreación.

En un abrir y cerrar de ojos se sube encima de la nena, y sin necesidad de guiar, la cabeza de sus verga la tiene enfrentada en la bocana de su coñito…, Tatiana se la agarra manteniéndola firme contra su coñito sabiendo lo que se hace, y mi esposo empuja metiéndosela poco a poco. Cada vez llega más dentro… comienza a entrar y salir en ella, le come las tetas, la besa, le mete un dedo en el culo y se pone como loca. La cría tiene un orgasmo excepcional y hasta pierde el sentido durante unos segundos, abre los ojos le mira y le da las gracias. Mi esposo le da la vuelta, se queda helada pensando que la va a follar por el culo, al principio dice que por ahí no, pero él continua con su objetivo… ¡Zas! De nuevo le parte la raja del coño y comienza a entrar y salir sujetándola del culito. Se ve desproporcionada la follada, con la niña chiquilla de apenas 40 kg y, mi esposo grandote como un armario empotrado… la cervatilla y el venado de larga cornamenta bragado en mil folladas.

– “Por favor, no tan adentro… me duele”,  mi esposo solo le dice… – “Espera un poco que te va a gustar”, sigue gimiendo, le alcanza el clítoris y comienza a masajeársela a la misma vez que inserta su bayoneta una y otra vez… la nena se va relajando. El macho sabedor de cómo disfrutamos le dice que apriete el culo y luego relaje que de esa manera tendrá mucho más placer, ella lo hace, gime como loca...  “Me gusta”. Mi esposo arrecia sus batidas empujado con mayor agravio hasta que de pronto se para clavando todo su vergazo en el fondo de la niña. Explota y se corre dentro de los más íntimo de su vagina, en el mismo útero, mientras le aprieta la verga con su coño desando escurrir la polla de mi esposo dentro de su vagina. Él le mama las tetas y muerde los pezones erizados de la niña mientras la polla continua eyaculando una ingente cantidad de leche que apenas le cabe a pobre nena. Al terminar de bombear todo el semen acumulado en sus cojones, se la extrae y le dice que espere, me va al cuarto de baño se lava la polla y vuelve a la cama, pero antes le pide le haga una mamada, ella dice que le da asco, le responde que esto también le va a gustar, ella dice que nunca lo ha hecho, a mi esposo no le gusta su actitud obligándola… – “Me da igual la tienes que chupar y además te lo tienes que tragar”  

Protestando comienza a chupar, lo hace divinamente para ser la primera vez, se va animando pero todos sabemos que no debe ser la primera vez, teniendo en cuenta que no es virgen. Mi esposo ni corto ni perezoso se la mete hasta la garganta, y la saca antes de ahogarla, su cara enrojecida es un poema. La nena se dedica a mamar el capullo y pajear el resto del tronco… va ganado velocidad hasta que de nuevo se corre, esta vez en su boca, ella pone una cara rara pero se traga todo lo que puede mientras rebosa por un lado de la boca. Cariñosamente se acerca, la besa y rechupetea sus labios quedándose con el esperma que le sobra. Desde mi posición les hago varias fotos y le digo que se metan en la ducha. Se lavan mutuamente y comienzan a calentarse de nuevo. Mi marido le dice que si quiere otro polvo, se ríe afirmando con la cabeza… vuelven a la cama y le pregunta que por donde quiere que se la meta, ella responde que le coma el coño y le meta los dedos a ver si tiene un nuevo orgasmo. Después de comérselo, meterle varios dedos y meterle la polla, termina teniendo un orgasmo más suave que los anteriores.

Mi esposo le pide que cierre las piernas, que tiene el coño muy dilatado, las cierra y acelera el ritmo hasta acabar corriéndose otra vez en su coño. Le mete el dedo en el coño, coge semen, se lo lleva a la boca de ella y lo chupa con fruición, como un manjar, vuelven a la ducha y esta vez sí  se duchan, se secan mutuamente y vestidos con el pijama con camisón y él en calzoncillos nos marchándonos a dormir a nuestra habitación y dándole un beso a Tatiana de buenas noches. Aunque él me dijo si no quería hacer algo con Nazario, yo le dije que no, que ya habría tiempo y que le dejáramos descansar. Nosotros nos habíamos quedado un poco preocupados por la actitud de Tatiana de no dejarse follar por mi marido al principio, algo lógico en cualquier niña de su edad, por otro lado, pero que habíamos dado por hecho equivocadamente, conociendo los antecedentes de Indira…, sin embargo la diplomatura de mi marido la llevó a buen puerto. Volvimos a la Agencia para acabar de cumplimentar los trámites pendientes, se lo comentamos a la que nos atendió, llevados ya por la confianza que nos teníamos, diciéndonos…. – “En adelante jueguen con ella más que follarla, le pido que cuando llegue a casa se desnuden totalmente y solo se ponga una bata encima o un camisón, que se acueste totalmente desnuda por si puede acercarse hasta su cama y darle unos refregones.

Al principio no le echen más de 3 polvos semanales, enséñenle a masturbarse y le abrirá los ojos al sexo de una manera que no hayan conocido”.

Mientras iban pasando los días, yo iba ganándome la confianza de Nazario, al que me encantaba ayudarle a bañarse, ya que le gustaba mucho el agua y jugar en la bañera, por lo que yo, en alguna ocasión, también me metía en la bañera con él para estar juntos y sentir como su ariete no se le bajaba ni un momento, que no sé cómo no le dolía de tenerla siempre empalmada, a pesar de las pajas que ya le había empezado a hacer…por cierto con una lechadas impresionantes, eyaculaba como un caballo semental. También era frecuente que me la metiera en la boca y, yo la degustara con mucho placer hasta que le hacía echarme el semen que estaba empezando a producir para mí, que me sabía delicioso.

Solíamos reunirnos con mi amiga Elena, su marido e Indira, para que las niñas se conocieran e Indira le fuera enseñando el idioma a Tatiana y a Nazario. Cuando le contaba mis avances con Nazario a mi amiga, se moría de ganas de probarlo ella también, pero antes de que estuviera con ella, quería disfrutarlo yo en exclusiva y ya llegaría el momento para compartirlo. Su marido también miraba con deseo a Tatiana, pero de momento les decíamos que queríamos ir poco a poco con ellos. Iban pasando los días y Tatiana cada vez se sentía más cómoda y confiada con nosotros, porque se había dado cuenta que en ningún momento íbamos a hacerla daño. Mi marido respetaba en su intimidad, y cuando ella lo buscaba, le así permitía que él fuera poniendo su polla en la entrada de su vagina masturbándola con ella y dejando que poco a poco se fuera introduciendo cada vez más sin hacerle daño, aumentando esto también su excitación y deseo por tenerla toda dentro. Se hacía habitual este juego…, tanto que más de una vez acabó entrando completamente en su coñito, haciéndole disfrutar a la nena del gran cipote de mi esposo… en toda su longitud y grosor, produciéndola un intenso placer que la hacía correrse sin pausa.

Cuando traíamos a Nazario en nuestra cama, mi marido sacó a relucir todo su lado morboso, disfrutando los dos con él, como cuando la primera vez que estuvo con nosotros, que mi marido me decía… – Ponte con las piernas abiertas, que el niño te vea bien el coño.

A nosotros nos hacía gracia ver la cara que ponía, ya que al parecer, era la primera vez que veía a una mujer madura así y, al empezar a tocarme delante de él, hizo que su pollita se disparara hacia arriba totalmente descapullada luciendo hermosa. Haciéndole una seña para que me la pusiera en la boca, mi marido aprovechó para ponerse encima de mí atorándome el coño de un solo envión. Iba sintiendo como su verga iba crecía cada vez más y, como era capaz de provocarme el orgasmo con sus movimientos, al mismo tiempo que mi esposo no paraba de follarme, saciándome del todo mi calentura. Después de varias sesiones de sexo con los dos, a veces todos juntos, creímos que estaban preparados para hacer una reunión con nuestros amigos y con Indira, por lo que llamé a Elena para que lo organizara. Al llegar, Elena nos dijo que si no nos importaba que estuviera su madre también, porque al hablarle de que iba a venir un chaval también, se empeñó en venir… – No, no pasa nada, ¿cómo está, señora?

– Muy bien y nerviosa por lo que me dijo mi hija.

– Pues mire, este es Nazario, ¿qué le parece?

– ¿Qué me va a parecer, hija? Una maravilla. Yo ya la decía a mi hija que ya estaba bien de tanta niña, que tenían que haber traído algún chaval también.

– Pues aquí lo tiene, para que lo disfrute.

– Ven, cariño, vente un rato conmigo antes de que te acaparen estas lobas.

Y allí se sentó la señora con Nazario en un rincón, mientras Elena nos daba otra sorpresa. Era una amiguita de Indira, otra niña Colombiana de 14 años llamada Irina, preciosa, muy desarrollada ya… con unas tetas tentadoras. A ella la habían adoptado desde pequeñita y estaba totalmente integrada ya, pero igual de caliente que las demás y mi marido se quedó como tonto mirándola. Nos presentaron al padre de Irina, una persona muy interesante que nos contó muchas cosas de esos orfanatos de donde traían a las niñas…

– Yo los conozco bien. Estuve varios años trabajando de proveedor para ellos con mi empresa. Allí hay muchos huérfanos que son abandonados por sus madres, que suelen ser alcohólicas, prostitutas o simplemente que no pueden mantenerlos y los van dejando en estos centros. Muchos de ellos los van adoptando otras familias, pero hay tantos, que muchos también acaban creciendo en ellos y les van dando una formación aparte de manutención.

– Entonces a Irina la trajo de uno de ellos.

– Sí, cuando me vine para acá, la adopté. Era muy pequeña todavía y para mí es como si fuera una hija.

– Es muy guapa y toda una mujer ya.

– Sí, he disfrutado mucho con ella. En aquella zona de Colombia todos los niños son muy guapos, por eso tienen tanta demanda y hay mucho negocio con ellos. Allí he visto de todo, desde organizar orgías con ellos, hasta que otras veces era común también que viniera alguien y se los llevara un día o dos y luego los devolvían. Estos críos han pasado de todo. Deben de cuidar muy bien a estas niñas porque lo han pasado mal y necesitan mucho cariño.

– Sí, lo sabemos, ya ve que están felices y a nosotros nos dan mucha alegría también.

– Me alegro, a mí me despiertan mucho cariño porque yo he traído a muchas aquí y me gusta conocer a las familias que los adoptan.

– ¿Se dedica a esto también?

– Sí, por mis contactos puedo hacerlo de una forma más discreta, y no sólo a matrimonios, sino para hombres solos que es más difícil de conseguir y hay que hacer algunas trampas. Yo llevo años solo y sé la maravilla que es tener a una cría de estas en casa contigo.

– Sí, claro, un señor que conocimos en el parque, estaba separado y tenía a su niña de allí.

– Se la traería yo seguramente. He traído bastantes, de todas las edades.

– Estarán encantados con ellas, disfrutándolas a su antojo.

– Imagínense. También ellas lo están, porque yo me preocupo por ver como se adaptan. Además, para estas niñas es una suerte poder venir con una familia o con algún señor que las trate como reinas. Sólo tienen que follar, y eso a ellas las encanta.

– Pues disfrutémoslas todos entonces. El marido de Elena ya se había puesto al lado de Tatiana, deseoso de empezar cuanto antes a disfrutarla, mi marido seguía con la chica nueva y, Elena y yo nos acercamos donde estaba Nazario con su madre, que ya la estaba chupando las tetas mientras ella no soltaba la polla de Nazario y Elena me dijo… – Mira mi madre, que zorra es, como provoca al chaval, ahí abierta de piernas enseñándole el coño.

– Claro, así la tiene de dura. ¡Y menudo garrote… para ser tan jovencito! Cuando tenga 20 años va a ser demoledor el día que te folle. Jajaja.

Nos sentamos con ellos y empezamos a entretenernos con Nazario, cuya erección tenía entusiasmada… no tardó en metérsela en la boca para disfrutar del momento que llevaba tanto tiempo deseando. La madre de Elena no quería separarse ni un momento de Nazario y compartía su polla con su hija, que la cedió el honor de ser la primera en ser penetrada por él. Su miembro era desproporcionado para su edad, porque le había crecido desde que vino. Cuando la madre de Elena lo tuvo dentro, empezó a dar pequeños gritos de placer, intercalados con palabras que nos hacía gracia verla tan excitada… – ¡Ay, dios mío! Sí, dame más polla y la leche de estos huevazos ¡Qué rica, aaahhh…!

– Elena, ¡cómo está tu madre!, Jajaja

– Sí, últimamente no sé qué la pasa, debe ser la edad, Jajaja, pero no hace más que mirar a los críos por la calle y decirles unas cosas que no sé qué pensarán sus madres.

– Pues depende, algunas lo comprenderán y otras se asustarán un poco porque tu madre se coma a sus niños, Jajaja.

– Es que a veces se pasa. Cada vez que ve al hijo de nuestra vecina, se empeña en darle un beso, le agarra la cara y le come la boca. A mí me da un poco de vergüenza por la cara que pone su madre y tengo que disculparla diciéndola que es que la gustan mucho los niños, y es muy cariñosa con ellos, pero yo creo que a veces se la va la cabeza, porque le mete mano y todo.

– Jajaja, bueno, tú vecina la disculpará también por la edad. Ya se sabe que las señoras mayores se desinhiben con los años y hacen estas cosas. Al igual que los hombres lo hacen con las niñas.

– Si, es verdad, porque el padre de mi vecina, que vive con ellos, también cuando ve a Indira, la da unos buenos manoseos.

– Claro, todos hacen lo mismo. Por eso tu vecina no te dirá nada de tu madre, porque lo tiene en casa también, Jajaja.

– Pues sí, porque además, como está separada, yo creo que más de una noche debe compartir cama con su padre.

– Seguro, no te digo que no. Tendrá que aplacarlo un poco, para que no llame demasiado la atención fuera de casa.

– Ya, pero a esas edades, ya sabes que les da por las niñas y cuando tiene a alguna cerca, no podrá contenerse tampoco.

– Tendrías que dejarle un día a Indira, Jajaja.

– Quien sabe, todo podría pasar, porque como mi madre se junte mucho con su hijo, algo tendré que hacer para compensarla…. Mira, parece que mi madre ya acabó de follar con Nazario, ahora voy yo a disfrutar un poco de él, porque tú ya lo tienes todos los días en casa y ya me imagino lo bien que te lo pasarás cuando se pone encima de ti… Mientras tanto, nuestros maridos y el padre de Irina, seguían disfrutando de las niñas, cambiándoselas entre ellos, para follárselas o metérselas en la boca indistintamente. La fiesta continuó hasta el agotamiento de todos nosotros, pero también muy satisfechos de la experiencia, con intención de repetirla en cuanto pudiéremos. Se podía decir que eran visitas de cortesía donde acabábamos bien rehechos y complacidos…otras familias ponen cafés, tés o meriendas a los recibimientos de sus amigos y nosotros a los hijos adoptivos, tan febriles como complacientes..



Hablando de visitas, un día fui a casa de una amiga de la hermandad que tiene hijo propio, aunque no de su ex marido, sino de Jonás uno de los patriarcas del gremio que la preñó en una de tantas  asambleas cuando aún estaba soltera…por entonces tendría 19 años recién casada y de eso ya han pasado 13 años. Cuando el cornudo se enteró de quién era el padre se largó, haciéndose cargo la comunidad de ella, con lo cual tiene todas las ayudas para posibles económicas y de deferencia vecinal. El caso es que cuando llegué me invitó a pasar, le estaba bañando. Me planté en la puerta del baño, estaba él de pie en la bañera con la pollita tiesa, ¡Mmmmm, lo que le estaría haciendo mi amiga! Solo verlo me puso cachonda… – Por mí sigue bañándole, le dije para disfrutar de la conversación y del recreo en esa joyita…no tenía problema me dijo, bueno, ven, así seguimos hablando aquí y allí estuve mirando cómo le bañaba mientras hablábamos y ella le enjabonaba…, y al crío ni con mi presencia llegó a bajársele, ¡Qué me daban unas ganas...!

No me atreví a decir nada, no tenía tanta confianza con ella. Al niño lo conozco desde siempre, pero al verlo así, lo vi de otra manera y sentí un morbo especial, imaginando cosas sobre todo por la conversación que teníamos. Él tiene un año menos que mi sobrino, con pocos pelos en el pubis todavía y los huevos pelados de piel suave lo que hacía destacar más su erección y con el glande sonrosado todo descapullado, quizás demasiado, como si su madre le hubiera acostumbrado a que se le bajara bastante el prepucio, de tal forma que ya solo con la erección se le despejaba el capullo quedando todo el tronco con la piel uniforme. Se le veía preciosa a sus pocos años, el chico ya esgrimía una verga de unos 16 cm calculaba yo sin quitarle ojo, intentando disimular delante de su madre, pero ella debió darse cuenta de cómo le miraba… – Ya veo como se pone el nene, desde hace unos meses no hay vez que cuando le baño, no se le empalme…para mí es mejor para aseársela por completo y más fácilmente…, y luego añadió, que casi siempre estaba así, cuando se iba a la cama, cuando se levantaba… – Es recomendable por los médicos que los machos se levanten con la polla tiesa, les circula la sangre y se evitan disfunciones eréctiles en el futuro.

– ¡Entonces, No creo que tu hijo vaya a tener ninguna disfunción! ¡La tiene bien dura!

Yo la dije que sería normal, con la edad que tenía ya empezara a calentarse viendo a las chicas o con cualquier roce. Y ella me dijo riéndose, que ya iba siendo un hombre y que ella, viéndoselo así siempre, a veces se le iba la mano sin querer…cada vez se la notaba más grande, y que dentro de poco empezaría a darle vergüenza a él y que querría bañarse sólo (como diciendo que vaya pena), e iría perdiendo a su niño sin darse cuenta. Lo que hubiera dado porque la hubieran llamado por teléfono o algo para que me dijera que si podía acabar yo y secarle todo eso que el chico mostraba sin pudor ante una vecina y amiga de toda la vida de su madre… pero eso ya sería demasiado. Ya fue una suerte coincidir en la hora del baño. Ese día tuve que irme pronto, con la imagen en la mente de lo que había visto y con la idea de poder repetirlo. Sin embargo otro día que tuve tiempo, volví a su casa, intentando ir a una hora acorde a cuando el niño se estuviera bañando, pero llegué un poco antes. Borja viendo la tele con su madre, al verme allí y tras nuestra conversación sobre los menesteres, mi amiga creyó conveniente que era la hora del baño de su hijo… – ¡Venga a la bañera cariño, que te toca el baño antes de cenar!

El chico no puso ningún pero, sabiendo que estaría su vecina, o sea yo, como espectadora, otra vez íbamos a poder revivir la situación del otro día, y fui con mi amiga al baño para seguir hablando. Vi como su madre le enjabonaba y enseguida se le puso tiesa sacando los 16 cm con una facilidad pasmosas. Sus huevos también se antojaban bonitos, formando una bola de piel morena. Entonces aproveché para tener una conversación con ella más picante y me fijé como se la lavaba especialmente deteniéndose en esa zona. Así que me atreví a comentarle…

– Oye, ¿sabes que alguna mamá empieza a masturbar a sus niños a esta edad?

– ¿No me digas?, jajajaja... ¿Cómo hacen eso? Supongo que para ensenarles a disfrutar…

– No sé, será que les viene bien a ellos. Empiezan a tener semen y necesitan sacarlo, porque si no se les acumula mucho y se conduelen sus testículos. Una me dijo que empezó a hacérselo porque por la noche le ponía las sabanas perdidas. Pero también he oído que se les hace una polla más grande y gruesa…

– Bueno, este no sé si tendrá ya leche en sus huevos, de momento no noté nada en la cama y grande se le está poniendo… Mira como la tiene ya ¡¿No te parece una maravilla?!

– Pues sí Catalina, yo veo a tu hijo bastante desarrollado ya, además mira como la tiene siempre tiesa… ¿Cuánto te mide ya cariño? Le pregunté a Borja.

– Con la regla me da unos 16 cm la última vez que me la medí…

– Pues que sepas cariño que es una buena verga…, tiene pinta que te llegará a más de 20 cm.

– Sí, yo creo que será así… su padre, la tiene bien grande, y a mi pobre  hijo se le nota mucho en el pantalón a veces.

– Podías probar a hacérselo, a ver si le sale algo.

– ¡Qué cosas dices! Me da no sé qué hacérselo. ¿Tú no te has hecho alguna paja Borja…?

– No, todavía no.

– Entonces creo que es el momento de empezar a pajear esa hermosa verga… Porque no pasa nada. Si quieres yo te ayudo a empezar, la primera vez es la más delicada.

– Bueno, empieza tú, a ver qué opina él.

No me podía creer, que ella me diera su permiso para hacer lo que tanto estaba deseando, pero no podía desaprovechar la oportunidad, así que me puse a su lado, se la cogí y empecé a movérsela despacio, para ver si él decía algo o no le gustaba, pero él estaba encantado mirando cómo le meneaba la polla, se pudo más dura u rígida se cabe…se le ponía tan grande como nunca se la habían visto, así que me puse a movérsela más rápido dejándole el glande suelto, con frotamiento con mi dedo pulgar y la otra mano sobando sus pelotas, mientras su madre no quitaba ojo del pajote, le note su excitación en la mirada. Con estos pre-adolescentes el sexo dura poco, aunque son muy intensos y repetitivos por incansables que son. En poco más de un par de minutos, el niño dio un pequeño grito quedándose tumbado hacia atrás soltando un aldabonazo de un líquido transparente brotando de sus glande, su primera corrida la noté en la mano pegajosa y abundante para ser la primera eyaculación, le dije a su madre…

– ¿Te has dado cuenta? Has visto lo que le salió, eso es el primer semen... a partir de ahora sus gónadas han comenzado a producir lefa fértil, así que dentro de poco ya lo vas tener preparado para empezar a echar en buenas cantidades y blanco como la leche.

– Ya veo que tengo un hombrecito en casa. No sé si está bien decirlo, pero he llegado a excitarme mientras se lo hacías ¡Tengo todo el coño mojado!

– Es que tu chico tiene buena polla, todo hay que decirlo. ¡Va a ser un gran semental!

– Vaya si la tiene, pero es mi hijo y no sé si mi cuerpo ha reaccionado correctamente…

– Bueno, mujer, no te preocupes, eso es normal, a todas nos pasa con estos jovencitos tan apetecibles, aunque sean nuestros hijos, son hombres y nosotras mujeres antes que madres… Yo sé que muchas madres lo hacen sin problema y les pasa lo mismo. Así que ya puedes empezar tú a hacérselo.

– No creas que alguna vez lo pensé, pero lo veía todavía muy niño y no me atrevía.

– Porque tú eres su madre y todavía lo ves así, pero yo ya me di cuenta cuando lo vi el otro día, que estaba muy desarrollado y que le vendría bien esto, así que ya ves que puedes hacérselo sin miedo. A ellos les encanta que su madre tenga tan buenas atenciones con su sexualidad…

También la dejé caer que a mí me seguiría teniendo para ayudarla, así que ya veis lo caliente que salí de su casa, era de imaginar que a partir de ese día, el chico va a tener una atención especial… su mamá iba a estar muy entretenida con él. En cuanto pude volví a visitarla y fue tremendo también. Le pregunté cómo le había ido con el niño y se puso toda roja y nerviosa. Volvió a decirme que no sabía si estaba haciendo bien, pero que cada vez estaba más excitada con el tema… que yo le había descubierto un mundo nuevo, y yo toda nerviosa esperando que me dijera lo que había hecho…

– Pero dime, ¿le has masturbado más veces?

– Sí, claro, y más cosas.

– ¿Qué cosas son esas, Carolina?

– Pues que al final he acabado chupándosela como una loca.

– Bueno, mujer, eso está muy bien, jajaja.

– No te rías, que me da una vergüenza terrible contártelo, pero no veas como hemos disfrutado los dos. El nene se me corre dentro de la boca y todo… ¿Y crees que hago yo? Pues sí, me lo trago todo con gusto, porque me sabe deliciosa su leche. Me siento como emborrachada y fuera de mí... tanto que me he atrevido a pedirle que me chupara él a mí. Le he ido enseñando poco a poco, al final me lo ha comido de vicio, hasta me hace correrme también.

– Que rico lo que me cuentas. ¿No te han dado ganas de más?

– ¿Qué quieres decir…?

– Pues mujer, que va a ser lo siguiente… ¡Follártelo!

– Que cosas dices. No si me atreveré a llegar a tan lejos…. Además, todavía no sé si a su edad está preparado para llegar a follar, la verdad que la tiene muy grande, y me daría mucho gusto. No quiero forzarlo, ganas me han entrado en más de una ocasión… pero me he retractado.

– Te encantaría Carolina. A su edad son como el conejo de Duracell, duran y duran. Añadido a lo necesitada que debes de estar sin esposo… vamos sólo por el morbo de tenerlo encima es una sensación que no habrás sentido nunca con un hombre.

– ¡Nunca me había planteado que la solución de mi calentura de coño la tuviese en casa…!

– Pues claro mujer. Verás, te voy a contar un secreto, por haber confiado en mí al contarme esto. Yo tengo un sobrino un año mayor que el tuyo y este verano cuando vino con su madre a visitarnos, acabé con él en la cama haciendo de todo y me lo follé bien a gusto.

– ¡Qué barbaridad! ¿Cómo surgió? Le conté más o menos como había pasado, ya sincerándome totalmente con ella.

– Claro que el chaval venía aleccionado…, con su madre ya se lo estaba haciendo desde hacía tiempo…, así que ya sabía cómo follarse a una madura. Esto te lo cuento para que veas que son cosas normales que ocurren en familias normales y que no pasa nada ¡¡Además nos encanta que nos follen a pelo y se desahoguen dentro de nuestras vaginas!! Le pregunté que donde estaba él.

– Está en su habitación haciendo los deberes. Sabes, con todo esto que me has contado me has puesto caliente como un horno. Te confieso que ayer, cuando le masturbé me quedé con ganas de más porque me da mucho morbo hacerle esos pajotes ¡Y es que yo me quedo a medias…!

– Ya te noté como lo disfrutabas. En el fondo todas llevamos a una puta depravada dentro.

– ¿No te apetece tener algo ahora con él?

– ¡¡Bueno!! Vamos a verle a su habitación. Al entrar nos saludamos y le di dos besos. Le pregunté que si le había gustado lo que le hice el otro día, afirmó sin decir nada.

– Ya me ha contado tu mamá que te lo ha hecho ella más veces.

– Si, y también me la ha chupado… también he probado su coño…

– Que bien, ¿no?

– Sí, me gusta mucho… me siento muy bien después de correrme, jejeje

– A mí me gustaría hacerte eso también. ¿Me dejas?

– Sí, claro.

El mismo se bajó el pantalón y los calzoncillos de un tirón, se ve que ya se le había puesto dura con la conversación o era su estado permanente. Le pasé primero la lengua por el glande saboreando ese momento, mientras su madre nos miraba muy excitada, para acabar por tragármela toda haciendo que entrara y saliera hasta que el chico se corriese dentro. Él se quedó callado, tal vez después de pasar la vergüenza, empecé a sentir placer al observar a mi disocian una verga tan rutilante…, sinceramente un poco más al tamaño medio de un adulto, esos 16 cm eran una locura. Que hermoso pollón blanco y grueso que me provocaba placer intenso… algo prohibido por esta sociedad ciega. Hasta que comenzamos a adoptar, nunca pensé hacer nada con estos críos tan sabrosos, solo en la imaginación tal vez, pero de unos años hasta ahora lo hacíamos con frecuencia mi esposo y yo, con los niños y niñas de nuestros amigos y la nuestra. Con Borja me disponía a disfrutar, lo masturbe mientras el muchacho cerraba los ojos… se nota una verga Muy dura, algo tan duro que no sentía hacia muchos chuchos años atrás, caliente y brotaba por mi coño el fluido de mi excitación… joder, que decir que hasta caían gotas de mi vagina. Lo que hice fue apretarlo fuerte, provocando más excitación, lo masturbaba más y más, hasta que me acomodé a sus pies quedando él aún sentado… se la empecé a mamar. Le chupé la barra de carne como nunca antes había chupado un cipote, nunca antes lo hice como en esa ocasión con su madre delante y a domicilio.

Me hallaba tan cachonda, que tocaba con unas de mis manos el coño, mi coño calenturiento. Me lo introduje hasta mi garganta, y no sé si se imaginan lo bien que se siente tener una polla joven así de dura, caliente y de un chico de 12 años en la boca, es algo prohibido y muy rico. Estuve masturbándole como diez minutos diciéndole cosas obscenas al oído y, se la mamé como unos diez minutos más… el chico aguantaba mucho, pensé que ya estaría pajeado por varias veces ese día. Lo mamé, lo chupé, sabía que era de él, el mismo crío que se corrió en dos minutos la primera vez. De ese chico que yo miraba, a aquel crío de hace unas semanas había mucha diferencia…me excitaba tan solo de verle, sentirle gemir y la textura de su tranca, el olor a testosterona que emanaba. Con entera disposición se la mamé al verlo en puertas al orgasmo, se la chupé con mayor ritmo metiéndome su glande hasta que percibí el agradable regalo de su semen venir a mi boca, mientras que yo tenía un orgasmo largo y rico auto infringido. El muchacho me dio su semen en la boca, una lefa caliente, gelatinosa y en abundancia, y yo llegué al orgasmo. Tenía razón su madre, sabía deliciosa su corrida. Pero más me asombró la cantidad que eyaculó habiendo desasistido casi 20 minutos entre paja y mamada. Caliente como una perra…

– Tú también sabes ya chupar un buen coño como el mío, ¿no?

– Sí, me ha enseñado mamá. Todos los día se lo como…

Yo me desnudé totalmente, y el niño me miraba sin quitarme ojo. Me tumbé en la cama con las piernas abiertas y le dije que empezara. Su cabecita metida entre mis piernas era una imagen de lo más morbosa y en cuanto empezó a mover la lengua dentro de mi coño, ya me dejé llevar, mientras su madre me acariciaba las tetas… hasta se atrevía a darme lametones en los pezones. Con ambos agasajándome, la cosa no tardaría en llegarme, efectivamente No tardé en correrme, esos dos pervertidos estaban muy bien compenetrados conmigo…la boca del chaval era una licuadora, y la de la madre una aspiradora…

– Oye. ¿Sabes que tu madre está deseando que se la metas? El miró a su madre, como pidiendo su aprobación.

Y ella que ya estaba medio desnuda también, se tumbó en la cama y le pidió que se pusiera encima de ella. Yo le ayudé para que cogiera la posición correcta y, le puse la polla en la entrada del coño de su madre… cuando estuvo enfilada le espeté a que empujara para meterla. Ella, sólo con sentir como le entraba, lanzó un fuerte gemido que asustó a su hijo, pero le pidió que siguiera y se moviera dentro. Yo iba dirigiéndole ayudándole en los movimientos, notándose en la cara de su madre que estaba disfrutando de verdad. El chico se la folló con todo, yo le acariciaba su culo, sus piernas y finalmente le agarré de los huevos sobándoselos bien. Notaba las dos bolas moverse dentro del escroto, me encantaba aquello, más viendo como un hijo ama a su madre con tanta pasión. En esa posición del misionero, ella levantaba sus piernas para que Borja la clavase más profundo…, desde atrás se veía el culo de ella abierto con el estoque de su hijo entrando hasta las mismas pelotas rebotando en su vulva. Él se impulsaba y la metía con ahínco, sin compasión, se notaba que el niño le tenía muchas ganas a su madre, solo fue ofrecerse y ni se lo pensó. La tuvo taladrando como diez minutos, tiempo de sobra para hacerme una paja y correrme yo viendo aquel panorama… tras correrse Carolina, su hijo no tardo en volver a correrse dentro de ella, echándole el resto de semen que le quedaba en sus cojones, dejándole exhausto encima de ella, habiéndole dado tiempo a su madre a llegar al orgasmo también era maravilloso todo el acto. Yo me sentía feliz por ver a una madre e hijo felices y satisfechos sexualmente. También era su primera vez, y yo el testigo a modo de notario que rubricaba el incesto como cumplido. El caso era que al ver al niño ya tan cansado, les dije que me tenía que ir, pero que otro día volvería para seguir divirtiéndonos.

Yo estaba ya totalmente obsesionada con esta situación y con la disculpa de ir a una despedida de soltera de una amiga, pasé una noche con ellos y lo hemos pasado genial. Como podéis imaginar, ya hemos disfrutado completamente las dos de su hijo y entre nosotras con vibradores y todo. Entre las dos hemos dejado al pobre chico completamente seco, que no le salía una gota más aun estando bien tieso, pero con dolores de verga y huevos ¡Eso es irremediable tras seis polvos! Ahí le teníamos en medio de las dos en la cama, alternándonos con él. Incluso por la noche cuando ya estábamos dormidos, hasta soñaba con ello. Me desperté y lo tenía dormido encima de mí, pero totalmente empalmado y otra vez a follármelo, hasta que se despertó su madre, nos pilló poniéndome encima de él y su madre diciéndome…

– Pero déjalo descansar al pobre. Nos ha dejado los coños destrozados…Y su polla no te digo.

– Pero, si fue él que se puso encima todo empalmado. A este macho no hay quien lo pare…

– Pues yo estoy agotada, ya no puedo más. Y él no creo que pueda correrse otra vez.

– Por lo menos la tiene dura… joder con la chico ¡Bendita juventud! Tal vez me haga correrme otra vez. Me basta con que tenga el falo tieso aunque no se corra en mi coño. Puedo pasar esta vez sin que me llene de leche…

– Que malas somos. Yo lo dejaré para mañana, cuando lo tenga para mi sola, jeje.

Conseguí correrme otra vez y poder dormir hasta el día siguiente. Pero lo mejor casi, fue otro día, que una vecina le dijo que si podía dejar a su hija con mi amiga porque ella tenía que ir al Hospital con su madre. Mi amiga me llamó para que estuviera allí con ellos y ya nos entró el morbo para ver que situaciones se creaban. La niña estudiaba sexto de primaria, por los libros que traía… era rubita de pelo largo y con un cuerpo en el que ya se adivinaban sus buenas curvas. Se pusieron los dos a ver la tele y nosotras empezamos a preguntarle cosas para ver lo espabilada que estaba…

– ¿Tú tienes novio ya?

– No, mi madre me dice que todavía tengo tiempo para eso, que soy pequeña.

– Pues ya te están saliendo las tetitas y empezarán a mirártelas los chicos.

– Se las miran más a una amiga mía que ya tiene muchas.

– Bien que presumirá de ellas.

– Hasta deja que se las toquen y todo.

– ¿Quién se las toca?

– Los chicos y ella me dijo que algún mayor también.

– Vaya, mírala a ella. Es un poco guarrilla. A los chicos les gustan así de putitas…

– ¡Ah! Entonces se lo habrá visto a los chicos ella también.

– Si, a alguno, me lo dijo ella.

– ¿Y tú no se la has visto a ninguno?

– No, yo no.

Tendrás ganas, ¿no? O al menos curiosidad por ver y tocar una polla empalmada…

– Bueno, no sé.

– Anda, que no te de vergüenza, que nosotras sabemos que sí. A tú edad nosotras también teníamos ganas…, nos gustaba tocárselas a los chicos y a nuestros hermanos. Yo misma le ayudada a mi hermano mayor a mear… y se le ponía dura, jajaja. La niña se puso un poco roja avergonzada y a nosotras nos estaba dando mucho morbo la conversación.

– Bueno, mi amiga me ha contado alguna cosa… la verdad que sí tengo curiosidad por verlas y tocarlas.

– Claro, si eso es normal y natural. Seguro que muchas de tu edad ya las han probado como tu amiga. Además, mira, ahora tienes la oportunidad con Borja, (el hijo de mi amiga) para que pruebes. La suya no es como la de os adultos, que las tienen muy gordas y te pueden partir la vaginita en dos..., pero te aseguro que es una polla muy rica y te va a gustar... no creo que te enamorarás.

Empezó a reírse con una risa nerviosa, no se atrevía a mirar a los ojos al chico, pero se le notaba bien estimulada por lo que le habíamos propuesto, con sus ojos vidriosos y el colorado de las mejillas, le delataban el innegable estupor, aunque su vergüenza no la permitía aceptar la propuesta abiertamente. Le dije a Borja que se pusiera de pie frente a nosotras…le bajé los pantalones saltando su polla  bien tiesa como de costumbre, la tenía ya tan rígida que salió disparada hacia delante llegando a darle casi en la cara a la niña. Ella miraba con antojo cada vez más alterada…la invité a que se la cogiera con la mano derecha, llevando yo misma su mano porque no se atrevía. Una vez que la tuvo entre sus dedos, se quedó mirando fijamente a la preciosa tranca con unos ojos muy abiertos y mordiéndose el labio inferior… – ¿A que la tiene rica? ¿No te apetece darle unos besitos…? Mira como lo hago yo. Me puse a chucharle la verga al niño, pasando mi lengua por su glande para que ella lo viera bien, notando al poco rato como la niña se relamía humedeciendo sus labios con la lengua dando a entender las ganas de hacerlo ella… – Ven, metértela en la boca, verás que bien sabe.

– Borja está encantado con nosotras, le damos mucho gusto y él nos lo devuelve con estas erecciones tan duras… Aunque no te lo creas mi hijo es muy buen chico y te va a tratar muy bien.

Ella se atrevió a chupársela mientras yo la acariciaba, le pasé los dedos por su vulva notando como estaba completamente mojada su vagina, caliente e hinchada. Aunque fuera su primera vez, se notaba que aprendía rápido, y que disfrutaba haciéndolo, ayudando también el que yo la estuviera metiendo un dedo en su vagina y por momentos tenía que dejar de chupar para concentrarse en el placer que sentía… alborozada, respiraba rápido, hiperventilaba por todas las nuevas sensaciones que estaba acumulando en su clítoris. Como la cosa estaba calentándose por momentos, para la nena era demasiado… les propuse irnos a la habitación para estar más cómodos. Allí me encargué de desnudar  a la niña completamente…ella se dejó mientras seguía chupándosela a Borja. La verdad que este chico era todo un hallazgo, su erección permanente me tenía anonadada, abrumada y encantada. Mi excitación también era innegable…, sin más reparos, deseaba que esos jovencitos tuvieran la mejor de las experiencias y me puse a chuparle la vaginita, saboreando su rico sabor, que acabó por encenderme como a una cerilla. La madre de Borja estaba completamente avivada con la escena también, viendo a su tierno hijo como había cambiado tanto en tan poco tiempo… había pasado de ser su nene cariñoso a un semental de toma y rasga. Quería ver a su hijo follarse a esa cría por el morbo que conllevaba que se conocieran desde que nacieron, y él le confesara a su madre lo bonita y cuanto le gustaba Paola. Ahora tenían la oportunidad de llegar donde todo ese macho deseaba con su obsesión ¡Desvirgarla…!

– ¡¡Haz que la folle ya!! ¡Vamos que se la folle! Explotó Catalina.

Era también mi deseo, y creo que el de los críos. La puse tumbada en la cama, Borja nos acompañó pudiéndose encima de ella para metérsela, la besó en la boca tiernamente, ella se dejó sin abrir la boca… ya aprendería a darles la lengua a los machos cuando se la vayan a follar. Se despatarró vencida al sacrificio de las vestales… era una delicia verla tendida con el conejito abierto de mis lametones y de haberla metido el dedo. Su madre le agarrándole verga a Borja, enfilándosela en el coñito de la nena… y al poner la bayoneta en su entrada, el chico nada más sentir el calor del coñito en su glande se la insertó hasta la mitad de un solo envión. Se introducía en aquel estrecho conducto con más facilidad de la esperada, al llegar a la barrera natural se quedó atascado, Paola emitió un gemido doloroso o de asombro… – Tranquilos, es el himen de la nena y hay que romperlo para que esta mujercita goce el resto de su vida… ¡Vamos Borja tu polla puede!, para eso tienes la punta así de dura, les dije a los chiquillos. ¡Métesela fuerte y rómpeselo sin miedo! Tu amorcito está esperando que seas su hombre....

El chico miró a su madre en busca de su aprobación, Carolina con un gesto le dijo que continuara a delante, se arqueó un poco al tiempo que apretó más y la rompió el himen. Soltó un grito de dolor la niña, que intenté aliviar con mis besos, dándole mi lengua para llenar su boca. Al poco de estar dándole pollazos tras pollazos, sus gritos se convirtieron en gritos de placer con cada embestida del chico, que estaba disfrutando como nunca, porque no estaba acostumbrado a meterla en una vagina tan estrecha, al haberlo hecho sólo con nosotras. Se la hundía casi entera, pero a cada acometida le entraba un centímetro más, yo le ayudaba empujando su culo hacia dentro de Paola, le masajeaba los huevos y le decía lo buen semental que era para que arreciaba duro contra la cría. Ahora la nena sentía las ganas contenidas que le tenía de Borja durante tanto tiempo a esa criatura…, desde ahora ya no había más remedio, él se había convertido en el macho desflorador de ella y, eso es algo indeleble de por vida. El conejito apretado de Paola mantenía bajo mucha presión el tallo rígido de Borja, este lo hundía gozándolo como un semental con su perra. Un minuto más follándosela y no tardó mucho más en correrse abundantemente saliéndole su semen por afuera de la vagina…. La niña también había conseguido su orgasmo y nos dijo que esto era completamente distinto a cuando alguna vez se tocaba ella sola… le había gustado mucho, en especial al final cuando notó la leche saliendo de la polla a chorros dentro de su coñito…. – Por supuesto que eso es lo mejor que una hembra puede sentir en su coño…, le dije

 – Pues ya sabes ahora donde puedes venir cuando tengas ganas, que Borja te esperará entusiasmado ¡Le has gusado mucho a mi hijo! Le dijo Carolina encantada de que su hijo tuviese “NOVIA”. Tú te has portado como un campeón con Paola… ¡Anda cariño, dile lo mucho que te gusta y cuanto la quieres!

Allí mismo sin aviso, se acercó a Paola y le dio un beso en la boca, ella puso morritos recibiendo los cariños del chico..., la niña se había enamorado de Borja, se cortaba en el aire el feeling que había entre ambos. En esos momentos estábamos viviendo el inicio del entrañable idilio de dos almas cándidas que no seguirían siendo tan ingenuas por mucho tiempo… ¿No creen que es bonito? Al cabo de unas semanas coincidí con Carolina, me comentó que aquel encuenetro con Borja había cambiado toda su vida y, el chico se encontraba ufano de tener a su madre completamente consentidora, habían pasado de un estado madre e hijo únicamente, a uno de hombre y mujer en todas esas horas que disfrutaban de estar juntos en casa. También ha contribuido a su ego el de tener por primera vez novia. Paola está loquita por el chico y él fervoroso de satisfacer todas las fantasías que nunca imaginó realizar por cortedad. Los dos enamorados estudiaban juntos todas las tardes en casa de Carolina tras el almuerzo, mi amiga era consciente de ese amor irrepetible, y por ello les daba toda la libertad e intimidad que necesitaban. En fin que ambas familias hicieron muy buenas migas y Paola incluso se quedaba algunas noches a dormir en casa de Carolina o Borja pasaba los días entero en casa de los padres de Paola... salían juntas ambas familias un poco descompensadas al ser una monoparental y la otra numerosa con tres hijos. Tal era la química entre ambas familias que ese mismo verano se marcharon juntos de vacaciones a la playa a pasar dos meses en la costa de Alicante, en un camping bastante peculiar por la forma de vestir... un camping naturista para familias como ellos. En aquel lugar acabaron de ser ellos mismos



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